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Camille Chalmers: “EL SENADO HAITIANO POR UNANIMIDAD EXIGE EL RETIRO DE LAS TROPAS”.

publicado a la‎(s)‎ 19 oct. 2013 9:48 por Semanario Voces

 

“Las cuatro principales necesidades del pueblo haitiano, alimentación, trabajo, salud y vivienda, no solo no han mejorado desde el arribo de MINUSTAH en 2004, sino que han empeorado. Entonces, ¿para qué sirve que estén allá?”, nos dice en un fluido español este economista y docente universitario haitiano.

Camille Chalmers es Director Ejecutivo de PAPDA (Plataforma Haitiana por un Desarrollo Alternativo) y directivo de SEPLA (Sociedad Latinoamericana de Economía Política y Pensamiento Crítico). Arribó a nuestro país para intercambiar experiencias con la  Coordinadora  por el Retiro de Tropas de Haití y denunciar la situación que vive en pueblo haitiano. Lo siguiente es parte de la charla que mantuvo con VOCES.

Por Jorge Lauro

 

Tú sos integrante de una red de movimientos sociales llamada La Patria.

Sí, es una red que trabaja en políticas públicas, globalización, defensa de los derechos económicos básicos, soberanía alimentaria, acuerdos internacionales y participación política. Esta red agrupa movimientos femeninos, campesinos, juveniles y algunas ONGs progresistas.

 

¿Ustedes se oponen a la presencia de la MINUSTAH (Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en Haití) en vuestro país ya desde su arribo?

Sí, incluso antes. En febrero de 2004 crearon una fuerza militar compuesta por EE.UU, Canadá, Francia y Chile, denominada  FMP (Fuerza Multinacional Provisional). Y la primera gran movilización en contra de eso la organizamos nosotros.

 

Una de las razones que argumentan algunos dirigentes progresistas uruguayos es que la intervención iba a ser mucho más humanitaria estando compuesta por los países latinoamericanos que si permanecían las tropas de ese primer grupo de países que mencionabas.

Es falso eso. La composición de la misión es de un ochenta y cinco por ciento de militares y un quince por ciento de policías. Y la mayor inversión que hacen es en equipos militares y mantener las tropas. Y esto es totalmente inadecuado porque no hay un enfrentamiento militar. Incluso desde el punto de vista jurídico esto es totalmente ilegal, porque el despliegue de ese tipo de fuerzas de mantenimiento de la paz se hace en países donde hay guerra civil, crímenes contra la humanidad o genocidio. Y nada de eso sucedía en Haití. Es decir que hay una manipulación de la Carta de Naciones Unidas para justificar esto. Y se adoptó la fórmula de intervención para el mantenimiento de la paz, es decir, una fuerza que se opone entre dos ejércitos que se enfrentan.

 

Otro de los argumentos consiste en sostener que Haití estaba dominado por bandas criminales, reinaban el tráfico de drogas y la anarquía.

El tráfico de drogas es una herramienta imperialista conocida. Y el tráfico de drogas aumentó con la presencia de la MINUSTAH. El flujo de cocaína de Haití hacia los EE.UU. se dobló desde el 2004 al 2013.

 

Y es un porcentaje muy alto de la cocaína que ingresa a EE.UU. el que procede de Haití.

El doce por ciento transita por la isla. Es mucha plata. Y en los primeros mandatos de MINUSTAH no se hablaba de esto. Recién al cuarto o quinto año se añadió al mandato de la MINUSTAH el control de fronteras. Pero eso no tuvo ningún efecto sobre el tráfico de drogas. Los traficantes utilizan nuestras costas y aeropuertos ilegales. Hay una red de pistas ilegales que no ha sido vigilada. Todos sabemos cómo se utiliza el consumo de drogas para hacer control político y del territorio.

El gobierno de Preval (René) firmó un acuerdo con EE.UU. para justificar las intervenciones directas de la DEA (Administración de Cumplimiento de Leyes sobre las Drogas) en el espacio aéreo y marítimo haitiano. Con eso era suficiente. No era necesaria la permanencia de MINUSTAH para hacer ese trabajo.

