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Arena movediza por Juan Carlos Raffo

publicado a la‎(s)‎ 11 abr. 2013 7:00 por Semanario Voces
 

Me gustaría intentar un análisis sobre la promocionado construcción de una obra que se llamaría “Antel Arena” -  a construirse sobre la tumba del ex Cilindro Municipal – en forma despojada, objetiva, imparcial. Sé que es difícil, pero allá va.

Un gobierno, del color que sea, cuando se instala, dispone de una herramienta fundamental para llevar adelante sus ideas y programas. El Presupuesto Nacional para el quinquenio que se revisa, anualmente, a través de la llamada Rendición de Cuentas y Balance de Ejecución Presupuestal.

Se supone que allí, en el capítulo inversiones de los distintos Incisos (ministerios), figuran aquellas obras que se imaginaron y se desean, ya sea porque el país las requiere o porque el gobierno recién instalado las avizora como útiles o provechosas para el futuro. Las mismas se efectúan con fondos públicos, se discuten y son aprobadas – o no – en el Parlamento.

En los últimos presupuestos ha existido voluntad de avanzar en materia de inversiones - cuando los fondos públicos no alcanzan - a través de concesión de obra pública o emprendimientos de carácter mixto públicos – privados. Como todos sabemos, hasta se votó una ley denominada PPP (de Participación Público Privada) que, a casi dos años de su sanción, todavía no ha arrojado frutos.

Se supone, asimismo, que cuando el gobierno envía su presupuesto, explica la necesidad de las obras, la sustentabilidad de las mismas y los estudios de factibilidad correspondientes.

El mismo derrotero sigue, cada quinquenio, el Presupuesto Municipal, que deberá aprobar la Junta Departamental, sobre tablas o con las modificaciones que considere del caso.

Pues bien, todos sabemos que, tanto a nivel nacional como a nivel municipal en el departamento de Montevideo, en el momento y lugar que corresponde, nadie previó la construcción de un estadio de las características que ha propalado la presidenta de Antel, Carolina Cosse.

Se dirá y con razón: lo que sucede es que el incendio y derrumbe del Cilindro Municipal sucedió el 21 de octubre de 2010, cuando los procedimientos citados estaban en marcha. Es cierto. Pero no estaban cerrados aún y luego pasaron, por la órbita nacional y municipal las Rendiciones de Cuentas de los años 2010 y 2011, justamente, donde suelen hacerse las ampliaciones presupuestales que se deseen o la reasignación de recursos que se estime conveniente. Muy especialmente, cuando se cuenta con mayorías para respaldarlas. Ni una palabra sobre la construcción de un complejo multideportivo. Aún se está a tiempo, al presentar la de 2012, en el transcurso de este año.

Y hay antecedentes en el país sobre esfuerzos que se hicieron en corto lapso para realizar obras similares que surgieron como necesarias sin demasiada previsión anterior. Los estadios construidos – a la carrera - en Paysandú, Rivera y Maldonado para la Copa América de 1995, que terminó con triunfo de la celeste, en reeditada final con Brasil, por ejemplo. Hubo participación de las Intendencias involucradas, del Estado, de privados y de la gente del lugar que ofreció mano de obra benévola. Recuerdo la imagen de algún intendente, paleando tierra, en medio de una cuadrilla improvisada y haber ayudado, desde el Ministerio de Transporte y Obras Públicas, con algún convenio – ninguno excedió los US$ 100.000 – para que las obras pudieran culminarse. Fue un impulso eminentemente descentralizador, además.

Allí están, casi 18 años más tarde, instalados en su respectiva comunidad. Su derrotero puede seguirse y evaluarse si el esfuerzo valió la pena y si fueron sustentables en el largo plazo. En forma más modesta, pero muy eficaz, han reciclado sus escenarios deportivos Fray Bentos, Trinidad y Florida. O sea que, si se quiere, se puede. Instrumentos sobran.

Ahora bien: la pretendida inversión de Antel se tiñe, lamentablemente, de ingredientes políticos, que no permiten la sana discusión acerca de si una empresa del Estado puede o debe abocarse a invertir más allá de sus funciones o atribuciones legales, de acuerdo a la Constitución.

Porque lo que sucede es que, disponiendo de la batería de instrumentos a su alcance que hemos mencionado, la Intendencia Municipal de Montevideo ha fallado en lo esencial. No ha logrado, desde octubre de 2010 hasta abril de 2013 encontrar una solución sustentable para el viejo y querido Cilindro Municipal, donde alguna vez hasta se instaló una pista de madera de ciclismo para efectuar competencias internacionales bajo techo. Estuve presente.

Por lo tanto, lo de Antel y su impetuosa presidenta Carolina Cosse, más allá de la discusión legal, suena a “operación salvataje” - aunque sea en forma parcial – de la muy deficitaria gestión de su compañera de partido, Ana Olivera, al frente de la comuna, tal como lo indican las encuestas de opinión.

No quiero entrar en la discusión de la legalidad. Porque si Antel no puede construir un estadio, tampoco le pidan - como se está haciendo - que invierta en escuelas, liceos, hospitales o cuanta obra se pueda imaginar, que ingenio popular es lo que sobra. Si le está vedado por la Constitución y la ley lo uno, también le está vedado lo otro.

Lo que sí podría hacer, si es que tiene esos excedentes de caja – aparte de gastar más de 15 millones de dólares anuales en publicidad – es considerar al cliente, que es quien paga las tarifas que le permiten tal superávit. O bien reduciendo las mismas, o bien invirtiendo en tecnología de la comunicación, cada vez más demandada. Que dispusiéramos de “wi fi” en la mayoría de los espacios públicos del país, no sería mala cosa, para empezar. Que la transmisión de datos y servicios de banda ancha siguieran mejorando y cubriendo todas las localidades para tener un país más integrado, tampoco sería desdeñable.

Por último: ¿la Intendencia Municipal de Montevideo o Antel han hecho un estudio de factibilidad para saber a ciencia cierta si en el exacto lugar donde hoy quedan las ruinas del Cilindro es necesario o conveniente instalar un “Arena” de las características que se han lanzado al viento? Creo que no.

Hubo una frase que alguien puso de moda, años atrás: “en las actuales circunstancias”.

La tomo para decir que, por las razones apuntadas, en las actuales circunstancias, no me parece oportuno ni conveniente que Antel lleve adelante su mega proyecto, de indiscutible color político.

 

 

Asesor parlamentario

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