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De ferrocarril, nada. Por Juan Martín Posadas

publicado a la‎(s)‎ 11 jul. 2011 13:39 por Semanario Voces
 

 

 

 

 

       

Me temo que en esta oportunidad no podré contestar favorablemente a su invitación para opinar sobre el ferrocarril. Se trata de un asunto que no conozco lo suficiente como para aportar algo novedoso o sustantivo.

        Siendo nuestro país tierra de payadores mi respuesta probablemente será tomada como una excentricidad (o alguna otra patología por el estilo). Ningún uruguayo que se precie de tal dejará de disertar sobre cualquier cosa que no conozca o cualquier tema que ignore a poco que sea objeto de la menor provocación.

        Aunque no pueda decir nada valioso sobre el ferrocarril -más allá de convenir que se trata de una modalidad de transporte apta para trasladar grandes cargas a través de largas distancias- lo que quizás esté a mi alcance es explayarme un poco sobre AFE.

        AFE es una empresa del estado uruguayo que tiene varios directores, designados por el Poder Ejecutivo con venia del Senado, tiene secretarios y secretarias, oficinas, autos oficiales, teléfonos, papel membretado, cientos de empleados y obreros, varios incisos en el presupuesto quinquenal y varias cosas más: lo único que no tiene son ferrocarriles en funcionamiento. En términos de realismo mágico le podemos correr a cualquiera y ganamos con la fusta abajo del brazo.

        O sea: de ferrocarril, nada. Pero por esa nada lucha a brazo partido el sindicato, el PIT-CNT, el Partido Comunista y unos cuantos actores más. Luchan para que esa nada, ese no-ferrocarril, siga siendo tal. Es decir, para que siga no siendo.

    El subconsciente ha alumbrado el camino de algunos aficionados a todo lo que significa ese medio de transporte y por eso se han bautizado a sí mismos como la Sociedad de Amigos del Riel. Nombre apropiado si los hay. Si se hubieran proclamado los amigos del ferrocarril hace tiempo que estarían solos y sin amigo, con el abrazo vacío, porque ferrocarril hace tiempo que no hay. Pero el riel está, inmutable, yacente, eterno y absolutamente inutilizado: un amigo de fierro.

        AFE es la imagen presupuestada de un país de mentira, momificado desde hace añares pero que se sigue engañando respecto a su naturaleza. El tiempo habrá de terminar con la mentira. Espero que el Uruguay le gane de mano al tiempo. Apuesto a que sí.

 

 
 
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