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DE CERTEZAS E INCERTIDUMBRES, la columna de Andrés Berterreche: Los medios y los resultados

publicado a la‎(s)‎ 5 may. 2014 10:06 por Semanario Voces


         

      

Hablaba en la columna anterior acerca de la formación. También mencioné al proceso de formación del que fui participe allá por la segunda mitad de la década del ochenta. Allí, tal vez de las primeras cosas que me enseñaron, fue que Gobierno no era lo mismo que poder. Parece claro y sencillo, pero tal vez hay que repetirlo casi a diario para entender algunas cosas que suceden en nuestro país.

                En un reciente artículo que llegó a mis manos, Emir Sader, sociólogo y cientista político brasileño, coordinador del Laboratorio de Políticas Públicas de la Universidad Estadual de Rio de Janeiro, planteaba que para el caso brasilero, después de fracasar en el intento de desprestigiar al gobierno con otras campañas, los grandes medios se concentran en el “terrorismo económico”, buscando generar en sectores de la población el sentimiento de insatisfacción, de inseguridad económica. El planteo sería que el país crecería menos de lo que podría, ello se debería no a la tendencia especulativa de los grandes capitales, sino a la falta de “garantías” de parte del gobierno por sus supuestas tendencias “estatizantes”.  De hecho estaría sucediendo que dada la debilidad de la oposición, los medios asumirían el rol de partido de la oposición. El analista político sostiene que el gobierno paga un precio por no haber avanzado nada en el debate sobre la falta de democracia en la formación de la opinión pública, con los medios  fuertemente monopolizados en manos de algunas pocas familias.

                El artículo es más largo, y recomiendo su lectura. Se titula: El monopolio mediático y su terror económico. Y si bien trata de la actualidad brasilera el paralelismo con nuestro país salta a la vista.

                Recientemente en gira política terminé sacando apuntes de los datos que daban algunos compañeros. Me asombré al saber que porcentualmente, en estos años, había habido una disminución de la cantidad de empleos públicos en relación al total de empleos creados; o que si bien el aumento de las exportaciones (demanda externa) había aumentado cerca de un 45 % la demanda interna, tan vapuleada por los gobiernos liberales pasados, había aumentado en el orden de un 73 %. Y así podríamos seguir, con mis apuntes y mi asombro.

Pero, ¿por qué me asombraba si yo mismo había sido de alguna manera parte de toda esa situación? Evidentemente tenía una sensación diferente. Todos somos permeables a los medios, que nos bombardean una y otra vez. Solo para probar, en mi entorno familiar verifiqué los efectos de cómo van modelando nuestras sensaciones. Les pregunté en la reunión familiar del domingo cuánto del presupuesto del Estado iba a los planes y programas del MIDES, como la Tarjeta Uruguay Solidario, las Asignaciones Familiares y el Programa Uruguay trabaja. Las respuestas fueron de un 5 a un 40 %; cuando en realidad no supera el 2 %. El resto, la friolera del 98 % van a los planes de carácter general del Estado. Hagan la prueba  y vean lo que pasa.

Dos veces que escribí, nada tremendo, acerca del poder de los medios,  me respondieron en una oportunidad  por vía interna desde una autoridad del semanario Búsqueda o  con una editorial en El País. Cuando respondí defendiendo mis posiciones al mencionado matutino se me contestó que por lo largo y agresivo de mi respuesta no me la  iban a publicar. De todas maneras traté de plantear mis convicciones desde estas páginas y solo recibí “silencio de radio”.

                No me olvido lo enseñado en aquellos cursos para militante: tener  el Gobierno no es tener el Poder. Pero además, en un esquema harto similar a lo denunciado en Brasil, desde los medios hegemónicos me lo recuerdan todos los días. Hay que tenerlo claro a la hora de analizar la realidad.  Los “mass media” pueden actuar sobre las percepciones de la gente, a favor de un poder más concentrado que los reúne al poder económico y la cuota parte de poder político que maneja la oposición.

                Hoy debemos pasar a la ofensiva, los resultados económicos y sociales están. Y no podemos dejar que nos tapen el sol con un dedo,  un diario, una radio o un televisor.


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