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¿Existe una alternativa real al FA? Por Javier de Haedo

publicado a la‎(s)‎ 5 jul. 2012 12:55 por Semanario Voces
 

Cuando ya pasó la mitad del período entre las elecciones nacionales de 2009 y 2014, se observan movimientos preelectorales en dos de los tres principales partidos. En el FA, tras las elecciones internas emergió una nueva estructura con una relación de fuerzas diferente a la anterior y el ex presidente Vázquez empieza a asomarse al escenario con pies de plomo, mirando de reojo por si surgen eventuales competidores y también la evolución de la economía. Mientras tanto, en los PPTT se ven dos realidades opuestas. En el PC Bordaberry tiene un comportamiento monopólico, quizá por decisión propia, quizá por falta de candidatos para tener un “puntero izquierdo” sin el cual su candidatura se complica. Y en el PN, hay una acumulación de precandidaturas, algunas genuinas y otras de aquellas típicas, previsibles, que apuntan más arriba para poder negociar con otro, bajarse y acomodarse en un puesto del futuro Senado.

La nueva presidente del FA, una interesante figura emergente tras la campaña que ganó, ha dicho que si no se producen cambios en el FA será difícil retener el gobierno en 2014, por un tercer período consecutivo. Suena razonable que no se quiera “dormir en los laureles” y pretenda introducir correctivos en el rumbo, con tiempo suficiente. Esto implica, entre otras cosas, que ya no se ve como antes que se pueda ganar hasta con una “heladera”. Quizá Xavier tema que por más que el FA sea “una cultura”, ya no dé para tanto…

A todo esto, ¿qué hacen al respecto los PPTT? Si desde el gobierno el FA ve que debe cambiar para mantenerse, con más razón desde la oposición se debe intentar cambiar para revertir los últimos reveses electorales. ¿Hay señales de cambio? ¿Las nuevas figuras que en algunos casos van surgiendo, son realmente nuevas o sólo tienen un número más alto en la cédula? ¿Son novedosas y diferentes a las tradicionales en su forma de hacer política? Ni siquiera pregunto si dan con la talla, porque por lo visto acá y en la vuelta ya no se requiere de la estatura de los líderes de otrora para llegar. Justamente me pregunto lo contrario, si dan con el perfil que el ciudadano reclama o espera de su candidato, que es diferente al “dar con la talla” de antes. El Sanguinetti del 84 o el del 94, el Lacalle del 89 o el Batlle del 99, figuras extraordinarias, hoy no ganarían la elección, lo que prueba que algo ha cambiado en la sociedad.

Los PPTT tienen una oportunidad porque tras dos gobiernos del FA hay un desgaste natural, pero enfrentan dos riesgos. Uno, que el FA tiene la habilidad demostrada como para oponerse a sí mismo y, como el peronismo en Argentina, puede volverse gobierno y oposición, realidad y alternativa. Otro, que a pesar del desgaste haya muchos ciudadanos que un día emigraron desde los PPTT al FA y ahora también estén desconformes con éste, pero no estén dispuestos a volver a su origen. Esta sería la opción de los votos refractarios, como sucedió en la departamental de Montevideo de 2010.

A mi modo de ver, el o los candidatos que aspiren, desde los PPTT, a llegar al gobierno, deben cumplir con una serie de requisitos.

Uno, no pueden tener como modelo a los PPTT que llegaban al gobierno antes de que el FA ganara su primera elección, ni a sus candidatos de entonces. Sí deben mantener los valores y los principios que son su esencia, pero deben trasmitirlos de un modo diferente. Aquél modelo murió porque el país de hoy ya no es el mismo. No es que cambió en 10 o 15 años, ya venía cambiando. Pero ahora es decisivamente diferente al de finales de los 90, cuando los PPTT ganaron por última vez. Para ser bien claro, y a modo de ejemplo, si los políticos de los PPTT de entonces entendían lo que eran pobreza e indigencia, los de ahora deben entender lo que es exclusión. Pero para ello, deben dejar de lado preconceptos y etiquetas, deben abrir más sus cabezas y ser más pragmáticos y menos dogmáticos.

