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El arte y la cultura en “La Reina de la Chatarra” Por Macunaíma*

publicado a la‎(s)‎ 17 jun. 2011 4:23 por Semanario Voces



               
     “Si te parás en 18 y Ejido, sentís las mismas            conversaciones que en 9 de Julio y Corrientes”

                Jorge Esmoris.

 


 

A las 14 y 30 de un día uruguayo como cualquier otro, y en el horario que supone que los menores de edad están protegidos, Jorge Rial dice “qué olor a conchero que hay en ese camarín”. Un rato después uno de su panel le pregunta a una estrellita de turno si se hizo las tetas y la felicita porque, según él, para vedette le faltaba “perreo”.

En otro canal unos pibes que, probablemente, unos meses atrás iban a ser los pibes chorros en serio, cruzaron el río con más tatuajes que dientes para desafinar y berrear

frente a una tribuna repleta y vociferante.

“Esto es lo que la gente quiere”, dice un gerente.

 

En una clase de literatura de secundaria, la profesora pide a sus alumnos: “escriban sobre sus artistas preferidos”, y los pibes escriben sobre Ricardo Fort o Wanda Nara que son flor de artistas.

Un profesor en el aula universitaria cita a Francisco Espínola y sus alumnos los miran perplejos, porque no tienen la más mínima idea de quién fue Paco.

“¿Nunca oyeron hablar de Paco Espínola?”.

Todos guardan un silencio embarazoso como si se les preguntara sobre una ley de física cuántica.

 

Un muchacho de Paysandú es interrogado sobre artistas de su ciudad natal.

Uno es una de las piedras de toque fundamentales de la música popular uruguaya.

La otra es una figura en franco ascenso, con dos discos grabados y amada por el público de Porto Alegre, Buenos Aires y Madrid como clara expresión de su talento y proyección artística.

¿Aníbal Sampayo?

¿Ana Prada?

“Ni idea”, contesta un sanducero de 25 años, clase media y cursante de un centro de estudios universitario.

Sin embargo, todos conocen a Belén Francese, Aníbal Pachano, Cristian U o a Zulma Lobato. Así está el universo artístico en la Reina de la Chatarra.

¿Por qué perdió la izquierda la capacidad de generar valores culturales en el Uruguay de hoy? No hay una sola respuesta para esto.

Porque las organizaciones artístico -culturales más o menos organizadas, nacidas bajo la dictadura y  que alcanzaran gran predicamento, sucumbieron de muerte natural, por sus contradicciones internas o el descalabro del PCU (el gran animador hasta el colapso de 1990, a raíz del cual muchos artistas-cuadros se alejaron del partido).

Porque el Frente Amplio no tiene un programa de acción, ni una política definida hacia la cultura.

Porque en el Uruguay no hay una ley de medios, moderna, plural, democrática( se dice:“la mejor ley de medios es la que no existe”)

Desde 1985, año de la recuperación  democrática, todo es “dejar hacer, dejar pasar” para los dueños de los medios de comunicación.

Porque la regulación de los medios masivos, con participación del estado y la sociedad civil en los contenidos, está vista  como algo “Chavista”, criptocomunista, caca, pichì.

Porque somos un país colonizado culturalmente. En los medios masivos, especialmente en la televisión, ah bendita tv, está entronizado un modelo de tv basura sobre el cual el Licenciado Filmus, en su momento Ministro de Educación de Argentina, pidió disculpas a los países vecinos.

Porque las sucesivas direcciones nacionales del MEC, así como la dirección de cultura de la Intendencia Municipal de Montevideo ( la incluyo por su importancia social y demográfica) han tenido gestiones erráticas,  muy pobres o ineficientes.

A tal punto que se extraña la gestión de Thomas Lowy en los albores de la democracia o la de Gonzalo Carámbula más allá de las insuficiencias que éstas tuvieron.

En el año del bicentenario, los artistas, músicos y creadores podríamos decir con el Padre Artigas, “ nada nos cabe esperar  más que de nosotros mismos”.

 

 

 

*Atilio Duncan Pérez da Cunha

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