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El caso Haití y la Imagen País Por Matías Ponce

publicado a la‎(s)‎ 16 sept. 2011 11:45 por Semanario Voces
 

 

 

 

 

Un grupo de funcionarios militares en Misión de Paz, en un país devastado, grababa cómo uno de ellos simulaba tener relaciones homosexuales con un joven originario de ese país. La posterior difusión del video generó una importante conmoción a nivel nacional e internacional, que expuso al Uruguay asociado a un hecho desde todos puntos de vista muy reprobable

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Es necesario volver al hecho inicial para poder analizar en términos de comunicación estratégica, cuál es el verdadero impacto de este hecho. En particular, en lo que refiere a la Imagen que queda de nuestro país y a la mención que se hizo del  Uruguay, ya sea en Haití, como en las cadenas internacionales que  dieron amplia difusión a la noticia.

 

Si tuviésemos que definir qué es la “imagen país”, deberíamos señalar al conjunto de percepciones que tiene un conjunto de públicos que se encuentran  dentro o fuera del territorio nacional. Cada uno de ellos reúne una serie de , intereses y necesidades respecto a nuestro país, que determinan el nivel de interés que pueda tener sobre nuestras acciones. En conclusión no existe una, sino varias imágenes país.

 

La atención que suscita cada país varía dependiendo de su Identidad. Precisamente lo que somos, como nuestro tamaño físico, nuestra economía, nuestra cultura, va a influir sobre el rol geopolítico que juguemos en el concierto internacional.

 

Nuestro país transmite confianza en medio de una gran incertidumbre económica, tiene buenas noticias para comunicar. En la comparación a nivel internacional, nos situamos aún por debajo de muchos estándares de vida de países desarrollados, aunque a nivel regional nos posicionemos como una democracia estable y con relativa igualdad social (en el continente más desigual).

 

Podemos tener una buena Imagen País, aunque en la balanza, aún tenemos muchos desafíos pendientes para que cada vez más poblaciones, organismos internacionales, Estados, tengan una mejor Imagen de nuestro país. En ese camino, todos debemos considerar que para los países opera un principio similar que para las organizaciones: ”toda acción es comunicación”.

 

También comunican los recientes hechos acaecidos en Haití cuando algunos pocos miembros que integraban la Misión Uruguaya en ese país, atentaron contra la integridad sexual de un adolescente.

 

¿Acaso la acción aislada de unos pocos puede determinar un menoscabo en la Imagen País de Uruguay? No podemos corroborar cuál es la percepción que tiene el  concierto internacional respecto a la incidencia de estos hechos. Bastante se ha dicho respecto a la crisis de Imagen que ha generado el video que muestra las incalificables acciones de los militares uruguayos.

 

Sin embargo, los países al igual que las personas, están condicionados por “reputaciones corporativas” que son una especie de cernidor que actúa sobre los estímulos de información que recibimos. La reputación, no es otra cosa más que el conjunto de imágenes en el largo plazo. Entonces, dependiendo de la reputación que tenga nuestro país ante determinadas personas, países u organizaciones, debemos diferenciar el impacto que pueda llegar a tener una “crisis de imagen puntual”.

 

En este sentido, el impacto de los hechos acaecidos es distinto según los intereses implicados.

 

En el caso del Gobierno de Haití, el impacto se traduce al nivel diplomático. Se trata de efectivos de un país extranjero que están dentro del territorio nacional, cooperando con la reconstrucción y el mantenimiento de la paz. Con una opinión pública que sustenta y apoya la salida de las misiones foráneas, el hecho solo sirvió como un disparador de factores motivacionales previos que jugaron contra Uruguay. Por ello el impacto de las propias imágenes y la respuesta generada desde el gobierno haitiano está motivado por contestar –y contentar- a su vez a la opinión pública local.

 

El impacto de los hechos debe medirse además en las Naciones Unidas como Organismo Internacional. Las Misiones de Paz son sólo uno de los tantos vínculos de cooperación internacional que Uruguay mantiene con el Sistema de Naciones Unidas. Es por ello que, o bien para el conjunto de las relaciones el hecho no afecta a la reputación de nuestro país, o por el contrario, el protagonismo de Uruguay en algunas Misiones de Paz, agravan la falta generada.

 

Por otro lado, este hecho generó un cuestionamiento respecto a las propias Misiones de Paz y por ello motivó la respuesta desde organismos regionales como UNASUR. La acción disparadora no afectó la imagen del país entre los socios de la región, aunque sí motivó una reflexión profunda sobre el rol de las mismas en el avance de los países en reconstrucción.

 

Por último y quizás el target más importante, nuestro país fue puesto en el tapete  a nivel internacional, por una noticia de profunda significación negativa. Lo peor, no se trata de declaraciones o denuncias, es un video que muestra en forma  flagrante los hechos y que sugestiona al televidente respecto a lo que no vimos, pero que supone “ocurrió después”.

 

En el último tiempo, nuestro país ha sido ampliamente mencionado en cadenas internacionales por muy buenas noticias, todas ellas ligadas al deporte. Por un lado, la clasificación en el cuarto lugar de la Copa Mundial de Fútbol y por otro lado, la victoria de la Copa América. Si bien hemos generado muchos otros “hechos noticiables” para llegar a la primera plana de la prensa internacional o a la cobertura de una cadena internacional de televisión, como Al Jazeera, éstos no son siempre tomados por la agenda de los medios.

 

Sin embargo, este tema sí fue tratado por varios medios internacionales. Seguramente, la existencia de un video es lo que alentó la agilidad con la que se difundió la noticia, sumado a su difusión por las redes sociales.

 

Para este público más amplio es difícil generar una estrategia de comunicación de respuesta desde el Gobierno. La desafortunada calificación como una “broma de mal gusto” realizada por personeros de relaciones públicas de la Armada, fue rápidamente denostada por el Secretario de Presidencia. El repudio público que posteriormente realizó el Ministro de Defensa y el propio Presidente de la República a las acciones cometidas, pudieron dejar bien posicionado a nuestro país y retomar el gerenciamiento de esta conversación pública.

 

Sin embargo, el suceso y la conmoción que vivimos en el desarrollo de este tema debe llevarnos a reflexionar respecto al hecho de que la Imagen País tiene más de tres millones de embajadores. Nuestro país está haciendo serios esfuerzos desde Uruguay XXI  para  su promoción como destino turístico, comercial, cultural. Pero más allá de la estrategia oficial, los países se juegan su Imagen tal como las organizaciones, en cada una de las acciones que realicen recordando su marca.

 

Desde sus principales funcionarios, como el Presidente de la República hasta cualquier nacional que recorra al mundo como turista, son parte de la Imagen País. El caso de Haití no perjudica de forma global lo que el mundo piensa de nosotros, pero sí dispara la poca conciencia que en temáticas de Reputación e Imagen pueden llegar a tener muchos funcionarios públicos.

 

En Haití, en el Congo, en una Cumbre Presidencial, en un Congreso Científico, en la Copa América, en los goles de Forlán, en una canción de Drexler, una película de Handler, en la atención a un Inversor, en la Cooperación Internacional, en todas esas instancias está presente la Imagen País. Sensibilizar al conjunto de la población respecto a esta temática es un gran, pero necesario desafío a cumplir
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