Dos, no pueden pretender el retorno al gobierno con un espíritu refundacional, sino comprehensivo e integrador. El FA en el gobierno ha tenido muchas veces un discurso refundacional, pero en los hechos ha sido mucho más continuista de políticas de los PPTT, con matices y estilos propios, que innovador. Una de los buques insignia del FA, la reforma tributaria, fue apenas una reforma marginal, menor, del sistema tributario que inauguró Végh Villegas en 1974. Quien pretenda llegar a la cima, entre los PPTT, debe estar dispuesto a incorporar muchas cosas buenas que se hicieron en estos dos gobiernos, debe estar dispuesto a reconocer los avances en diversas áreas y a asegurar que se mantendrán. Y me refiero a cuestiones urticantes para muchos blancos y colorados, como los impuestos y las políticas sociales. Debe entender que no todo lo que hace el adversario es malo y debe cambiarse. El FA pudo ganar en su momento a pesar de utilizar ese enfoque, pero no imagino que se lo pueda superar con el mismo. Sobre todo cuando se mantuvieron y profundizaron políticas originalmente de los PPTT.

Tres, ese cambio de estilo, integrador, no sólo debe percibirse en el programa de gobierno sino en la forma de comunicarlo. Los PPTT deben demostrar y demostrarse que no siguen defendiendo a los mismos de antes, haya sido aquello real o mera apariencia. Por ejemplo, no pueden aparecer defendiendo los intereses de los contribuyentes de un impuesto que sólo paga un sexto de la población, la de mayores ingresos. Pero haya sido una cosa o la otra, es la percepción de la gente. Hace algunas semanas el Directorio del PN me invitó a dar una conferencia a dirigentes jóvenes en el marco de un curso que se está realizando, en un intento por modernizar al Partido. En un momento les dije lo siguiente: “Piensen ustedes para sus adentros y no me lo digan, contéstense a ustedes mismos la pregunta: el Partido hoy, ¿a quién representa? ¿O a quién creen Ustedes que la gente piensa que el Partido representa? ¿Los intereses de quién promueve? ¿Pensaron en alguna clase social? ¿En alguna corporación? Piensen ahora del mismo modo: ¿a quién les gustaría que representara? ¿Coincide su percepción o la que Ustedes creen que tiene la gente sobre el Partido con lo que a Ustedes les gustaría? ¿Tienen ustedes el Partido que quieren? ¿O lo quieren cambiar para que represente más adecuadamente lo que ustedes consideran que se debe representar y no se representa?” Antes de hacerles esas preguntas les pedí que no expresaran en voz alta las respuestas pero éstas fueron evidentes, ya que estuvieron reflejadas en sus gestos y en los movimientos de sus cabezas y fueron representativos de la necesidad de renovación.

Si la alternativa al FA es la versión “pre-FA” de los PPTT, seguiremos con el FA por un buen rato, porque el crecimiento del voto refractario será gradual y en principio no asustará a nadie ni cambiará los resultados. Además, dentro del FA hay un abanico amplio de posibilidades que por más que lucen por momentos duramente enfrentados, cuando las papas queman están juntos. No sé si los une el amor o el espanto, pero que están unidos, lo están.

En cambio, a blancos y colorados no los une nadie, ya sea por la fuerza de las tradiciones, por diferencias filosóficas o por lo que llamo el “síndrome del presidente de cuadro chico”, que, para ser bien gráfico, explica cómo en una misma zona de Montevideo, con pocas cuadras de distancia, existen todavía cuatro equipos en la primera división del fútbol y no les ha dado por crear sinergias de algún modo. Ocurre que en ver de haber un “señor presidente” con todos los aditamentos del cargo, hay cuatro. Difícil que alguno logre salir campeón.

 

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