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DEBATE Sobre el Impuesto a la Tierra Por Andrés Berterreche

publicado a la‎(s)‎ 16 feb. 2012 8:03 por Semanario Voces
 

 

Con el afán de construir y de aclarar (y aclararme) algunos temas respecto a la tierra es que me dispongo a escribir estas líneas. La idea es que de la discusión, tomando como base el artículo escrito por el Ing. Grompone, podamos avanzar a ideas más ajustadas hacia la acción de políticas agropecuarias inclusivas y con justicia social.

 

            No soy un lector profundo de los clásicos, y conste que no lo digo ni con ironía ni con orgullo. Pero la tierra no tiene solo el precio de la renta del capital a la tasa media de interés del dinero. Tiene otros valores, algunos tangibles, como el aumento y la seguridad del valor de un medio no reproducible, y por lo tanto el efecto de la especulación que lleva implícita, y otros de carácter intangible (y que me perdone Marx) que tiene que ver con valores culturales. En caso contrario es difícil de entender la inversión de grandes grupos económicos externos, más vinculados a la especulación financiera que a la producción, cuando la renta agropecuaria está muy por debajo de la renta media de mercado por el capital, conocido también como costo de oportunidad. Del mismo modo es poco explicable que haya productores con capital de decenas de miles de dólares que tienen ingresos por debajo de la línea de pobreza (por ej. Un productor con 100 000 U$S en capital productivo en inmuebles y semovientes pueden tener a lo sumo 5.000 de ingresos anuales por su inversión y su trabajo. Unos 480 dólares al mes para una familia de 4 integrantes). Y ambas situaciones, claramente contradictorias, son las que más existen en nuestra campaña. La tierra no es un bien de capital cualquiera, mal que le pese a Marx, a Grompone y a Javier de Haedo (para proponer un frente bien amplio de discusión).

 

            Ahora bien, vayamos al punto 0). Es correcto que se grave por la renta que un predio produce, y en parte del ICIR está establecido. Como dije no soy un gran lector de los clásicos, pero sí de la letra de este impuesto. En el numeral II se hace un reajuste al cambio de precio de la tierra en el momento de la compraventa, esto es entre cada operación de compraventa cuánto subió el valor de ese bien. Esto pícaramente por algunos operadores no es tomado como tal, pero también allí hay un plus valor  del capital. Está incorporado a la ley y está destinado los fondos recaudados para el Instituto Nacional de Colonización. El numeral I de la ley, que es al que parece referirse el Ing. Gormpone no tiene como fin único repartir el beneficio del aumento del precio de la tierra. Pretende también ser un desestímulo a un proceso concentrador altamente perjudicial en nuestra visión, que desarrollaremos más adelante.

 

            Aunque es un hecho muy menor, es cierto que hay referencia a la corrección por el índice Coneat. También es cierto que este índice se debe actualizar a la realidad de hoy. Pero dos comentarios: aún con sus defectos qué bueno es tener este índice y su conexión con la calidad del recurso suelo! Este trabajo de la década del 60 es todavía muy útil y aseguro que con todos sus defectos los que trabajamos de una u otra manera en el agro la utilizamos de manera intensa. No le peguemos a la tecnología disponible porque esta es perfectible. Si no caeríamos en la contradicción de decir como tengo una Casio científica y no una PC Pentium, hasta no alcanzarla volvamos al ábaco (y sé que me metí en un ejemplo escabroso para discutir con el Ingeniero).Y el segundo comentario es que si bien es cierto todo lo anterior es absolutamente falsa la afirmación de que este índice fue hecho “… cuando la mayoría de los usos actuales de la tierra no existían.” Esto demuestra un profundo desconocimiento del tema en discusión, superior a mi ignorancia acerca de lo que los clásicos escribieron. Si sumamos la forestación, los olivos, los arándanos y alguna otra cosita no llegamos al 5% de la superficie productiva nacional. ¿Qué es el resto? Mayoritariamente, netamente mayoritariamente ganadería. Parecería entonces que nuestro tan vapuleado índice no es tan poco significativo, ¿no? El término Ganadería extensiva habría que precisarlo un poco más, así suelto, suena a consigna, y me consta que el Ingeniero no discute en base a consignas. Si se refiere a los ovinos y a la cría, la respuesta es sí, sí señor tenemos que apostar a muerte por estos rubros. Hoy el problema no es la falta de mercados sino de productos para satisfacer la demanda. No cumplimos con las cuotas que tenemos ya fijadas para carne e importamos lana sucia para rexportarla industrializada a los mercados.

