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CAPITALISMO EN SERIO Por Hoenir Sarthou

publicado a la‎(s)‎ 12 jul. 2012 1:37 por Semanario Voces

¿Es porque PLUNA es una empresita aérea de un paisito subdesarrollado? ¿Por eso pasó lo que pasó? ¿Por eso se fundió tantas veces? ¿Por eso ha sido tan mal administrada y el Estado tuvo que pagar tantas veces sus cuentas, las anteriores a VARIG, las de VARIG, las previas a Leadgate, las de la administración de Leadgate y, ahora, las que nos va a dejar Leadgate?

Lo que pasó con Leadgate es la crónica de una muerte anunciada. Se tomó como socio a una empresa “de ocasión”, creada sólo para asumir el control de PLUNA. Leadgate no tenía trayectoria, ni capital, ni garantías, no pagó deudas e invirtió casi nada. De modo que, en algún momento, los jerarcas políticos de la época deberían explicar su decisión de otorgarle el 75% de las acciones de PLUNA SA y asumir la responsabilidad por esa decisión.

 

PLUNA-KARMA

Para ciertas cabezas, lo que viene pasando con PLUNA es una especie de karma, propio de nuestra pequeñez como país, de lo reducido de nuestro mercado, de nuestra falta de desarrollo empresarial y de nuestra escasa cultura de negocios.

Para esas cabezas, el hecho de que nuestra única línea aérea caiga sistemáticamente en manos de piratas se debe a que las empresas “grandes y serias” del mundo no se interesan por una pequeña “papita caliente” como lo es PLUNA.

Si no me creen, hagan la prueba. Pregúntenle a cualquier expartidario de la asociación con Leadgate por qué había que asociarse con Leadgate. Les contestará que no había otros interesados. Pregunten entonces qué sentido tenía asociarse con alguien que no asumía las deudas previas, que no ponía plata (quince millones de dólares para controlar una compañía aérea es un chiste), que no tenía solvencia, ni garantías, ni referencias. Seguramente les contestarán que había que asociarse con un privado porque PLUNA perdía mucha plata por mes. Pregunten entonces quién saneó las deudas de PLUNA antes de entregarla a Leadgate (tal vez no les contesten, pero fue el Estado). Por último, pregunten quien se hacía responsable por las deudas futuras que generara Leadgate, por ejemplo por la compra de aviones y el suministro de nafta (seguramente su interlocutor ya habrá huído, pero conviene saber que la garantía era el Estado uruguayo).

Detrás de esa obsesión por privatizar, como solución para las empresas públicas problemáticas, subyace una concepción ideológica: la de que las empresas privadas “son serias y eficientes”, en tanto que el Estado es incapaz e ineficiente.     

Cuando la cosa falla (como pasó con Leadgate), la explicación es que no se encontró a una empresa privada lo suficientemente seria y que otro habría sido el cantar de haber dado con una multinacional “como Dios manda”.

 

UN POCO DE TURISMO

Esa visión optimista, sobre la existencia de un próspero y civilizado mundo de empresas serias, responsables, respetuosas de los derechos ajenos, cuidadosas con el medio ambiente, éticas en sus prácticas comerciales y comprometidas con el medio social en el que actúan, es un espejismo, desmentido hasta por la más rápida mirada sobre el mundo.

La crisis que afecta a los EEUU y a Europa fue provocada, en buena medida, por empresas financieras “serias, eficientes, confiables y prestigiosas”, que en realidad especulaban sin ningún respaldo real, prestaban sin garantías, estafaban a sus clientes y accionistas y tenían directores que se robaban hasta la propina de las limpiadoras.  

En resumen, no hay evidencia de que el “capitalismo en serio” exista. Menos de que invierta en el Uruguay. Y al parecer tampoco en los EEUU ni en Europa. Es más, uno puede suponer que el “capitalismo en serio” (si por “en serio” se entiende no estar dispuesto a cualquier cosa por asegurarse la ganancia) en realidad no existe.

 

BASTA DE CUENTOS

Entregarle PLUNA a un privado, una y otra vez, para después pagar las cuentas y volver a buscar otro socio privado, es, en el mejor de los casos, consecuencia de un prejuicio ideológico: la confianza en el mito de las empresas privadas confiables y eficientes, o en el “capitalismo en serio”.

El capitalismo tiene sus reglas. No digo que buenas ni malas. Digo que no hay que esperar peras del olmo. Si una empresa es rentable, lo será para el Estado y para un particular. Y, si no es rentable, no lo será para nadie.

¿Por qué se asoció Leadgate con PLUNA, entonces?

Es sencillo. Si a usted le dan para administrar un boliche, por chiquito y fundido que esté, sin poner un peso, es negocio. Usted puede vender los envases y empeñar los mostradores. Si además le dejan pedir crédito (que otro va a pagar) el negocio es redondo.

La cuestión es dejar de engañarnos. La privatización no resuelve la inviabilidad de una empresa. Más bien atrae a piratas que vienen a rebuscarse con los despojos.

Es bueno tenerlo presente en tiempos de tanta euforia con la inversión privada extranjera y las asociaciones público-privados.

 

     

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