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¿El Papa Benedicto XVI ahora quiere a los judíos? ¿Será verdad?Por Washington Abdala

publicado a la‎(s)‎ 19 mar. 2011 10:43 por Semanario Voces   [ actualizado el 19 mar. 2011 11:13 ]


Está bien, lo reconozco, estoy lleno de prejuicios aunque peleo contra ellos de manera obsesiva para que no me gobierne la irracionalidad, sin embargo lo del Papa Benedicto XVI  me pega mal, y por alguna razón me parece que su discurso  siempre, o casi siempre, está en zona de peligro.

 Será porque Juan Pablo me parecía un individuo lúcido, franco y de entrega que la cosa se me hace más complicada. (Era difícil no admirar a ese misionero de la paz que hasta el último día empujaba el barco del humanismo en cuanto rincón del mundo se le presentaba.) No lo sé bien, pero de Benedicto siempre estoy alerta, mirándolo de reojo, con desconfianza. Y hablo desde la posición de un no creyente, solo como un mero observador que está atento a alguien que tiene la tremenda responsabilidad de conducir una fe tan relevante para el mundo occidental.

  El pasado de este Papa es complicado, pero evito su análisis profundo, olvido  premeditadamente (no con facilidad por cierto) sus posturas juveniles tan patéticas. No es cierto que todos a la misma edad del representante de Dios en la tierra (?) eran pro Hitler. Hubo muchísima gente que en la Europa de aquellos tiempos, sabía el grado de criminalidad que venía impulsando Hitler desde el arranque. No la vio quien no la quiso ver a toda la tragedia que se preparaba a cara descubierta,  por eso soy de los que levanta -aún hoy- el dedo acusador hacia buena parte de la población alemana, que miró para el costado con tal de procurar sobrevivir, y que entregó  la dignidad  de todos (repito: de todos) en el camino. Les fue muy mal por cierto con ese talante negador.

   Tampoco me gustaron sus expresiones hacia el mundo islámico -que luego rectificó rapidito- porque demostraron que tiene una perspectiva poco conciliadora, dogmática y en clave de confrontación con todo ese universo. Que esas visiones se tengan desde la simplificación del mensaje mediático, en fin, es casi una costumbre de la posmodernidad comunicacional de los medios masivos. Que los Estados Unidos pretendan cohesionarse por detrás del  “enemigo”, no me gusta, lo critico, pero entiendo que haber sido el centro pasivo de los ataques de los radicalismos musulmanes genera esas visiones. No la han sacado barata. Pero que alguien que tiene como responsabilidad el pensamiento religioso, desde lo humano y lo espiritual cometa esos exabruptos, la verdad, me parece un dislate penoso y una señal horrenda en un mundo que clama por  conciliación y construcción de entendimientos de manera desesperada. Es de locos que nada menos que él haya puesto leña al fuego.

   Fue lento en reflejos ante los abusos a menores por parte de una enorme cantidad de clérigos católicos. Arrancó pidiendo “reflexión” en torno al tema, y solo cuando la cosa se puso fuerte, avanzó con medidas y señales de autoridad. Tuvo que calendarizarse como “tema” en  el mundo semejante asunto (el de los curitas que les gustan los nenes) para que el Departamentos de Comunicaciones del  Vaticano asumiera que estaban en un problema de envergadura. Solo allí, y solo por esa presión, apareció la respuesta correcta. Pero arrancada a empujones. Al final, no se si vale algo que  el “mensaje políticamente correcto”  aparezca de esa forma. Obvio, peor sería que se hubieran seguido callando la boca. Igual, no estoy seguro que el Vaticano entienda lo que pasa con la pedofilia de menores. Ellos creen que son “disfunciones estructurales regulares” dentro de cualquier organización. Claro, lo que no terminan por entender, es que ellos no son: “cualquier organización”.

   Hace no mucho fue durísimo con la “confusión de sexos” y le pegó fuerte a los homosexuales ubicándolos mucho más allá de sus posturas como “pecadores” y no aprobando visiones más tolerantes en torno a este asunto. Luego, se ha ido callando la boca, pero está enfrentado a todo ese sector de la humanidad que debe tener ticket expreso hacia el infierno.

   Ahora,  en otro asunto relevante, parece flexibilizar su discurso y  en el segundo volumen del libro Jesús de Nazareth -que se está por publicar- exculpa al pueblo judío de la muerte de Cristo. Esa idea -¡al fin!- me parece racional y  estaría afirmando la explicación de quienes serían pasibles de incriminación por la muerte de Jesús que no sería “el pueblo de Israel” sino la “aristocracia del templo”.  Lo que resulta más sensato, por cierto, como interpretación histórica. (Rapidito, y lo bien que hace, Netanyahu expresó algunos elogios al enterarse de la versión nueva del Papa al respecto. “Arranco pelito” se decía en mi época infantil para cerrar con un trato y terminar un asunto.)

    La verdad, uno advierte en mucho católico  todavía una visión fuertemente antisemita. Cada vez que afirmo esto hay gente que me castiga por extremista. Pues bien, es lo que veo en una enorme cantidad de católicos que se sienten con la libertad de “caerle” a los judíos por mil temas que no es ni el  momento, ni la oportunidad de referir, pero que todos vemos y conocemos a diario.  He visto a los sectores ABC uno hablar mal de los judíos en sus ambientes de élite;  he visto a muchos pibes de clases medias que algún párroco de barrio les calienta la cabeza contra el “judío de mierda”; y he visto mucha ignorancia en los sectores más humildes siendo abiertamente antisemitas de mil formas sin saberlo a conciencia. Le paso, buena parte de esta  factura, a la Iglesia Católica, y la Iglesia la devuelve con cara olímpica y negando todo. Este contencioso, no explícito, sórdido, feo, pero real está en montones de lados  y no lo ve el que no lo quiere ver. Punto. No debato lo obvio.

  Si esta movida de Benedicto es real, el nuevo mensaje tendrá que ser vehiculizado y trasmitido por todos sus fieles. Eso es lo que cabe esperar porque solo con convicción se puede cambiar una creencia tan funesta como la que referimos.  De no ser así, solo será una expresión más, de las tantas que ha tenido este protagonista de nuestro tiempo, el que para muchos no llega a estar a la altura de las circunstancias históricas  que el  contexto  le impone. Como siempre, el tiempo tiene la última palabra. Por ahora el partido viene con varios goles en contra.

  

   


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