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APRENDER DE LOS GRIEGOS Por Ignacio De Posadas

publicado a la‎(s)‎ 30 mar. 2012 7:20 por Semanario Voces
 

 

 

Grecia fue la cuna de la tragedia.

 Una tragedia con características especiales.  El primer paso en la tragedia griega es la soberbia, el Hubris. A aquellos a quienes quieren perder, los dioses primero los envanecen. Dicho en términos contemporáneos, hacen que se la crean.

 Así le ocurrió a Grecia: cuando (y para) su ingreso en la Unión Europea, hubo una gigantesca mula sobre su situación económica y, sobre todo, fiscal. Mula que se la creyeron todos, hasta sus propios fabricantes.

 La tragedia griega tiene también otra característica, la venganza. Que no se agosta instantáneamente. Dura por generaciones.

 Así ocurrirá con el despertar del Hubris. No bastará con el sablazo que le pegaron a los acreedores (privados), ni con el brutal ajuste descargado sobre la población (hasta ahora, privada).

 Aprender:

 

   -Que el problema de fondo, más allá de los detonantes concretos y las explicaciones técnicas: los sub-primes, los errores de las calificadoras, los desequilibrios fiscales y todo lo demás, es muy simple. Buena parte del primer mundo, sus gobernantes, pero también sus gobernados, sus banqueros pero también sus clientes, estaban viviendo más allá,  mucho más allá, de sus posibilidades. Y nadie se animaba a gritar “pica”.

 

   -Que no se fabrica la realidad económica. Maastrich fue un acto de voluntarismo burocrático y la creación del euro mucho más, aún. Tan voluntarista como las construcciones integradoras latinoamericanas. Ya vivimos en estos pagos las quimeras de querer ordenar una economía forzando el tipo de cambio, la política monetaria o los ingresos.

 

  -Que es más barato pagar las crisis al contado. Si Europa hubiera hecho el salvataje de Grecia hace un par de años, le habría costado muchísimo menos. Por querer pagar lo menos posible y más mañana que hoy, terminó quemando cifras astronómicas de dinero.

 

  -Que la crisis, si bien económica y financiera en sus manifestaciones y consecuencias, fue en su raíz, política. Una crisis de liderazgo político, que puso al desnudo un problema crucial de la Democracia contemporánea: globalidad económica y comunicacional, pero con políticos locales. Los ingleses tienen el dicho de que “all politics is local”. Nunca tan cierto como esta vez. Y, ojo, que todavía no pasó. Los hechos pusieron de manifiesto la relativa incapacidad de casi todos los liderazgos y llegaron al punto de forzar dos cambios de gobierno: los mercados destituyeron a los primeros ministros de Italia y Grecia, colocando a tecnócratas en su lugar. Un fenómeno de funcionamiento político-democrático novedoso (y riesgoso):

 

Aprender también que es muy peligroso repetir sin pensar.

¿Cuánto pesó en las decisiones y dilaciones de los políticos europeos el verso de que si Grecia salía del Euro era un problema apenas para los griegos? Para tratar de pinchar globo tan peligroso, el IIF circuló un estudio calculando el costo total de tal desenlace en más de UN TRILLÓN DE EUROS, de cuyo ticket, 177 billones iban a la cuenta del Banco Central Europeo, las necesidades de ayuda adicional para Portugal, Irlanda, España e Italia sumarían más de 700 billones, a lo cual se sumarían  pérdidas bancarias en torno a los 160 billones, entre otros ítems. La ola pegaría mucho más allá de las costas griegas.

 Aprendamos. De los griegos y de los otros que andan enredados en estos líos. Aprendamos que el presente no nos está asegurado para siempre.

Hubris se llama en griego clásico. Hubris.

Aprendamos

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