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CRISIS Y GUERRA DE DIVISAS Por José Manuel Quijano

publicado a la‎(s)‎ 25 sept. 2011 13:20 por Semanario Voces
 

 

 

Estados Unidos y la Unión Europea, otrora tan profesorales y prolijos en el manejo de sus cuentas, están en pleno desorden. En ambos casos se trata de crisis profundas que tendrán impacto sobre las economías y las sociedades. La “guerra de las divisas” entre EEUU y China (con Europa – así como otras zonas del mundo -  sufriendo las consecuencias de la devaluación del dólar y de la debilidad del yuan)  esta aun en proceso: es en parte la lucha por industrias y servicios que EEUU no quiere ceder ante el avance chino (y de otros países de Asia). En Europa hay un jugador fuerte, franco alemán, que aun no encuentra su ubicación clara en esta pugna. Los demás, y de manera muy marcada América Latina, están siendo  desplazados – por la fuerza de los hechos y en algunos casos por políticas monetarias locales que refuerzan la tendencia -  hacia la producción de bienes primarios. 

 

1.- Los orígenes

 

La crisis se origina inicialmente en EEUU. El antecedente más remoto hay que buscarlo en la emergencia de polos competitivos,  tanto en industrias como en servicios,  en Europa Occidental y en Asia, que recortan la gravitación de EEUU en la producción y la innovación mundial (aunque en este último aspecto sigue manteniendo marcado predominio). También hay que buscarlo en la desregulación financiera  del gobierno de Reagan, en los ochenta, que desarticuló la regulación de la época de Roosevelt, en los treinta. El fin de la especialización de las instituciones financieras y la percepción de que los mercados se autorregulan de forma eficiente y que lo mejor es que el estado no se entrometa con regulaciones, condujo una década y media después al gran caos de los primeros años del milenio. El antecedente mas inmediato se encuentra en las hipotecas basura (con prestamos que excedían en valor  esperado del inmueble y cuotas que excedían el porcentaje razonable  esperado respecto al ingreso del prestatario) y en la guerra de Irak, continuada después en Afganistán, que derivó en un déficit fiscal de gran dimensión como porcentaje del PBI. El resultado fue un gran endeudamiento público de EEUU.

 

Si tomamos a The Economist como fuente (18 de julio de 2011), en los últimos setenta años la deuda publica bruta como porcentaje del Producto Nacional Bruto tuvo la siguiente evolución. Un gran pico en 1945 (125% del PNB); un descenso continuado hasta 1980 (50%); un ascenso pronunciado durante Reagan  hasta 1990 (70%); una caída durante Clinton hasta el año 2000 (60%); y un enorme repunte de la deuda publica bruta desde el 2000 para alcanzar, en 2011, aproximadamente el 90% del PNB.

No hay indicios claros de que los problemas de EEUU se encaminen hacia una solución en el corto o, incluso, en el mediano plazo. Pero la debilidad del dólar y la licuación de parte de la deuda parecen elementos de la solución que se esta buscando. 

 

En cuanto a la crisis europea, el primer impacto proviene de la ola  norteamericana y de la exposición a los títulos basura de EEUU. Cada país de la franja débil (PIIGE – Portugal, Irlanda, Italia, Grecia, España) presenta después elementos propios: la burbuja inmobiliaria española, la sobre exposición a la inversión extranjera irlandesa o el gran sobreendeudamiento italiano. La desaceleración del nivel de actividad ha ido creando el circulo perverso que conduce a una recaudación tributaria en picada (déficit _ austeridad_ caída del producto y la recaudación_ mas déficit) .Entonces la deuda publica europea crece como porcentaje del producto. Y  los más expuestos son los bancos de Francia, de Alemania y de Gran Bretaña que acumulaban, en diciembre de 2010, el 23%, el 18% y el 11%, respectivamente de la deuda publica de los PIIGE.

 

En este cuadro hay que agregar el  problema del euro que funciona para la productividad alemana pero no para la productividad de los PIIGE. Y, al mismo tiempo, la devaluación no es una opción para los mas débiles, con lo cual están atrapados tanto en el desequilibrio financiero como en la rigidez cambiaria.   Gordon Brown, ex primer ministro de Gran Bretaña, que siempre tuvo una posición crítica respecto del euro, decía en un trabajo reciente (“Why Europa Sleps”, Global Viewpoint  Network, sept, 2011) que Europa enfrenta tres problemas profundos: el déficit publico que esta presente en varios países; la  gran inestabilidad de buena parte de sus bancos ; y la baja tasa de crecimiento histórica ( en tendencia la tasa de crecimiento europea es la mitad de la de Estados Unidos y la cuarta parte de la de China: si hoy la UE participa con el 19% del producto mundial, en 2030, estima Brown, significará apenas 11%)

 

 

2.- Gasto militar y tributos

 

En cuanto a la gestión mas inmediata de la crisis europea el rescate reciente aprobado por el Banco Central Europeo con apoyo del FMI y de EEUU, parece un camino para aliviar la difícil situación de los bancos europeos.  A su vez, quizá  las políticas de austeridad “a la alemana” (es decir, de la austeridad que la propia Alemania se ha ido imponiendo y exige del resto endeudado de Europa), con cierto énfasis en los gastos sociales, no contribuyan a superar sino, mas bien, a acentuar el problema fiscal porque menos gastos conduce a menos producto y a menos recaudación.  Increíblemente, los países deficitarios de ambos lados del Atlántico norte, han gastado y continúan gastando enormes cantidades de dólares y euros en armas, proyectos militares y guerras. Y simultáneamente los sectores de más altos ingresos resisten el pago de impuestos y hacen lobby para que no les incremente la carga. ¿Cómo se puede superar el tema fiscal en esas condiciones? No obstante, algunas señales parecen ir en la dirección adecuada.

