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“No me ayudes tanto, Moody´s” Por Javier de Haedo

publicado a la‎(s)‎ 28 sept. 2012 5:21 por Semanario Voces
 

El vicepresidente Astori se presentó contundente en la noche del jueves 21 ante militantes de su sector político y mandó mensajes críticos hacia la oposición y autocríticos hacia el gobierno.

Criticó a la oposición por iniciar una temprana carrera electoral. Negó rotundamente que el gobierno del FA lleve adelante la misma política económica de los partidos tradicionales como, según dijo, desde esas filas se pretende. Puso como ejemplo de ello que desde un sector de un partido de la oposición se propone eliminar el IRPF (se trata de una propuesta electoral de ProBa). Y dijo que con las políticas de “la derecha uruguaya” (así se refirió reiteradamente a la oposición) se restaurarían la pobreza, la crisis y la desigualdad.

Con respecto a la gestión del gobierno, Astori reclamó atender los resultados adversos de las últimas encuestas y elevar la calidad de la gestión en salud, enseñanza y seguridad. Convocó a un debate ideológico interno en el FA y a abandonar etiquetas. Y se atajó de posibles críticas desde la interna frenteamplista expresando que no callar las diferencias no implica quebrar la lealtad hacia el gobierno y el presidente, pero que hay que buscar la mejor manera de expresarlas.

Astori incurre en dos comportamientos que él mismo critica: ingresar de lleno en la campaña electoral y manejarse con etiquetas. Es indudable que en la noche del jueves 20 entró en la campaña con un discurso propio de ella y que con su alusión a izquierda y derecha por lo menos cortó muy grueso. Es público y notorio que a él y sus huestes, desde filas del FA los consideran de derecha, neoliberales y otros adjetivos del mismo tenor etiquetador.

Tengo la impresión que Astori salió a la ofensiva en esta incipiente y ya largada carrera preelectoral, por las dificultades que él y los suyos tienen entrecasa con la barra presidencial y el equipo económico paralelo. Es allí donde están hoy los principales obstáculos para desarrollar las políticas que Astori y los suyos promueven. Y no podía salir a pegar (aún con delicadeza) hacia dentro, sin pegar (con dureza) hacia fuera. Sólo así se entiende que (como hicieron su ministro Lorenzo tras la obtención del investment grade en abril por Standard & Poors y su presidente del BCU más tarde) fuera tan tajante en negar continuidades de políticas “de la derecha”.

El problema es que no sólo desde la oposición se expresa que hay una continuidad de determinadas políticas de estado que no se iniciaron en 2005, sino que lo dice Moody´s, la segunda calificadora de riesgo en reconocernos recientemente el investment grade. Y lo hace para elogiar al país en general y a los gobiernos del Frente Amplio en particular. “Durante los últimos 10 años, y bajo distintas administraciones, los gobiernos han demostrado una voluntad y capacidad de mantener políticas económicas conservadoras que revela un amplio consenso político en esta área”, dice elogiosamente Moody´s en un análisis publicado el jueves 6. La agencia destacó luego que el triunfo electoral de Vázquez en 2004 sólo tuvo un impacto modesto en el desarrollo económico porque su gobierno adoptó como propio el programa de estabilización de su predecesor. “En general, las políticas económicas en el conjunto de la administración Vázquez fueron similares a la anterior, lo que demuestra que la política tiene un impacto limitado en la continuidad de la política económica. Esta idea se vio reforzada por la elección presidencial de 2009 que resultó en la llegada al poder de una segunda administración del Frente Amplio” porque “desde que asumió el cargo, el presidente Mujica ha mostrado un claro compromiso con la política de continuidad. Las políticas bajo su administración han estado en línea con las del pasado”.

La conclusión es obvia: para quienes nos ven muy bien desde el exterior y nos mejoran sistemáticamente la “nota”, hay continuidad de políticas, hay políticas de estado, y los cambios de gobierno no son relevantes en esa materia. Y nos ven bien y nos mejoran la nota precisamente por eso, entre otras razones.

Como he escrito en Voces antes, yo valoro especialmente la trayectoria de Astori y le reconozco haber sido el abanderado en el FA en materia de actualización ideológica y programática. Y ese liderazgo en materia de ideas y propuestas fue el que viabilizó el acceso del FA al gobierno y su repetición en este período. No imagino ni a Vázquez ni a Mujica ganando las elecciones que ganaron, sin el apoyo fundamental que les dio Astori, quien los “legitimó” ante cierto electorado que de otro modo jamás habría dado el paso al Frente, y, más aún, ante cierto establishment. Y es evidente que no es malo para un país, que se exhiban continuidades de políticas, cuando éstas son apreciadas y bien consideradas, lo que no implica incurrir en meras reiteraciones de políticas, sino en realizar continuas mejorías y profundizaciones en ellas. Negar que haya políticas de estado en materia económica, es pretender tapar el sol con la mano y no es que la oposición lo diga sino que como vimos lo expresa la misma calificadora de riesgo (externa al país y ajena a todo el mundillo político local) que eleva la calificación de nuestra deuda, entre otras razones que destaca, precisamente porque existen aquellas continuidades.

Claro que, para sus adentros y ante la tribuna partidaria, Astori debe haber pensado algo así como “¡No me ayudes tanto, Moody´s!”.

Por otra parte, también es evidente que desde la oposición a veces se le hace fácil la tarea a quienes están en el gobierno porque se les dejan flancos débiles abiertos para la crítica. Me refiero concretamente a la nada original propuesta de eliminar el IRPF que en esta oportunidad tiene como abanderado al sector colorado ProBa. Este sector propone eliminar el IRPF y el IASS y no dice cómo piensa reemplazar la recaudación de esos impuestos (US$ 1.154 millones en los últimos 12 meses a julio, un séptimo de la recaudación de la DGI). Estos tributos son pagados por el quinto de la población de mayores ingresos en nuestra sociedad y si bien deben ser mejorados en algunos de sus parámetros, no parecen ser de los más razonables a eliminar del sistema, antes que por ejemplo, reducir los aportes del factor trabajo a la seguridad social o los gravámenes sobre los combustibles, por citar dos casos que difícilmente encuentren rechazos. Con esta propuesta, el sector batllista del PC se asimila al jurásico candidato republicano Mitt Romney, quien promete bajar impuestos a quienes están en la cúspide de la pirámide.

En definitiva, parece claro que, lamentablemente, ya estamos en campaña preelectoral, habiéndose cumplido apenas la mitad del período de gobierno. Y esa campaña no ha empezado de la mejor manera, ni con propuestas innovadoras ni con discusiones elevadas. El nivel baja aún más porque para crecer en las internas se ataca en las externas, lo que dificulta toda posible cooperación entre gobierno y oposición, dejándose todo librado a los acuerdos internos en el gobierno, donde es notorio que hay dos equipos y dos libretos.

Si esta es la sinopsis de la película que habremos de ver desde aquí y hasta finales de 2014, podemos imaginarnos que esa película va a ser bastante aburrida y reiterada. En lo personal, la película electoral me tendrá entre los espectadores y para nada, como otras veces, en roles primarios o secundarios en la pantalla. Y si logro mantenerme despierto ante el previsible bodrio, esta tribuna, la de Voces, será un ámbito propicio para comentarla y analizarla.

 

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