Artículos‎ > ‎

El alcohol no es una droga Por Juan Grompone

publicado a la‎(s)‎ 31 may. 2012 14:10 por Semanario Voces
 

Hace 3800 años el Código de Hammurabí legisló sobre las tabernas y el vino de dátiles. Es una antigua mención a las bebidas alcohólicas, pero estas bebidas son más viejas y existen en todas partes del globo y en todos los tiempos. Entonces, no es un tema que pueda considerar a la ligera.

 

No cabe duda que el alcohol tiene efecto sobre la conducta humana, pero su origen se encuentra en la conservación de productos perecederos: las frutas, los cereales o el agua de buena calidad. Antes que una droga, el alcohol es una conserva alimenticia. Además de ser un estimulante -como el té, el café o el mate- y un depresor, es un alimento de alto contenido energético -lo sabe cualquier friolento- y tiene otros efectos saludables como modernamente se ha encontrado relacionado con el colesterol.

 

No creo que sea correcto considerarlas una droga, en todo caso su exceso es un mal hábito alimenticio. Pero no es el único mal hábito alimenticio moderno. Las sociedades capitalistas, además estimulan otras malas formas de alimentación y esto conduce a la obesidad y todas sus consecuencias negativas para la salud. No he visto que las hamburguesas, las papas fritas o las bebidas y alimentos con azúcar sean considerados drogas a pesar de sus consecuencias sociales.

 

Establecido esto y quitadas las bebidas alcohólicas del ámbito de las drogas, el problema del consumo excesivo se debe situar en su correcto contexto, igual que la disminución del consumo de verduras y frutas, el exceso de carnes rojas o la comida chatarra. Si planteamos el problema de esta manera, entonces algunas de las preguntas propuestas se convierten en absurdas. Veamos qué sucede cuanto cambiamos alcohol por contextos equivalentes.

 

¿Se debe regular la publicidad de las hamburguesas? ¿Hay que cobrar más los servicios de salud a los que consumen papas fritas? ¿Hay suficientes políticas de rehabilitación para la obesidad? ¿Cómo se debe dar el debate con los jóvenes sobre el consumo de frutas y verduras?

 

Si me responden estas preguntas, creo que yo también puedo dar las respuestas correspondientes sobre las bebidas alcohólicas.

 

El Estado productor de alcohol es otro tema. Originalmente, en la segunda presidencia de Batlle y Ordóñez, se creó un laboratorio par investigar el alcohol como combustible de los motores de autos. Luego se creó la ANCAP y se fusionó con este laboratorio por identidad de fines. Finalmente, con el argumento de no perder fuentes de trabajo o la presión gremial, ANCAP pasó a fabricar grappa y caña. Esta es la única pregunta que tiene una respuesta clara entre todas las formuladas: no tiene ningún sentido que el Estado fabrique bebidas alcohólicas, del mismo modo que no tiene sentido que se aproveche de los juegos de azar.

 

 

 

Comments