 

ONU esgrimía que la misión tenía como uno de sus objetivos ayudar a formar una fuerza de policía que pudiese mantener el orden en el país.

Eso también es totalmente falso. Cuando llegó la fuerza militar en febrero de 2004, lo primero que se hizo fue desarticular la policía que existía. En aquel momento había una policía formada en la ola de los cambios estructurales institucionales de la Constitución de 1987. Ahora estamos en un punto en que apenas hemos regresado al nivel que tenía la policía antes de las intervenciones extranjeras. En el Palacio Nacional había unos ochocientos cincuenta efectivos que fueron despedidos, y pasaron a engrosar el desempleo, con lo que significan ochocientos cincuenta personas armadas y bien entrenadas como fuente para alimentar la inseguridad. Ese argumento es una burla. Además, la relación entre la Policía y la MINUSTAH no es la mejor, porque la diferencia de condiciones de trabajo, de salarios, hacen que ese objetivo no pueda lograrse con eficacia. Los formadores de la MINUSTAH viven en hoteles de lujo mientras la Policía a veces no tiene ni gasolina para hacer las patrullas. Esos son condiciones objetivas que no permiten que haya una colaboración eficaz.

Además la MINUSTAH pretendió examinar los antecedentes de cada policía en relación a los derechos humanos, lo que también crea problemas entre ambas fuerzas. Además los expedientes que permitirían un trabajo objetivo en ese sentido están en EE.UU., porque cuando llegaron sus fuerzas armadas después del golpe de Estado del 94, lo primero que hicieron fue robar los archivos del Ejército haitiano. Esos archivos están en Washington y no los quieren regresar. El Presidente Aristide solicitó su devolución y el Departamento de Estado le contestó que los devolvería con la condición de borrar todo lo referente a ciudadanos norteamericanos. A lo que Aristide respondió que los quería enteros, con lo que nunca regresaron.

La misión no crea las condiciones para alcanzar los objetivos postulados, lo que nos lleva a pensar que los objetivos son otros, reforzar la dominación imperialista, facilitar la transición económica y experimentar una nueva fórmula de proyección imperialista con la instrumentalización de ejércitos de otros países. Y para EE.UU. es mucho más barato poner la MINUSTAH que soldados norteamericanos.

 

Aunque después del terremoto se incrementó la presencia de soldados norteamericanos.

Sí, se intensificó la presencia norteamericana. Llegaron veintitrés mil soldados norteamericanos., tomaron el aeropuerto de Puerto Príncipe con el objetivo principal de evacuar a los ciudadanos norteamericanos, bloqueando la llegada de socorros que llegaban para las víctimas que estaban muriendo en las calles. Doce o trece días después del terremoto yo fui invitado a dar una conferencia en Cabo Haitiano, y cuando llegué me encontré con que estaba lleno de soldados norteamericanos. Y allí no había habido terremoto. ¿Qué hacían esos soldados allí? El terremoto se utilizó como pretexto para reforzar el control sobre Haití y alcanzar otros objetivos, como los económicos, porque de los doce mil millones de dólares de ayuda prometidos solo llegó un cincuenta y seis por ciento, que fueron chupados por empresas norteamericanas y dominicanas.

 

¿Ustedes aspiran a otro tipo de ayuda?

Creemos en la solidaridad entre los pueblos. Sí creemos que hay muchos intercambiamos entre Haití y pueblos de América Latina que pueden ser muy provechosos. Hay mucha experiencia en áreas que son claves para que Haití salga de la crisis, por ejemplo en forestación, en sistemas de salud pública, muchas cosas, pero que se tienen que concebir en una lógica de solidaridad directa de pueblo a pueblo.

 

Como se da ya hace mucho con Cuba.