 

Primero. La reducción del presupuesto de defensa de EEUU, adoptada el 2 de agosto, si bien  insuficiente, es una medida positiva. El presupuesto de defensa se reducirá en 350 mil millones de dólares en los próximos diez años y en un monto algo superior en la próxima década.  Cuando uno mira (The Economist, 8 de junio de 2011)  las cifras globales de defensa de los 18 países con mayor presupuesto y comprueba que EEUU, que encabeza la lista, supera en términos absolutos a los otros diez y siete  sumados, no puede más que alegrarse de esa reducción. Por supuesto, es posible encontrar  opiniones contrarias a la reducción (como, por ejemplo, la de Michael Mandelbaum en Foreing Affairs del 9 de agosto de 2011), pero la necesidad imperiosa de reducir el gasto opera milagros, aun contra el lobby armamentista. No debería sorprender  que por este camino transite también la UE. En plena crisis tan solo Francia y Gran Bretaña mantiene presupuestos de defensa de 50 mil millones de dólares cada uno   

 

Segundo.  Empieza a corregirse – o al menos a percibirse como un problema serio -  la gran desigualdad fiscal que fue expandiéndose por el mundo en las últimas décadas.  Una característica de la tributación en EEUU y en muchos otros  países  ha sido la concentración de la carga en los sectores medios y la reducción de la misma  en los sectores de altos ingresos. “Para que inviertan”, se ha dicho.  Reagan y Bush fueron determinantes en esta reducción. “En los últimos diez años – a dicho Stiglitz , refiriéndose a EEUU– el ingreso del 1% mas rico de la población ha crecido18% al tiempo que los ingresos de los trabajadores de cuello azul se reducía 12%. Este no es un resultado que conduzca a la paz y la armonía”.

 

Los intentos de Obama de reducir las exoneraciones impositivas de los más ricos, aprobadas durante el gobierno de Bush, son perfectamente comprensibles: las exoneraciones no solo aumentaron el déficit público sino, además, pavimentaron la desigualdad. El bloqueo de esta propuesta por el Tea Party es solo una muestra de irracionalidad que agrava, por el lado político, la crisis de EEUU. En el caso de la UE hay ejemplos de tributación hacia los de arriba. Berlusconi – quien lo diría -   ha caminado en la misma dirección que se ha propuesto  Obama, aunque con una medida transitoria  El "impuesto solidario", estará en vigor durante los dos próximos ejercicios, aunque podría prolongarse hasta 2014. Aquellos que perciben más de 90.000 euros anuales pagarán el 5% sobre la cantidad que exceda esa cifra en su declaración de la renta, mientras que los que ganan más de 150.000 tendrán que abonar el 10% sobre lo que perciban por encima de esa cantidad.

 

Reducir el gasto militar y gravar a las franjas de mayores ingresos parecen dos tendencias que, si terminan imponiéndose, pueden contribuir a mitigar la crisis.

 

3.- ¿Proteccionismo comercial y regulación financiera?

 

No se vislumbra una solución en el corto o, incluso, en el mediano plazo. Quizá  se deba esperar – como adelantan algunos analistas de peso -  una década o algo más de ajustes intensos y de desplazamientos de actores. Sin duda no alcanza con el desplazamiento de América Latina (que al parecer consiente con alegría, incluso Brasil, hasta la llegada de Vilma, cuyas exportaciones de manufacturas cayeron, entre 2004 y 2010, de 54.8% a 39.4% en las exportaciones totales) y otros periféricos hacia los bienes primarios. Otros tienen que ser desplazados de ciertas industrias y servicios. Para quienes gustan de mirar en la historia,  el periodo de Franklin Roosevelt sigue siendo de inspiración.  A pesar de todas las medidas audaces y creativas que se tomaron en  el primer periodo de Roosevelt,  hacia 1939 la economía de EEUU crecía aún muy lentamente  y hay bastante consenso en cuanto a que la crisis de 1929 no se superó hasta la guerra (1939-45) y la posguerra. Esta comprobación lleva otra asociada: la guerra destruyó buena parte de la capacidad de producción de Alemania, de Gran Bretaña, de Japón  y de la URSS. Solo entonces floreció otra vez la economía… del otro lado del Atlántico

 

Si se  mira hacia delante y se deja de lado un escenario bélico de alta destrucción (que no parece probable y menos aún deseable) entonces, quizá, habría que concluir que el proteccionismo comercial, para la parte del comercio mundial que no es intrafirma, empieza a ser un escenario  probable. Y también un incremento de la regulación financiera, a pesar del enorme lobby bancario en contra. 

 

Habría que agregar que el estado de bienestar parece estar en retroceso en EEUU y en Europa aun cuando es difícil estimar la profundidad del mismo. Tampoco es fácil imaginar  cual será el grado de conflictividad y sus derivaciones políticas. Pero se podría suponer que este retroceso del estado de bienestar  tendrá sus repercusiones en nuestra región.

 

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