Artículos‎ > ‎

ELECCIONES EN EL FRENTE: Renovación en el Parque Jurásico por Alfredo García

publicado a la‎(s)‎ 24 may. 2012 7:51 por Semanario Voces
 

 

Palabras iniciales

En cuestión de segundos salí del cuarto secreto. El sobre en mi mano no pesaba nada, estaba vacío. El segundo domingo de mayo del año 2010, fue una especie de corte de cordón umbilical con la matriz frentista que me acompañó desde que desperté a la vida política a principios de los setenta. Salí del local de votación con la sensación de haber dado un grito en el desierto y que como tal era efímero y absolutamente individual. Me equivoqué feo. 

Esa noche las noticias nos dejaron mudos a muchos.         A algunos, con un enorme sabor amargo por los resultados que se anunciaban.

Otros nos sentimos invadidos por un sentimiento esperanzador impresionante, “¿quién dijo que todo está perdido?”. Sin coordinación de ningún tipo, sin manifiestos ni proclamas, sin líderes ni referentes, cerca del catorce por ciento de los montevideanos anularon su voto o votaron en blanco.

Alrededor de cien mil voluntades expresaron que no aceptan más cualquier cosa, que no reniegan de su condición de izquierda, pero que no va más.  Parafraseando a los Olima, se movió el abajo y el arriba sufre un ataque de nervios.

El nueve de mayo del 2010 será recordado en el futuro, como el embrión del movimiento que se vislumbra para la imprescindible refundación del Frente Amplio.  

 

Estamos a setenta y dos horas del 27 de mayo y recién ahora puedo empezar a plasmar en la computadora estas ideas y pensamientos que estoy masticando desde hace meses. Desde el anuncio de que se realizarán elecciones  internas en el Frente Amplio pasamos desde la ilusión a la apatía.

 

EL SINDROME PARDA FLORA

Cuando empezaron algunos dirigentes a hablar de la importancia de la elección directa, sentimos la satisfacción interior de haber formado parte de aquella campaña que iniciaron las Redes Frenteamplistas para imponer este mecanismo en  la interna del Frente. Y, mirando para atrás, vemos que en el editorial de VOCES del 10 de abril del 2008, respaldando el titulo de tapa que decía: “Elección Directa”, afirmábamos:

“Los aparatos miden sus fuerzas.
La clásica guerra de posiciones aflora.
Nuevamente se enfrentan tupas y bolches.
Unos argumentan su mayor caudal electoral.
Otros utilizan su peso militante en las bases.
Ninguno cede un tranco de pollo,
y así estamos… paralizados.
¡Linda imagen de cambio estamos dando!
Se acabó el tiempo de las maniobras.
Se terminó el espacio para negociaciones de cúpulas.
Se liquidó el periodo de pactos militantes.
Es hora que nos expresemos todos.
Es preciso ventilar la casa.
Abrir ventanas y puertas a la participación.
Es positivo que democraticemos la interna.
No podemos temerle a la opinión masiva.
Es bueno que decida el pueblo frentista.
Es sano perderle el miedo a la libertad.
Que hable la gente.
Seamos generadores del cambio.
Vos sabes que se puede”.

Algún pragmático dirá: “Lograron lo que pedían, no pueden quejarse”. No sé qué es, pero hay algo que no me satisface plenamente. Seguramente debe ser el ADN opositor que llevamos desde siempre en la izquierda que me impulsa a no conformarme. Alguno más directo me diría: “No te sirve nada, ¡pará!”. No es tan sencillo, razonemos.

 

ELECCIONES CONDICIONADAS

Si uno sigue el proceso interno para llegar a esta situación planteada actualmente, ve en forma constante un manejo cupular. Hubo marchas y contramarchas. Algunos hablaron del candidato único consensuado. Otros hablaban de la importancia de la competencia, pero con no más de tres candidatos. Todo debía ser resuelto por el Plenario Nacional y ahí se daría el visto bueno o no a los potenciales elegibles. En ningún momento se planteó por las organizaciones políticas que se eligieran simultáneamente por el pueblo frenteamplista los vicepresidentes. Su designación era un resorte de poder que se reservaba la dirigencia frentista y que está destinado a establecer los equilibrios sectoriales en la futura dirección.  Se desperdiciaba la oportunidad para cambiar la estructura del famoso Plenario Nacional para el cual se mantiene una proporcionalidad de bases lamentablemente inexistentes y sectores políticos que lo convierte una vez más en un campo de batalla entre aparatos partidarios. Hubiera sido interesante que se cambiara el procedimiento haciéndolo más trasparente y, ya que obviaron olímpicamente los Sagrados Estatutos para modificar la forma de elegir al presidente del Frente Amplio, podrían haber hecho algo similar con la elección del Plenario Nacional. Todo se fue resolviendo en negociaciones a puertas cerradas y el resultado fue una brutal transa entre los diversos grupos, donde cada uno ganó algo y la única perdedora fue la cristalinidad.