Cuba mantiene ochocientos médicos en Haití desde 1988. Y eso ha dado resultados espectaculares. Esos ochocientos médicos están repartidos por todos lados y nunca han tenido problemas de seguridad. No tienen protección militar y están inmersos en la población. Se dio un episodio interesante cuando durante uno de los gobiernos de facto suspendió el financiamiento que se les daba para su manutención durante siete meses, y en ese tiempo los médicos cubanos fueron mantenidos por la población. Lo que habla de la calidad de la relación que forjaron con la gente. Ese modelo funciona muy bien. En particular, durante la epidemia de cólera pensamos que el saldo de muertos e infectados podía haber sido más del doble sin la presencia de los médicos cubanos.

 

El cólera es otro de los legados de la presencia de MINUSTAH.

Sí, es un regalo de la MINUSTAH también. Fue traído por las tropas de Nepal que llegaron a Haití durante una epidemia que había en su país. La transmisión fue hecha a través de un río. Hubo cuatro investigaciones muy serias, por parte de  laboratorios norteamericanos y franceses y demostraron que el origen de la epidemia fue el contingente de Nepal. Hasta el momento la MINUSTAH no admite su culpa. Una disposición de la Carta de ONU dice que cuando tropas de mantenimiento de la paz causan muertes de civiles inocentes la ONU debe indemnizar a cada familia. El Secretario General de ONU dijo que no iban a indemnizar, y ni siquiera están haciendo esfuerzos para luchar contra el cólera. Y este año murieron centenares de haitianos por causa del cólera.

 

¿Continúa la epidemia?

Ha descendido su gravedad, pero sobre todo sigue afectando gente en las zonas más alejadas donde no hay centros de salud. El movimiento popular haitiano tiene tres reivindicaciones al respecto: que ONU reconozca su culpa, que se indemnice a todas la familias que perdieron algún miembro, y que haya una indemnización global por las consecuencias económicas para el país. Por ejemplo, durante los meses siguientes al estallido de la epidemia, República Dominicana suspendió sus compras de legumbres, lo que resultó una pérdida muy fuerte para Haití.

Exigimos financiamiento para un sistema de acceso universal al agua potable, a la que hoy solo accede un treinta y cinco por ciento de la población, y es menos aún en las zonas urbanas. El agua potable permitiría luchar en otras condiciones contra el cólera. Hay cálculos que dicen que se precisarían entre ochocientos y novecientos millones de dólares para ello. Y sí comparamos esa cifra con los setecientos millones que cuesta anualmente mantener a la MINUSTAH resulta escandaloso.

 

¿Cuál es la situación de la economía haitiana?

Es una economía muy dependiente de EE.UU. Los planes de ajuste de los últimos veinte años han destruido gran parte de la capacidad productiva, sobre todo campesina. Es un país que pasó de una situación de auto suficiencia alimentaria en el 72 a comprar el ochenta por ciento del arroz que consume a EE.UU., siendo ahora el tercer importador de arroz de EE.UU.

 

Pero el Presidente Clinton reconoció que eso le quitaba el sueño.

El Presidente Clinton admitió en el Congreso que tenía la culpa por haber impuesto políticas en Haití que destruyeron la producción arrocera en beneficio de los productores de Arkansas. Y si bien lo reconoció, esa política sigue adelante. Es un país que importa cada vez más.

 

Tienen problemas de energía además.

Habría que apostar a energías renovables. Hay mucho sol y viento. El Banco Mundial financió plantas de energía eléctrica en Haití durante los últimos treinta años y todas utilizan hidrocarburos.

Nuestra economía actual depende mucho de las transferencias de la diáspora haitiana, que representan un treinta por ciento del PBI. No hay inversión prácticamente en el sector agrícola ni en el industrial. El sector más dinámico es el financiero especulativo que se aprovecha de tres fuentes, el comercio de drogas, las remesas y la ayuda internacional, en cuyo entorno se ha creado toda una economía artificial, con sus cuadros, sus ONGs, etc.

