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Crisis de certezas Por Enrique Rubio

publicado a la‎(s)‎ 1 ago. 2011 4:46 por Semanario Voces
 

 

 

 

 

Con la aceleración de los cambios científico-tecnológicos que se ha producido en el tiempo contemporáneo y con la crisis del socialismo de Estado concomitante con el empuje del pensamiento y la práctica del neoliberalismo, buena parte de la izquierda mundial ha quedado desorientada. A la pérdida del paradigma se le suma el desencanto de la postmodernidad, la crisis de referencias y la ausencia de una visión con perspectiva de largo plazo. En la situación descrita, es natural que sienta un profundo desasosiego y sus respuestas se diversifiquen.

Una parte de ella se ha atrincherado y reivindica contra viento y marea la vigencia de las tesis de la “izquierda clásica” con propuestas que frecuentemente no muestran mucho anclaje en la realidad. Otra parte se ha zambullido en el más absoluto pragmatismo, rebajando sus propuestas al mínimo y autodenominándose la izquierda “aggiornada” o “moderna” ha adoptado, sin una reelaboración seria, buena parte de los postulados   que la derecha plantea como inevitables. Una tercera procura reflexionar en profundidad y busca caminos alternativos frente a la reacción atávica y al pragmatismo “post” de la izquierda rebautizada y pasteurizada.

El resultado, aún en el mejor de los casos, es la crisis de certezas, el malestar intelectual y la pérdida de cohesión cultural dentro de ese amplio y difuso colectivo que es la izquierda.

En este marco, el Frente Amplio, en el que conviven estas tres respuestas pero que fue capaz de definir un programa común, ganó las elecciones en el 2004 y realizó un exitoso gobierno que le permitió volver a triunfar en el 2009 manteniendo la mayoría parlamentaria. En las dos ocasiones mencionadas, triunfó levantando un programa definidamente de izquierda, proponiendo impulso al país productivo, mejora en la distribución del ingreso a través del aumento de salarios, jubilaciones y otras prestaciones de seguridad social, una reforma de la salud abarcativa de toda la población, nuevos derechos sociales, culturales y humanos.

Y los resultados nos muestran que las políticas aplicadas han sido efectivas para los objetivos buscados. Un crecimiento espectacular del PBI, acompañado de un aumento (tomando como base diciembre 2004) en el salario real del 27% y del 29% en jubilaciones y pensiones. Una tasa de desocupación en los niveles más bajos desde que se comenzó a medir, en el entorno del 6%, con 234.000 nuevos puestos de trabajo creados entre 2005 y 2010. La creación del FONASA, que ya significó cobertura médica para miles de uruguayos que carecían de ella,  con un avance paulatino hacia la universalización del sistema. Y así podríamos seguir detallando avances impactantes.

 

El porqué de las dudas

 

Para encontrar la respuesta que buscamos, creo que conviene tener en cuenta que:

I) El FA ha gobernado dentro del sistema vigente, con todos sus frenos y contrapesos institucionales y legales, además de los emanados de la acción de los actores sociales y políticos opuestos a su programa de cambios. 

II) Para el país productivo que propusimos y estamos construyendo, es  imprescindible la inversión, y solamente habrá inversión si hay expectativa de ganancia. Esto significa que lo distributivo tiene límites objetivos, independientes de la voluntad del gobierno, traspasados los cuales no hay inversión viable.

III) Y otra regla implacable es que un país pequeño como el nuestro, debe ser competitivo con el mundo y ser eficiente en la producción de bienes y en el suministro de servicios como condición necesaria para sobrevivir a la competencia internacional.

Tal vez el respeto por estos tres enunciados, imprescindibles en esta etapa, puedan sembrar dudas o confundir a algún impaciente, que no tiene en cuenta las relaciones de poder y la dura y desigual pelea por desplazar la hegemonía en  favor de la sociedad..

Pero yo invierto el sentido de la pregunta, a la luz de los resultados y de los sectores favorecidos por las políticas aplicadas. Tras esa verdadera prueba de fuego que significa el ejercicio del gobierno por un período y medio, ¿alguien  puede dejar de considerar al Frente Amplio una fuerza de izquierda?

Si persisten las dudas, basta leer a los calificados voceros de nuestra derecha.

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