 

MARCHAS Y CONTRAMARCHAS

La decisión de realizar elecciones internas a padrón abierto para la presidencia del Frente opacó cualquier otro intento serio de modificar la estructura interna. El partido Comunista transó con ese camino que nunca le gustó para mantener el status quo en la fuerza política. ¡Al Partido, salú!

El MPP se mostró como el abanderado de este procedimiento, que históricamente había usado para su interna sectorial y que en su última elección de autoridades nacionales descartó. ¿Haz lo que yo digo pero no lo que yo hago?

El Frente Líber Seregni acomodó el cuerpo y, al no lograr imponer su idea de plebiscito sobre la estructura frentista, aceptó este mecanismo. ¡Es lo que hay, valor!

Los socialistas en un principio hablaron de la búsqueda de un consenso y rápidamente, viendo como venía la mano, largaron su propia candidatura. ¡No voy en tren, voy en avión!

La Vertiente hizo lo que pudo para mantenerse a flote y buscó una nueva política de alianzas con otros sectores y se acercó a la 5005 y a la 711, de Raúl Sendic.

“Quiero a la sombra de un ala…”

 

DANZA DE NOMBRES

Una vez decidido el procedimiento, se comenzó con el casting para aspirantes al sillón de Brovetto. La cosa parecía venir jugosa. Algún diletante llegó a plantear que el candidato tendría que ser Tabaré, soñando que el susodicho iba a agarrar ese fierro caliente de meterse en la cotidiana y embarrarse los pies. ¿Para qué? Si emulando a Juan Domingo Perón, desde su exilio español en Puerta de Hierro, Vázquez, desde su “inxilio” en el Prado, da línea, marca la cancha y recibe delegaciones de adeptos.

Una vez descartada esa figurita sellada, empieza el manoseo de diversos nombres: Raúl Sendic, Javier Miranda, Oscar de los Santos, Constanza Moreira, María Simón, Miguel Fernández Galeano, Alejandro Zavala y muchos otros.

Alguno de ellos, mostrando una inteligencia poco común, declina amablemente y otros, viendo el escaso apoyo  partidario que su figura representa, dan un paso al costado.

La cosa está que arde, los tiempos apremian y los grupos que decían una cosa ayer, dicen otra hoy. No hay consenso posible y el corolario final es la aparición de los cuatro fantásticos, aunque alguno con mala leche menciona a los bíblicos cuatro jinetes del Apocalipsis.  

 

CANDIDATOS DE MEDIO PELO

No voy a aclarar que no tengo nada en contra de los candidatos como todo el mundo dice antes de darles con un caño. Parafraseando a  Joan Manuel Serrat: “entre esos tipos y yo hay algo personal”, no por lo que son sino por lo que representan.   Voy a argumentar por orden alfabético para que ninguno ni ninguna se sienta discriminado/a.

 

Agazzi: Dale un empujón al cambio

Hasta hace un par de meses atrás cuando lo entrevisté, nunca había hablado con Ernesto Agazzi. Lo conocía sin conocerlo porque había seguido su gestión como ministro de Ganadería y luego como senador. Debo reconocer que me caía bien por alguna crítica que le hizo a Mujica antes de ser presidente y por haber rechazado el cargo de Ministro de Educación y cultura que le ofreció el Pepe. Esas actitudes poco frecuentes mostraban una cabeza independiente y una actitud de la militancia política que escasea en filas de la izquierda y quizás más en su propio grupo, el MPP. Esa misma concepción de la política es la que lo lleva a aceptar su postulación, el hombre acepta bailar con la mas fea porque como suele decir “fracasaron con total éxito” en la búsqueda de un candidato independiente. Hoy creo que el Flaco es un gran tipo pero no lo veo ni ahí como presidente del Frente, porque su personalidad, su trayectoria y experiencia lo convierten en un gran militante pero lo condenan a un mal dirigente de la masa frenteamplista.  Le falta carisma y le sobran años. No es creíble que pueda darle un empujón al cambio.

 

Castillo: un trabajador al Frente

Juan es el intento de su grupo político de conseguir en la liga lo que no consiguió en la cancha. Ponen como candidato a su dirigente más mediático, más simpático y con menos pinta de bolche.  Él más que nadie sabe (porque de bobo no tiene un pelo) que sus chances de vencer en la contienda son inexistentes aunque afirme con proletaria voz que el entró a la contienda para ganar. Su candidatura es una inteligente jugada del PCU que se quemó con leche en su alianza con el MPP para la candidatura de Mujica en el 2009 y quiere marcar su propio perfil. Saben desde el vamos que no ganan pero ven este paso como inexorable en la larga marcha por la acumulación de fuerzas imprescindible para seguir en la disputa por el gobierno. Dejaron atrás todas las argumentaciones en contra de las elecciones internas que realizaron durante años y rápidamente se subieron a la contienda. Ellos que son los guardianes de la pureza ideológica no buscan un trabajador al Frente sino que apuntan a un Frente trabajador bajo su égida.

