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ABORTO: Derechas raras Por Federico Frontán

publicado a la‎(s)‎ 5 jul. 2013 12:33 por Semanario Voces
 

Un cuento judío dice: “si quieres hacer reír a Dios, cuéntale tus planes.” El desastre que protagonizaron las derechas con el resultado del 23 de junio en el intento de someter a referéndum una ley, seguramente provocó risas en el cielo y en la tierra. Convocaron a Dios a representar en el teatro del mundo, pero con un papel secundario. Ese error político muestra un enrarecimiento del modo de actuar de esa vieja conocida, violenta y cínica derecha. Está en la vía, ciega, sin brújula y viene un tren llamado Vázquez.

 

Todos los precandidatos votaron y solo el empresario Vázquez ganó con la derrota. Fue el único que reconoció con claridad sus motivaciones religiosas al momento de justificar sus pro-posiciones. Es un hombre de principios. Tiene muchos. Cuando la ocasión fue venida le sirvió el socialismo, para esta ocasión resultó católico conservador. La masonería también lo inspira y mañana si fuera necesario se hace Hare Krishna. Es un caso rarísimo de político excepcional. Pasó el rastrillo de votos por la derecha de la derecha y va a acumular en ese lugar, a la vez que lo votará la izquierda. Cuando hubo que hablar de Dios, no invocó en vano y vetó. Los otros pro-candidatos se perdieron en argumentos leguleyos.

La empresa llamada Vázquez es un tema que habrá que responder con un proyecto de izquierda festiva. Lo que ahora me interesa es la crisis ideológica de las derechas que  perdieron provocando risa: los partidos tradicionales más el partido independiente.

El misterio de la desvitalización de las derechas criollas parece estar en el intento de ser conservador-reaccionario sin asumir el imaginario que justifica a las cosmovisiones de derecha. La alianza con sectores pro-vida sin la justificación religiosa, hizo que la motivación pareciera un intento trasnochado y moralizante de mala política.

Los grupos provida aparecieron en los años ochenta como una reacción a la teología de la liberación que hablaba del Dios de la vida. Entonces ellos hablan de un Dios trascendente que no es el Dios de la vida, que no tiene nada de simpático, y se interesan por la vida no nacida, una vez nacida ya no tiene ningún valor.

¿Qué andaban haciendo los partidos de derecha con esos aliados? Todo parece indicar que fue una jugada de oportunismo que salió mal. Pero también un ensayo para el futuro. Del pozo ciego de la “perdida de sus valores” no saldrán  sin responsabilizarse de sus planes que los obligará a hacer alianzas familiares (entre los partidos conservadores) y con otros prosocios (la derecha religiosa).  La derecha en Estados Unidos es ejemplar en su (i)responsabilidad teórica; invoca a Dios con la fiereza de su cosmovisión. El “in god we trust” que aparece en la moneda de un país laico, es concesión a la presión de grupos de derecha religiosa que reclamó al Congreso, diciendo que la guerra civil había sido provocada por la ira de Dios por no ser reconocido en la moneda. Como consecuencia, se añadió “confiamos en Dios” a la moneda norteamericana. Posteriormente, para luchar contra el comunismo ateo en la guerra fría, agregaron “bajo Dios” a la Promesa de Lealtad. En ese Dios confían, que más que Dios es un ídolo que vive de sangre humana.

Ese imaginario hegemonizó la cultura política de los Estados Unidos y empeoró en los años 80. Reagan se apoyó en fundamentalistas cristianos, Bush hablaba con Dios  De ese mundo vienen los aliados de nuestros derechistas en esta cruzada.

Usar categorías religiosas para interpretar la realidad es usual en nuestro país. La teoría de los dos demonios de Sanguinetti muestra eso, aún cuando la derecha se ha expresado históricamente con un marco secular. Prefieren el lenguaje de la religión civil. Hasta los militares y civiles golpistas lo hicieron.

Lo que llama la atención en este momento, es que se han desconectado de los imaginarios que le dan vida a sus maquinaciones ideológicas y parecen vagar en las ruinas de sus pensamientos. El Partido Nacional abandonó la “teología neoliberal” por cálculo político y, no se arriesgan a asumir las imaginarías religiosas que sus sectores más reaccionarios comparten. El Partido Colorado es tierra arrasada en temas ideológicos. El Dr. Heber Gatto  parece más lúcido y en medio del apagón cerebral escribió una nota admirable en El País (03-06-2013) donde dice: “En el Uruguay se ha transformado en rutina ejercer presiones sobre el Poder Judicial poniendo en riesgo no solo su independencia sino, como ahora ocurre, la del país en su conjunto”. De una polémica jurídica y filosófica, el autor de la nota concluye que el país en su conjunto esta en peligro. Es decir que una parte de los que debaten, en vez de ser ciudadanos que critican algo, son un peligro público.

El Dr. Batlle leyó la nota en cuestión y la amplió (El País, 04-06-2013). Después de reconocer con nombre y apellido a los ciudadanos con los que discute, que ya habían sido denunciados como peligro público, va más allá y los refiere como “adoradores de Hitler y Stalin”. Eso si que es un modo de argumentar de la derecha mas reaccionaria. Una derecha como Dios manda, que usa categorías religiosas para leer asuntos de los humanos.

En el imaginario político, Hitler y Stalin son más que dos sujetos históricos responsables de actos horribles. Representan el mal. Son símbolo de inhumanidad.

Don Jorge argumenta igual que gran derechista Hitler en “Mi lucha”, que interpreta al comunismo como Lucifer. El mismísimo Hitler usó categorías celestes para interpretar los asuntos de la tierra. El contrincante o el enemigo dejan de ser humanos para ser diablos o adoradores del mal, o sus puntos de vista ponen al país en peligro. Reagan combatió contra el “reino del mal”, Bush enfrentó a los conjurados del “eje del mal”. Por todos lados hay maldad infinita.

El Dr. Sanginetti intentó vivificar el discurso ideológico de la derecha con mistificaciones igual de bárbaras, pero se le nota que no cree en ellas, que son construcciones encubridoras. Por eso no son efectivas. Pero en la versión Gatto-Batlle parece haber un camino de regeneración ideológica. Por otro lado, cuesta ver a Lacalle sumido en la depresión de las ideas. En su momento, él lo hizo con pericia, leyó la realidad uruguaya con categorías seculares. No habló de Dios, sino de su sucedáneo moderno: “la realidad”.  “Si la realidad dice que ese chico tiene que estar lustrando botines desde la mañana para ayudar a su familia…” (Lacalle, La Republica 11-09-1989), entonces los nacionalistas con amorosa piedad frente a la cruel realidad… ¡les pondría escuelas nocturnas! El sistema se presenta como un sobremundo sagrado que se impone a las voluntades humanas y tiene el derecho de hacerlo.

Las derechas mareadas, amateurs, cándidas, vegetarianas, sin colmillos, son raras. Las que construyen monstruos y peligros públicos para perseguirlos después con discursos y métodos atrapamonstruos son las peligrosas. Reagan despersonalizó a los que se quejaban de su sadismo en Latinoamérica llamándolos “cáncer” que había que exterminar. No tenía idea buena ese cruel. A ver si nos traen un oncólogo para que  los pueda acomodar.  

 

 

 

    

 

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