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DE CERTEZAS E INCERTIDUMBRES, la columna de Andrés Berterreche: De Cuba, la solidaridad y los aprendizajes

publicado a la‎(s)‎ 15 jun. 2014 13:31 por Semanario Voces


               

De esta primera parte de una larga campaña electoral que se va a extender hasta mayo de 2015, lo más gratificante que me tocó vivir, fue esta recorrida del país y el contacto con la gente en el llano. Algunos de ellos militantes, otros simpatizantes y otros que se mantenían con cierta distancia a la acción política permanente o circunstancial. En todos los casos nos acercaron críticas, pedidos, propuestas, y mal que les pese a la oposición y a algún cuerpo editorial, reconocimientos.

                En general todo dentro de lo esperable, en un país que crece y distribuye, sin esperar el mentado “derrame” liberal. Pero debo de reconocer que en cualquiera de las tres categorías antes mencionadas uno de los reconocimientos que aparecían cruzando horizontalmente las mismas era la acción de la solidaridad del pueblo y en particular los médicos cubanos en el programa de apoyo a que un montón de compatriotas lograra recuperar la visión. También en la formación de nuevos médicos uruguayos en la isla para volver al país a apoyar la salud de nuestra población.

                El agradecimiento de la gente era liso, sincero, sin segundas, sin cálculo político adicional. Y eso reivindicaba aún más la acción solidaria.

                Por eso, cuando me enteré, que a partir de una visita de nuestro Presidente y la gestión que él mismo realizó, una delegación de Cuba iba a visitar nuestro país para trasladarle a ellos los conocimientos y aporte posibles desde nuestra realidad, me reconfortó íntimamente. Tengo que aclarar que el concepto de solidaridad que tengo no es moneda de cambio. No se es solidario para recibir, sino simplemente porque está bien. Pero evidentemente el hecho de aportar y ser útil a aquellos que el propio pueblo uruguayo reconoce genera una sensación de justa reciprocidad.

                Es así que un grupo de 23 cubanos vinieron por un lapso de unos 15 días, a conocer las particularidades del sector agropecuario uruguayo con énfasis en el sector ganadero, de carne, lechero y ovino. Uno podría pensar que la mayoría de los integrantes de esta delegación serían cuadros políticos, administrativos y técnicos, pero sorprendió que más de la mitad, 14 para ser más exactos, eran productores pertenecientes a distintas cooperativas de producción.

                Estos y otros datos los obtuvimos porque tuvimos la suerte de compartir un intercambio de un par de horas con dos de ellos. Allí nos contaron de las reformas que se vienen dando a nivel del agro cubano, de como si bien más del 80 % de la tierra está en manos del Estado ha habido una presencia cada vez mayor de productores familiares que cooperativizados usufructúan de la tierra, lo que les ha permitido un sensible aumento de la producción.

                Nos contaron de los programas de cooperación que tienen con el Brasil en cuanto a lo que se refiere a mecanización agrícola, debido a la fortaleza que este país tiene en la industria metal mecánica. Que eso les ha permitido tener al día de hoy un 95 % de la cosecha de caña en forma mecanizada.

                También nos hablaron de los avances que tienen en biotecnología, y la inversión estratégica que realizaron en este sentido. Esto dio pie a los aspectos no solo de investigación sino a las estrategias de formación de los cuadros técnicos. A la formación tecnológica en el territorio que les posibilite a los muchachos luego a seguir carreras de carácter superior si así lo desearan.

                Cuando les preguntamos por lo visto en estas dos semanas en el Uruguay reafirmaron el uso intensivo de nuestros recursos naturales y las medidas que se están poniendo a consideración en el cuidado de los mismos.

                Tal vez, y por haber sido parte del proceso, me gratificó la particular consideración prestada a uno de los proyectos del Instituto de Colonización, el campo colectivo adjudicado a la Sociedad de Productores de San Ramón para la primera y exitosa experiencia del banco de forraje y granos de Rincón de Conde. Les había parecido una idea de cómo un grupo funcionando en forma organizada y con la puntería puesto en las ventajas individuales de la acción colectiva podía ser llevado adelante.  Mientras me contaban pensaba en cuantos uruguayos deberían de conocer estas experiencias para ver lo que ha cambiado conceptual  y productivamente algunas realidades del campo uruguayo en estos últimos años.

                La charla siguió, hablamos de eficiencia desde la experiencia socialista, de los derechos y las obligaciones, del relacionamiento político, de los efectos y los defectos de la competencia, del rol de todo esto del Estado y de otras muchas cosas que quedan en nuestro aprendizaje, y espero que en el de ellos también.

                Pero una de las cosas que me reafirmaron conceptos es que en este marco de reformas económicas y productivas  profundas, la comisión a cargo del diseño y ejecución de las políticas correspondientes tenían reuniones semanales de rendición de cuentas con el aparato del Estado; pero sobre todo, estas mismas rendiciones de carácter semestral a la fuerza política.

                Sin lugar a dudas, si queremos luego una herramienta política consustanciada con el proceso de cambios, que defienda, controle, apoye y se movilice, debe de ser contantemente informada por los compañeros que de una u otra manera, puestos en sus cargos por esa misma fuerza, se sometan a ese control colectivo.

                Los compañeros cubanos deben de haber regresado a su país con un montón de ideas, nuevos conceptos, aún dudas, puntos a profundizar, de nuestro país. En definitiva aprendizajes. Similares aprendizajes que en este ida y vuelta nos confirman que solo una fuerza política a la que se involucre y se le de participación en la cotidianeidad de las políticas va a estar a la altura de la historia cuando se la convoque a la hora de la defensa de las mismas.


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