 

Rubio: un Frente unido

Debo reconocer que nací a la vida política bajo la sombra del Pelado, cuando allá por el 71 me integré a los entrañables GAU (Grupos de Acción Unificadora) que lo tenían entre otros a él como dirigente. Sin dudas, es de los últimos integrantes de aquel grupo de intelectuales orgánicos que construyeron el Frente Amplio hace cuarenta y un años atrás. Sin vacilaciones afirmo que es una de las cabezas políticas más brillantes que desde hace cuatro décadas está construyendo pensamiento de izquierda en nuestro país. Conoce como nadie la intríngulis frentista, con sus maniobras y sus virtudes, lo vio nacer, fue uno de sus parteros. Y justamente por eso es que no sirve para dirigirlo, lo ata demasiado su historia y trayectoria. Inventor como pocos de nuevos proyectos, de corto vuelo y con otras figuras como convocantes, siempre estuvo ahí, flotando. Y su candidatura actual recuerda más a un manotón de ahogado para permanecer en el candelero que a un liderazgo real, imprescindible en nuestra fuerza política.

 

Xavier: EsMónica

Es horrible pero al escribir sobre esta candidata, enseguida me entran los miedos de que me acusen de machista o misógino, en algo le estamos errando en la izquierda nacional, cuando criticar a una mujer inmediatamente te etiqueta como carente de conciencia de género. Asumo los riesgos, por aquello de una mancha más al tigre…

La verdad que la candidatura de Xavier me trae a colación el famoso cuento de la camarada Popova, aquella que contaba con tantos años de partido en la desaparecida URSS, como mérito indiscutible para ser bailarina de cabaret. El partido socialista lanza su candidata, primereando a los otros y obteniendo el apoyo inmediato del FLS en una jugada que para muchos no es comprensible. Por qué lanzan a esta candidata teniendo entres sus filas una figura referencial como Daniel Martínez. Las malas lenguas apuntan a para que el entorno de Vázquez relanzar a Daniel resultaba inadmisible porque podría resultar un competidor molesto allá por el 2014. Y se apunta a que el Frente salga del periodo Brovetto a ser dirigido por una especie de Brovetta femenina que no genere problemas.

¿Quien puede dudar de la permanencia de Xavier? Ha sido legisladora y cumplió muchas funciones partidarias. Ha viajado como loca por sus responsabilidades parlamentarias internacionales y es un símbolo de la lucha por la igualdad de género. Supo fumarse como una lady el veto del aborto de su presidente y seguirlo queriendo. Argumentos para su candidatura son difíciles de encontrar y nos plantea muchas interrogantes: ¿Es carismática? ¿Es intelectual? ¿Es líder? ¿Es articuladora? ¿Es convocante? Es Mónica.

 

 

EL REGRESO DE LOS DINOSAURIOS

A esta altura de la nota, si llegó hasta acá, usted se estará preguntando cual es bueno para mi criterio. En realidad, yo creo que todo este proceso termina lamentablemente en un gatopardismo frentista. No va a cambiar nada fundamental.

Peor aun, caímos en una mentalidad que de izquierda tiene poco, ya que centra todo en personas, que para peor ni discuten entre sí. Creer que la elección de una persona con poderes totalmente limitados y en al marco de una estructura caduca va a ser un cambio, es tan irreal como pensar que Obama iba a hacer la revolución allá en el norte. Como izquierda nos debemos un debate a fondo y los partidos no pueden ignorar la enorme masa frentista, la cantidad de neuronas de izquierda que andan en la vuelta y que no se involucran en esa trituradora llamada Frente Amplio. Mucho me temo que esta elección pasara como las glaciaciones, y lo peor es que sobrevivirán los dinosaurios para controlar la situación. Y no se trata solamente de un tema biológico, hay mucho pichón de brontosaurio en la vuelta.

Me temo que la participación del domingo va a ser escasa.

Solamente leyendo que en Montevideo habrá nada más que ciento ochenta y ocho circuitos para votar, me da la pauta de lo que se avecina. Si los datos mas optimistas hablan de que participaran doscientos setenta mil frentistas, se supone que la mitad de ellos votara en la capital. Ello implica que tendrán que concurrir más de setecientos compañeros por circuito montevideano, difícil para Capricornio.

Yo voy a ir el 27. Y al igual que en mayo del 2010 voy a meter un sobre muy liviano en la urna, porque creo firmemente que el único mensaje que puede sacudir a este animal prehistórico, es el voto en blanco.

Comments