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El final de la etapa de diálogo interpartidario sobre educación ¿Qué queda? ¿Qué aportó? Por Javier Lasida *

publicado a la‎(s)‎ 16 jun. 2012 15:33 por Semanario Voces
 

El Presidente Mujica antes de asumir convocó entre otras comisiones interpartidarias a una en educación. Luego de dos años de gobierno, en el contexto de una situación muy conflictiva en la educación no terciaria, de nuevo en enero, pero de este año, invitó a los líderes de los partidos con representación parlamentaria a un nuevo acuerdo sobre el tema,  que se expresó en un documento,  a partir de cuyas definiciones se hicieron algunos avances.  En las últimas semanas se suman las señales que indican  que esta etapa de diálogo está llegando a su fin, debido a dos razones. Primero porque existe desacuerdo respecto al avance y la concreción de lo acordado: el gobierno entiende que se está realizando y la oposición que no se está cumpliendo con lo decidido. Segundo porque estamos en la segunda mitad del período de gobierno, donde más que elaborar definiciones y políticas, lo que corresponde es avanzar en la implementación. Y a la vez nos vamos acercando a las instancias electorales, para las que cada partido se preparará evaluando el estado de las políticas y elaborando sus propuestas, para presentarlas a los ciudadanos.

 

Que termine una etapa no tendría que significar que el diálogo desaparece. Reconociendo que ingresamos en un momento distinto, por lo menos en dos sentidos sería conveniente hacer el esfuerzo de cuidar espacios de diálogo, que beneficiarían a todos los actores.

 

Parece necesario mantener espacios de diálogo para respaldar la implementación de los acuerdos, de forma tal que alcancen el mayor grado de concreción que sea posible, aún discrepando sobre si lo logrado cumple o no con lo comprometido.  Varios de los acuerdos son innovaciones fuertes, por lo que enfrentan resistencias importantes, que pueden llevarlos a naufragar a mitad de camino, aún dentro de los niveles acotados, que desde la oposición se valoran como insuficientes.  Me refiero especialmente al fortalecimiento de los centros y a la batería de medidas para lograrlo. Se necesitará un gran refuerzo de recursos para que no se reduzca a los 18 centros comprendidos en el Promejora, aunque no se alcance a la mayoría de los centros como espera la oposición (por ejemplo en el acuerdo se establecía que se lograría que 75% de las horas se contrataran en la modalidad de “docente cargo”, radicado en un mismo centro, lo que parece lejos de verificarse).   También el diálogo será necesario para que el Instituto Nacional de Evaluación Educativa comience a operar, para empezar con sus directores con una remuneración que les permita la dedicación necesaria y no se limite a constituirse y poca cosa más. Y finalmente el diálogo será imprescindible para la Universidad Tecnológica, cuya creación requiere dos tercios de votos en el Parlamento.

 

En un segundo sentido el diálogo será necesario para definir ciertas bases mínimas de las políticas educativas del próximo período, que serán de difícil concreción sino cuentan con un amplio apoyo partidario.  En esta perspectiva interesa evaluar que quedó y que aportaron estas rondas de diálogo del 2010 y del 2012.  El punto de partida se puede decir que fue la Ley  General de Educación aprobada en diciembre del 2008 sólo por el Frente Amplio, luego de un largo proceso de discusión y consulta en el que predominaron las diferencias y los  enfrentamientos entre los partidos en el gobierno y en la oposición.

 

Sin embargo, en el 2010 y luego en el 2012 se encontraron varios de los mismos actores que estaban chocando poco tiempo antes y trabajaron intensamente, priorizando los acuerdos por sobre las diferencias.  Existe un amplio reconocimiento que se trabajó intensamente y que los productos son relevantes, en tanto evitaron caer en ese tipo de generalizaciones, que son tan fáciles de consensuar como después inútiles en los efectos que generan. Los resultados acordados, en tanto fueron productos de trabajosos procesos de negociación entre posiciones con fuertes diferencias,  no conforman totalmente a ninguno de los participantes, pero ello no les quita significatividad ni potencialidad.

 

Esa práctica de negociación alcanzando acuerdos relevantes es un logro que quedó de estas rondas de negociación. E importa valorarla por los contenidos y porque en el futuro, en perspectiva a un nuevo período de gobierno, los desafíos que plantea el sistema educativo, difícilmente puedan enfrentarse sin algunos apoyos de los partidos que no estén en ese momento en el gobierno. Las inercias de un antiguo sistema educativo, muy exitoso durante muchas décadas, son muy poderosas. Y como contrapartida, los incentivos y riesgos del cambio son muy grandes.

 

Ello requerirá algunos espacios de diálogo previo, en la etapa de elaboración programática que se acerca, que sienten bases que faciliten el respaldo a determinados cambios, ya con los resultados de las elecciones a la vista. Los acuerdos interpartidarios no son buenos en si mismos, por el contrario pueden observarse políticas efectivas, generadas por unos u otros partidos. Pero en este caso se requiere continuar y fortalecer un conjunto de coincidencias técnicas, priorizándolas por sobre la competencia electoral. Tal como logró hacerlo en su momento el Centro de Estudios Estratégicos 1815 liderado por el Gral. Líber Seregni, propiciando acuerdos, por ejemplo en el área de los servicios públicos[1], que proporcionaron la base para innovaciones que luego fueron asumidas por todos los partidos. Sin aquellos acuerdos, fuertemente técnicos, pero con respaldos de todos los partidos, hubiera sido difícil que se crearan y sobrevivieran (es cierto que con dificultades) las varias unidades y agencias reguladoras en temas estratégicos (desde la energía hasta la investigación), que han enriquecido y fortalecido a las políticas públicas uruguayas

 

[1] Ver Centro de Estudios Estratégicos - Proyecto Agenda Uruguay. “Servicios públicos. Aportes hacia una política de Estado”.  Ediciones Trilce. Montevideo. 2001.

 

*Master en Ciencias Sociales y Director del Departamento de Gestión y Políticas Educativas de la UCU.

 



[1] Ver Centro de Estudios Estratégicos - Proyecto Agenda Uruguay. “Servicios públicos. Aportes hacia una política de Estado”.  Ediciones Trilce. Montevideo. 2001.

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