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AQUEL 26 DE MARZO… Por Enrique Rubio *

publicado a la‎(s)‎ 26 mar. 2011 12:32 por Semanario Voces

Hace 40 años, todos los que estuvimos esa noche en la Explanada Municipal tuvimos la certeza de estar participando en un hecho histórico: tras el llamamiento del 7 de octubre de 1970 y la conformación formal del Frente Amplio el 5 de febrero de 1971, aquel 26 de marzo era el primer acto de masas, la presentación en sociedad de una fuerza política nueva, creada para sacudir al sistema político uruguayo y que venía a romper con el bipartidismo tradicional que lo dominaba desde lo más profundo de la historia.

 


 Un sistema político que ante el agotamiento del modelo productivo solamente fue capaz de dar respuestas crecientemente represivas y antipopulares. El gatopardismo imperante en ese sistema, donde sólo se podía cambiar algo para que todo siga igual, obligó a los partidos de ideas a coaligarse junto a prestigiosas figuras de origen blanco y colorado que, en un paso audaz que debemos reconocer como valiente y generoso, prefirieron abandonar las certezas de sus colectividades para incorporarse a un proyecto que enfrentaba enormes riesgos, incluso físicos.

La respuesta popular fue impactante: una multitud pocas veces vista – o acaso nunca – dio marco al acto, con una presencia juvenil entusiasta y entusiasmante. Fue un acto tan grande que confundió a muchos, tanto simpatizantes como adversarios. Hay que tener presente que hace cuarenta años las ciencias sociales estaban escasamente desarrolladas y el poder predictor de las encuestas era bastante relativo.

Mi sensación en aquel entonces fue la confirmación de que el mapa político uruguayo había comenzado a cambiar en forma irreversible. Que el proceso de unidad de las fuerzas progresistas había sido capaz de construir una herramienta política de gran potencialidad y que en las próximas elecciones el ciudadano iba a tener una opción real, muy distinta del voto testimonial al que convocaban hasta entonces los partidos de izquierda y sus coaliciones parciales.

 

Hoy, a cuarenta años de aquella noche maravillosa, el siglo XXI ya pasó por su primera década: los tiempos políticos son otros, al igual que un mundo donde la revolución tecnológica y comunicacional ha superado modelos tradicionales del quehacer político. Encontramos al FA ejerciendo el gobierno por segunda vez consecutiva, con cinco administraciones departamentales bajo su gobierno. Mi primera sensación es de admiración por aquella generación de dirigentes visionarios y generosos que imaginaron y llevaron a la práctica con visión histórica la unidad política, dejando de lado pequeñeces sectoriales. No los voy a nombrar para no cometer omisiones, con excepción de tres compañeros: a los dos que cargaron con las mayores responsabilidades, el Gral. Liber Seregni y el Dr. Juan José Crottogini; y  al entrañable Héctor Rodríguez, maestro en el arte de construir unidad, mi referente político de ese entonces, con quien compartí largos años de militancia y también de cárcel. Para todos ellos el recuerdo emocionado y la mayor gratitud.

Y ratificando aquella estrategia que demostró su corrección en los hechos, en la capacidad del FA de soportar incluso una feroz dictadura y proseguir incorporando ciudadanos, siento el compromiso de trabajar para actualizar esa poderosa herramienta en sus dos componentes fundamentales: su compromiso programático y su acuerdo político.

 

*Senador

 

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