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Cuando la comunicación se vuelve una manipulación por Andres Berterreche

publicado a la‎(s)‎ 6 mar. 2014 9:24 por Semanario Voces   [ actualizado el 6 mar. 2014 9:27 ]

“Las protestas terminaron con una desmedida y violenta represión que no tiene justificación, donde en una sola jornada tuvo como consecuencia la muerte de dos personas y decenas de heridos. La muestra de la inaudita violencia puede simbolizarse en uno de los muertos, un joven, asesinado desarmado y por la espalda. A eso hay que agregarle el avasallamiento de la libertad de prensa con el cierre y clausura de la radio de mayor llegada de la oposición, entregando las ondas a un amigo del Poder Ejecutivo”

            El anterior es un relato supuesto de prensa, que no fue. No se refiere a Siria, ni a Ucrania, ni a Venezuela. Fuera donde fuera parecería  que tendría como consecuencia calificar de democracia inexistente y hasta la intervención por parte de algún Estado Imperial. Pero si bien el suelto de prensa nunca existió, el hecho sí. Podría ser una versión de un hecho ficticio pero en realidad representa lo que pasó en agosto de 1994 en Jacinto Vera. El Presidente era el Dr. Lacalle, terminó su mandato, y le pasó el mando al Dr. Sanguinetti. Los crímenes aún siguen impunes, y se calló la mejor herramienta de masas que tenía en ese momento la izquierda, la 44. Por eso resulta revulsiva la declaración de los ex presidentes acerca de los acontecimientos de Venezuela:

“Las multitudinarias expresiones de protesta pacífica han sido reprimidas con violencia, pese a que ellas eran la previsible consecuencia de un progresivo recorte de libertades, de los cierres de medios de difusión . . . ”, apuntaron los exmandatarios.

No estamos justificando la violencia desde estas líneas, intentamos solo plantear la hipocresía con que se maneja la información.

Una notera de un canal de aire, cuyas ondas son del Estado, presiona a una madre para que culpe al liceo de la deserción de su hijo de sus estudios. La madre accede a indignarse con la institución porque nunca le avisaron que su hijo no asistía. Nadie se preocupa de la responsabilidad que tenemos como padres. Cuando traemos un hijo al mundo no compramos un muñeco de trapo, somos responsables de ello. Pero esto no importa, las carencias en la responsabilidad no da rédito y no están en la agenda política.

El otro día salimos de recorrida con el Presidente de la República por Canelones, más exactamente por la Costa de Oro, el Municipio Nicolich y dos centros, uno de investigación y otro un polo industrial sobre la ruta 101. En la Costa de oro se vio la millonaria inversión en saneamiento y pluviales que se tenía que hacer como consecuencia del establecimiento de una población que es producto de las barbaridades del mercado y la ausencia del Estado durante décadas, que ahora se tiene que salir a corregir. En Nicolich, todo lo contrario, un Municipio altamente participativo, donde la acción de su Alcalde demuestra la validez posible de los procesos de descentralización si se llevan adelante como se deben de llevar. La gente organizada planifica la dignificación de su vida. Donde en el 2002 había 200 personas comiendo en una olla popular, sin educación inicial, ni servicios médicos ni comisaría, tiene hoy, fruto del trabajo de su gente, tres CAIF, tres policlínicas, la Comisaría y un loteo, ordenado desde el territorio, que está dando origen a una UTU, una escuela de tiempo completo, un gimnasio y una vía para ejercicio aeróbico. Hago un alto e interpelo al lector: ¿qué noticias tiene a diario de la Colonia NIcolich? ¿Con qué se lo vincula día a día? Como decía Dylan, la respuesta está en el viento. En el Parque Científico y Tecnológico de Pando se pudo ver como investigadores uruguayos siguen creando conocimiento, producto de mayor valor agregado en el mundo. Vimos integración institucional donde los dinosaurios pedían competencia y dejaron un aparato de investigación desarmado. Vimos integración con América Latina con la creación de reactivos, por ejemplo para el mal de Chagas. Escuchamos acerca de investigación que trae inversión productiva como la del colágeno, vimos que hay un Uruguay en ebullición que es posible en la ciencia. En el Polo Industrial nos encontramos con contundentes inversiones en el área de la industria farmacéutica, nos sorprendimos con laboratorios de punta, no solo para nuestro país sino para el continente.

            En ese recorrido que duró tres horas y media hubo tres conferencias de prensa, un par de decenas de micrófonos preguntaron e interpelaron al Presidente. Pocas preguntas acerca de lo visto, nada apareció en los grandes medios, en esos cuyas ondas concesiona el Estado o que éste financia desde su publicidad. Salvo la dignísima y aislada entrevista de la periodista de Radio Canelones, el resto nada. Nadie vio el problema del mercado inmobiliario que produjo las consecuencias de ciudad de la costa y el compromiso de este Estado para solucionarlo, nadie se emocionó con lo del Municipio Nicolich, a nadie le entusiasmó la idea de las investigaciones de Pando, a ningún “comunicador” le interesa hacer referencia a las inversiones de tecnología de punta. Había que ir a una gira por Canelones para preguntar sobre el Impuesto a Primaria a los rurales y sobre Venezuela.

            Las ondas son de todos y los concesionarios se deben a todos. También me gustaría saber los montos que invierte el Estado en cada medio en términos de publicidad. Somos irrenunciablemente republicanos y respetamos la libertad de prensa (como no pasó en 1994 con la 44). Pero al igual que el ejemplo de la madre creo que hay que llamar a la responsabilidad. Nadie se indigna porque se ponen imágenes de un conflicto y con ausencia absoluta de profesionalidad e independencia, se la adjudica a otro. Nadie pide disculpas por mentir deliberadamente en las ondas que son de todos. Mientras destinamos a veces, aún desde estas mismas páginas, a discusiones tan estériles como frívolas.

            En un año electoral hay que aprovechar la sensibilidad de la gente para permitirnos discusiones profundas y estratégicas, y no permitir que nos banalicen la información. Deberemos poner sobre la mesa temas como los bienes y servicios de carácter social y el acceso a los mismos por parte de las mayorías. Educación, vivienda, salud son parte de ello. El acceso a la información libre, verdadera, sin manipulación también lo es.


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