 

            En el punto 3) se pregunta cuál es el problema de la concentración de la tierra y se ensaya una respuesta un tanto simplista, lo digo con todo respeto, como si lo único que interviene en la cuenta sea el resultado de una empresa capitalista típica, de laboratorio, y con laboratoristas ingenuos.

1º.- En el proceso de producción agropecuario hay muchas más variables que el uso de la tierra. La escala óptima (que además presiento es un indicador de movilidad permanente) está sujeta a un enorme conjunto de variables de producción (entiendo que la fábrica de zapatos de Engels era un ámbito más controlado para los estudios económicos).

2º.- No todas las empresas siguen la lógica de las empresas capitalistas de la mayor tasa de ganancia. Hay algunas que se rigen por la mayor seguridad. Estas se llaman unidades de producción familiar.

3º.- No, los capitalistas no son estúpidos. Y menos los capitalistas exitosos. Por eso cuando hay empresas que tienen más tierra que la que precisan en su escala óptima, que la hay, tienen otros objetivos. Y voy a un ejemplo industrial para que se entienda, porque presiento que la realidad rural es de difícil comprensión: ¿por qué comprar todos los frigoríficos, cuando hay quienes dicen (y aún ellos mismos) que existe una capacidad industrial superior a la necesaria? No, no son estúpidos. Le doy una ayudita para desentrañar el dilema: estamos hablando de la concentración capitalista en un mercado en competencia.

 

            No se donde se dice tanto en el cuerpo de la ley como en la expresión de motivos que por este impuesto se quiere favorecer al pequeño productor. Pero bueno si esta es la conclusión personal que el Ing. Grompone saca de aquellos que defendemos el ICIR supongamos que puede ser parte de los objetivos. En la medida que el numeral II del ICIR destina sus fondos al Instituto Nacional de Colonización, este adjudica tierras a pequeños productores y asalariados rurales (siempre se olvida este grupo y no es casualidad), que tiene  rentas subsidiadas con respecto al mercado, llegamos a lo que el Ingeniero propone. ¡Eureka! Y encima el INC entrega la tierra con algún criterio más parecido a la escala óptima, según rubro, calidad del recurso, capacidad tecnológica, y alguna que otra variable más. ¡Más Eureka! Ingeniero no le va quedando otra opción que salir a defender esta maravillosa ley.

 

            Y por último, en el punto 5) demuestra un profundo desconocimiento de la ley sobre la que opina. No, no evita que tenga muchos emprendimientos en distintos puntos del país un inversor ni extranjero ni nacional, lo que hace es la vía del desestímulo, y eso es lo que plantea la ley no otra cosa. En caso contrario no es un impuesto lo que se debe poner sino lisa y llanamente la prohibición de. Pero sí actúa sobre todos los emprendimientos, aunque los tenga diseminados por la totalidad del territorio nacional.

 

            En resumen, espero que haya entendido un poco más el por qué de este impuesto. Humildemente recomiendo leer la ley en toda su extensión. Tanto en su cuerpo normativo como en la expresión de motivos, donde explica bastante. Es más si tiene tiempo y le gusta el tema, para tratarlo profesionalmente se debería estudiar lo que aparece en las actas de la comisión parlamentaria correspondiente. Ahí va a ver el objetivo claro, de los propulsores y de los enemigos de la ley también. Y va a ver que no es un saludo a una bandera cualquiera, sino una acción reivindicativa de lo que significa una bandera de dos franjas azules con una blanca en el medio cruzada por una diagonal roja y lo que ello significa para el pueblo oriental

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