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AHORA….QUÉ? IDEAS PARA CONTINUAR EL CAMINO por Pablo Buonomo

publicado a la‎(s)‎ 22 jun. 2014 8:31 por Semanario Voces

En las recientes elecciones internas, de los 300.000 votos (aproximadamente) que votaron por un candidato a la presidencia para el Frente Amplio, 53.000 votaron por la candidatura de Constanza Moreira, esto es casi un 18% de los votantes.

Para quienes propiciaron el voto a Constanza, para la propia candidata, la cifra significa un apoyo importante, que más allá de que puede dar lugar a diferentes lecturas, refleja un caudal de votos que muestra la posibilidad de ampliar un espacio consistente con los enunciados de su candidatura para las próximas elecciones, y lo que es más importante para el futuro de la fuerza política toda.

Esta posibilidad, como tal, está presente, pero será necesario, para que se concrete, establecer una estrategia de este espacio político-electoral que sea capaz de canalizar las expectativas de quienes lo votaron el pasado 1 de junio, pero más importante aún de quienes no lo hicieron.

Mucho se ha analizado, oído y escrito, de la significación de la votación de Constanza. De todo ello, lo que más destaco es que a pesar de no contar con apoyo de casi ninguna estructura política partidaria de la interna del FA (los grupos orgánicos que la apoyaron si bien reflejan opiniones valiosas en la diversidad frenteamplista, no son numerosos ni gravitantes), logró capitalizar un importante número de votos.

Constanza fue la candidata (un especial reconocimiento a su capacidad y coraje) a la que se opuso, la casi totalidad de los grupos que integran el Frente Amplio que sumaron su apoyo a Tabaré Vázquez (incluso provocando expresiones descalificantes y misóginas).

Esto no sólo significa que no contó con el apoyo de las más notorias figuras políticas del gobierno ni de la fuerza política, sino que tiene su reflejo en la escasez de recursos económicos para hacerse conocer,  mostrar su propuesta y hacerla conocer. Es en este contexto que sumó el 18% de los votos frenteamplistas que se expresaron ese día.

Las razones que se han expresado son muchas, algunas hasta antagónicas, pero creo que mayoritariamente reflejan la voluntad de numerosos frenteamplistas que quieren renovación: de personas, y de la propia fuerza política. Pero hay que destacar otro elemento no menor, y es que son votos que están convocados a querer cambiar esa realidad. Por lo menos estos 53.000 frenteamplistas asumieron que quieren otro Frente Amplio (considero que sin tener claro el dibujo a obtener) y que están dispuestos a comprometerse en ello.

Más allá de la expresión de deseos de renovación (expresión muy genérica que puede incluir que renovación sea sólo terminar votando a algunos compañeros de menor edad de quienes hoy ocupan los lugares centrales de la política del FA), la candidatura de Constanza desafió a los frenteamplistas a pensar algunos temas (presupuestos de educación y defensa, profundización de la distribución del ingreso, no a la baja de edad de imputabilidad, avance en los derechos ciudadanos, el país y su integración a la región, la cuestión de género) que contenidos en el programa frenteamplista se los destacó y se les imprimió una visión diferente (sólo con llamarlos a discusión para algunos ya fue demasiado). 

En mi opinión esta visión es compartida por muchísimos más, incluso de muchos que el pasado 1 de junio votaron por la candidatura ganadora. A aquellos que ante las dudas, votaron por lo “seguro”.

El desafío entonces, es capitalizar este impulso, para convertirlo en un espacio que contribuya a promover discusión y cambios reales en la fuerza política, que apunten a mover, a transformar, un estado de situación que hace ya varios años viene moldeando la acción del Frente.

Compartimos la visión de que es necesaria una transformación del Frente que apunte a recrear las ideas de transformación de la sociedad uruguaya, que sin perder el ideal socialista, nos encuentre atacando las urgencias que no hemos podido resolver en 10 años de gobierno, y promoviendo en la palabra y la acción una sociedad con una convivencia más justa, privilegiando en todo momento a los que menos tienen.

Con la votación del pasado 1 de junio se inició un camino. La reflexión a hacer es cómo continuar. Cómo lograr capitalizar lo ya logrado y ampliar las posibilidades de que desde el espacio conformado, sea posible convocar a mayor cantidad de compañeros e incidir de manera significativa en la transformación frenteamplista.

Considero que la estrategia debe ser audaz e ingeniosa. Que refuerce las ideas que ya convocaron al voto de los 53.000 frenteamplistas en las internas, y que abra la posibilidad de que el debate se enriquezca y entusiasme a mayor cantidad.

No es posible pensar en transformar el Frente Amplio si no logramos pueblo comprometido en esta transformación. Se precisa no sólo cantidad, sino también, quizás lo más importante, entusiasmo para lograrlo.

Es necesario que la política sea revalorada como el noble instrumento que sirve para mejorar la vida del pueblo. Que encontremos formas dónde se vea que no todo es lo mismo y que participar vale la pena. Principalmente para los más jóvenes.

La cuestión es ser capaces de lograr que el voto del 1 de junio se convierta en una disposición entusiasta por una propuesta que sobre los enunciados que acompañaron la candidatura de Constanza movilice a una parte del pueblo frenteamplista en un proceso de transformación (renovación) del Frente.

Mi respuesta, y propuesta, es que se convoque desde el espacio logrado, a la participación amplia de los frenteamplistas que compartan las propuestas ya levantadas.

Esta participación en primer lugar debe ser la convocatoria a un proceso de elección a padrón abierto de los candidatos del espacio para las elecciones de octubre.

Esta elección tiene el estimulante efecto de la participación amplia para la toma de una decisión, que permitirá la promoción de nuevos y jóvenes compañeros a responsabilidades, que lo harán con un amplio apoyo, y que sumarán, quien lo duda, a aquellos de mayor trayectoria que también serán respaldados.

La movilización de las propuestas con los compañeros postulados, la propia elección, potenciarán el espacio político, y será sin dudas una señal inequívoca para el conjunto del Frente de la vocación de renovación.

Este proceso se debe complementar con la certeza de que los compañeros promovidos y electos, se deben referir al colectivo en las discusiones que hacen a la cotidianeidad de su tarea parlamentaria o de gobierno.

Hay que ser ingeniosos en promover formas organizativas novedosas que convoquen  a la discusión y que por sobre todo permitan canalizar las iniciativas que sin dudas los más jóvenes tienen para proponer sobre los diferentes problemas de nuestro país.

Estas formas deben ser respetuosas tanto de los compañeros que hoy pertenecen a las organizaciones que integran este espacio, como de aquellos otros que sólo adhieren al espacio mismo.

Si bien hay antecedentes de formas similares de elección de candidatos en organizaciones del Frente, en otros tiempos, que contaron con los vicios de planchas de candidatos, alterando las virtudes de estas formas, esta propuesta adquiere hoy por las características del espacio (abierto y sin formas organizativas rígidas) y por el momento histórico del Frente, una magnitud que es posible definirla como revolucionaria.

Esta acción (de la que sólo propongo un borrador, y no descarto ninguna forma) se constituirá en un acontecimiento que seguramente hará redoblar a los convencidos, convocará a otros frenteamplistas, y hará reflexionar positivamente a muchos que aún dudan de si vale la pena, y  a qué partido votar en octubre.

 


Ex Secretario General de la IM

Ex Director Deportes de la IM

 


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