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Al papa si lo comparo con Cotugno: me fascina… Por Washington Abdala

publicado a la‎(s)‎ 22 mar. 2013 13:26 por Semanario Voces
 

Para un batllista anacorético como soy yo tener que analizar lo que nos deparará la acción de este nuevo Papa es un desafío. En general, a lo largo de la historia, no les he tenido demasiada simpatía a muchísimos papas. Basta revisar un poco lo que fueron muchos de ellos como para entender que hay razones para no creerles demasiado. Tampoco creo que fue el Espíritu Santo fue quien guió la elección del nuevo Papa. No creo en nada de eso pero lo respeto. Ya aprendí a ser tolerante y a admirar a los que tienen fe. Dichosos de ellos. Yo ando por el mundo con mi mochilita de valores propios y nada más.  Poco, pero mío.

Salvadas estas premisas, digo si, que me gusta este Papa, más de lo que me gustaba Juan Pablo, mucho más que Ratzinger. Juan Pablo me compró cuando se subió a un avión y empezó a patear  -con su discurso humanista y democrático- las puertas del dogmatismo del socialismo real. Les apuró la caída. Todos los imbéciles le miran como un Papa conservador, yo hago lo contrario, admiro a aquel que se le para delante de las dictaduras (de derecha o de izquierda, me da igual) y las incendia. Eso hizo ese Papa y para mi, que observo el mundo por detrás del lente de la libertad, todo aquel que trabaje para ella, en serio, y logre resultados es alguien a respetar. Aún, más, si viene de una estructura conservadora y enarbola ese discurso libertario.

Ratzinger me parecía un hombre de estructura. Hasta que lo empecé a estudiar y encontré a un geniecillo de la articulación del discurso del catolicismo con los valores de la sociedad actual. Si, discrepo con un montón de cosas, como discrepaba  algunas cosas con Borges, pero no deja de seducirme quien articula con talento, precisión y eficacia un discurso lúcido y –no es necesario negarlo- necesario en una sociedad en la que solo somos consumo conspicuo, marcas y vidas fugaces que se las traga el tiempo. Leerlo hace pensar.

La verdad que Bergoglio no podría ser más parecido al papa que yo querría que tuvieran los católicos. Me parece ideal: sencillo, poco discursivo, concreto, pastor, arrimado a los pobres, enemigo de las roscas, político. ¿Qué más le puedo pedir? ¿Que quiera a Cotugno? No, no son necesarios tantos sacrificios. Con que le tenga algo de estima a Uruguay y nos visite alguna vez, alcanza y sobra. Lo de mencionar al liceo Jubilar fue notable. Existimos para el Papa.

Los papas son un centro de poder y como tal hay que estar atentos a lo que van haciendo. Me genera mucho placer cuando alguien tiene coraje, como lo tuvo Bergoglio para enfrentar la realidad sin medir riesgos. Enfrentar a la patota gubernamental de  Cristina y sus patovicas no es para cualquiera. Bergoglio le ha dicho de todo a su majestad argentina. Lo he visto y me encanta cuando alguien le canta las cuarenta. Solo alguien con mucha dimensión personal le puede estampar una buena cachetada dialéctica y que la señora se sienta tocada. Bergoglio lo lograba con una precisión de neurocirujano. Sin grandes alharacas, solo diciendo la verdad de forma llana y de frente. De los pocos te diría, de los pocos.

Si, soy un no católico que mira con entusiasmo a este papa, no por argentino (que también me encanta eso) sino porque su talante, su encare austero de las cosas de la vida (comparen con Cotugno nomás) y su entrega a una causa mayor que la de la institución que representa (me refiero a hacernos la vida mejor a los seres que estamos en la tierra) me parece que lo convocan de verdad. Estoy bien contento de tener un papa así. Hemos tenido suerte y no era fácil en esa institución. Más bien las chances eran todas en contra. Por una vez metimos un pleno.

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