Esta dinámica no fomenta el crecimiento ni la articulación de los sectores productivos. Y la solución que se nos propone es crear zonas francas y exportar productos no tradicionales. Hay mucho que se puede hacer, sobre todo en el sector agrícola. En el 2008, después de lo que llamaron las “manifestaciones del hambre” ha habido algunas inversiones en el sector agrícola y en dos años ya se había producido un repunte del treinta y cinco por ciento en la producción. Hay mucha tierra sin utilizar mientras se transfiere mano de obra desocupada hacia las ciudades que pasa a vivir en favelas. Hay que aplicar otra lógica para levantar la economía.

En los últimos tiempos han surgido cooperativas de producción, de café, mangos, etc, que han tenido interesantes resultados, pero aún no constituyen una alternativa global, además de ser marginalizadas por las políticas públicas.

Hay que trabajar hacia la soberanía alimentaria, políticas de empleo, y buscar soluciones a la crisis ambiental. La pobreza ha contribuido con una crisis ambiental muy severa, que es producto también del saqueo de empresas norteamericanas.

 

¿Se ha logrado crear expresiones políticas para estas propuestas y necesidades?

Ya en la época de la caída de Duvalier nació un movimiento popular muy fuerte y con propuestas my claras sobre lo que había que hacer. Pero hubo persecuciones sistemáticas contra ese movimiento, hubo golpes de Estado, ocupaciones militares. Hoy asistimos a un proceso de recomposición de las fuerzas populares. Hay en marcha una concertación entre las fuerzas políticas y sociales progresistas, que busca crear un frente de izquierda y un movimiento patriótico con el objetivo del retiro de las tropas y la reconquista de la soberanía.

 

¿Hay un movimiento sindical organizado en Haití?

Hay una tradición sindical muy fuerte en Haití. Ahora el movimiento sindical está fragmentado en once centrales. Y una parte colabora con la oligarquía y el imperialismo. Pero también hay grupos trabajando para recomponer el movimiento y darle una orientación combativa y clasista. Hay que notar que una parte significativa del movimiento sindical siempre se ha pronunciado contra la MINUSTAH y ha jugado un papel de liderazgo convocando a manifestaciones contra la ocupación militar.

 

También el Senado haitiano exige la salida de MINUSTAH.

El Senado tomó una resolución que exige la salida de las tropas antes de mayo de próximo año.

 

Y está resolución fue aprobada por unanimidad.

Así es. Por esto es muy importante que todas las fuerzas progresistas de América Latina tengan conciencia de la importancia de esta lucha, y que se puedan solidarizar con el pueblo haitiano.

 

¿El Parlamento haitiano funciona plenamente en la situación actual de Haití?

Estamos en un proceso de desestabilización del Parlamento. Sobre todo del Senado, porque este se ha expresado en los últimos dos años contra la MINUSTAH y contra unos contratos ilegales que el Gobierno había firmado con empresas mineras de Canadá y EE.UU. El Senado exigió una moratoria para frenar eso.

Aparentemente el plan actual consiste en que el Senado deje de funcionar a partir de enero próximo. El Senado se renueva por tercios. Hay un primer tercio de integrantes cuyo mandato ya venció, y otro segundo tercio que vence en enero. Y no se han hecho las elecciones para la renovación. Y de modo deliberado, porque el Ejecutivo no hizo lo que debía para organizar las elecciones. Entonces no va a haber modo de obtener quórum. Y al no funcionar el Senado tampoco puede legislar la cámara de Diputados sola.

 

De todos modos llama la atención que haya habido unanimidad en el Senado, que seguramente tiene integrantes de las clases dominantes.

Hay que decir que la votación contra MINUSTAH se dio en un momento de gran emoción porque fue inmediatamente después de que se averiguó el origen del cólera. Y era muy difícil para un senador no votar, sobre todo que después aspiran a ser reelectos.

Pero yo quiero subrayar la importancia de desmitificar el lenguaje y la retórica oficial sobre MINUSTAH utilizada por los gobiernos latinoamericanos, para mostrar su verdadera naturaleza a los pueblos, y que estos puedan solidarizarse  con la lucha del pueblo de Haití para retirar estas tropas, y construir respuestas populares a la crisis haitiana.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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