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El libro de Álvarez – Haberkorn: alguien va a ladrar Por Matías Rótulo

publicado a la‎(s)‎ 9 ago. 2012 5:18 por Semanario Voces
 

 

¿Qué opinan de Víctor Hugo? ¿Es malo, bueno? Esa va a ser la pregunta del mes en nuestra encuesta “opine usted que se ve todos los informativos”. Otra pregunta ¿Haberkorn es malo o bueno? Vamos, opine ¿Leyó el libro de Leonardo Haberkorn y Luciano Álvarez? No importa, ya se lo sabe de memoria.

 

Este es un espacio de literatura. “Qué es la literatura” se preguntaba desde Roman Jakobson a Jean Paul Sartre, pasando por un profesor liceal que le traslada la misma interrogante a un estudiante, y el estudiante se queda pensando. No sé qué es o no es literatura. Si la literatura es obra literaria, escrita, o ficción, o realidad hecha ficción y demás opciones, aún no hay una respuesta clara. Lo que sí es seguro es que la literatura, sea como sea, es decir lo escrito, está para ser leído.

Un hecho real, que es real en la medida que sucede, cuando sucede, en ese único y fugaz momento puede ser narrado posteriormente. Desde que el hombre se comunica con otros hombres, desde que tiene voz, cuenta lo que le ocurrió. Imagínese al hombre de las cavernas mirando para atrás, señalando desesperado algo qué pasó en sus espaldas, con señas brutas, casi ladridos.

Ese ladrido, esas señas, modifican la realidad siendo a su vez un acto en sí, un acto de habla (recomiendo la teoría de J.L. Austin sobre “Los Actos de Habla”). La realidad se modifica en la medida que se la cuenta de una manera y que alguien escucha lo contado. Pero a tantos ladridos, tantas realidades contadas sobre una misma realidad. Para citar un lugar común de la literatura, pero no menos valioso, Crónica de una muerte anunciada de Gabriel García Márquez presenta cómo un mismo hecho es narrado por distintas voces, desde su punto de vista. Todas las miradas varían según la posición y percepción del narrador.

Eso es lo que ha pasado en las últimas semanas. Una misma realidad se ha convertido en un punto de debate internacional y especialmente aldeano o local. ¿Estuvo el periodista Víctor Hugo Morales en relación directa con los militares uruguayos en la última Dictadura Cívico – Militar? Hay un libro que narra la realidad de los hechos desde la perspectiva de los periodistas Leonardo Haberkorn y Luciano Álvarez. Se llama Relato Oculto.

En los medios de comunicación hay entrevistas a los periodistas, entrevistas a los entrevistados y fuentes de los periodistas, entrevistas a Víctor Hugo, opiniones de Víctor Hugo recogidas por programas de radios, televisión y páginas de diarios escritos sobre el tema, los sitios en Internet reproducen entrevistas, opiniones, los foros explotan a partir de lo que dijo Jorge Lanata, los autores del libro y Víctor Hugo. Hablan los políticos, habla la gente, hablan otros periodistas. Se escuchan acusaciones cruzadas, los insultos, las desgracias, todos hablan. En algún momento, alguien va a ladrar. Sí, alguien va a ladrar como lo acabo de hacer yo. A un novelista o historiador se le ocurrirá (o no) contar la historia del hecho ocurrido desde su propia perspectiva. Ese narrador (sea de historia o ficción será narrador al fin) se referirá a todo lo que pasó como un hecho en sí mismo. ¿Dónde quedó el hecho primario? ¿Dónde está el hecho denunciado? Está en el libro que cuenta una realidad específica desde una perspectiva (no sé si lo narrado es verdad o no porque en primer lugar no estuve ahí, y en segundo lugar, al libro no lo leí.

Sin lecturas

Terminé la parte anterior de mi nota, entre paréntesis, aclarando algo que no debe pasar inadvertido: “al libro no lo leí”. Por eso no opino del caso. Les puedo asegurar que he construido mi opinión sobre los hechos al respecto, en base a los avances del Semanario Voces, pero antes, en base a lo que ladré con anterioridad: toda esa información que me llegó, me llegó, increíblemente (y me he encargado de revisar todos los medios que he consultado), sin que se haga casi ninguna cita textual al libro Relato Oculto.

Salvo algunas honrosas excepciones, no he sentido a casi ningún periodista que trató el tema, citando si quiera un fragmento del libro. La construcción de la realidad se construye entonces reconstruyendo, ya no una mirada de la realidad, sino una mirada solapada de una mirada de la realidad. ¿Qué nos pasa a los periodistas?

Alfredo García (director de Semanario Voces), después de publicar Pepe Coloquios (Fin de Siglo - 2009), denunció que el debate mediático sobre el libro que para algunos dejó mal parado al candidato a Presidente José Mujica, se dio a partir de una reseña del libro en el Semanario Búsqueda.

Al igual que Milicos y Tupas, libro anterior de Haberkorn, suceden cosas en paralelo sobre este autor y similares a las ocurridas con Pepe Coloquios. Las opiniones sobre el autor parecen dignas de un enfrentamiento de barras bravas. Entiendo lo de Víctor Hugo, periodista que sí leyó el libro que lo involucra y que cae con sus críticas a los autores al ser el acusado. No entiendo las críticas al autor del libro y su libro, sin que antes se lea el libro. Críticas que se hacen de una forma en los medios de comunicación por parte de sus colegas, y de otra forma, más efusivas cuando no hay un micrófono adelante (1).

Un periodista (no lo voy a nombrar) dijo en su medio que el libro Relato Oculto es un disparate porque Víctor Hugo “es buen tipo”. Un músico planteó algo similar, pero el músico reconoció no haber leído el libro. El músico y el periodista defienden por igual a Víctor Hugo, criticando el libro, sin hacer un trabajo mínimo de investigación (2). ¿Cuál de los dos no cumplió con su trabajo?

Si la literatura, o lo escrito está hecho para ser leído, y es obra en la medida que se lee (parafraseando a  Umberto Eco y al ya citado Sartre entre otros), parece que el libro de Haberkorn y Álvarez para muchos periodistas no puede ser leído porque ya lo leyeron otros antes, e hicieron el trabajo de resumirlo. Cuando alguien ladra, los otros aúllan atrás. Pero ¿Quién mastica el hueso? Todos ladran sobre el libro, pero el periodismo nacional reniega de la lectura. Porque muchos periodistas se reconocen poco lectores de libros, y alguno que otro, que genera opinión, se honra de que su único libro leído en los últimos años sea alguna historia sobre la tragedia de los Andes. A ladrar.

 

(1)Quiero aclarar que a Haberkorn lo conozco de algún cruce ocasional de varios debates sobre periodismo, lo vi dando algún que otro curso y mantuve con él breves charlas cordiales, pero eso no me hace considerarlo un amigo. Conozco también parte de su trabajo periodístico. A Álvarez no lo conozco. Ninguno de los dos necesita mi defensa y tampoco me interesa defenderlos.

(2)    No me interesa atacar o defender a Víctor Hugo Morales. No lo conozco, no es mi amigo. Conozco su trabajo periodístico. Tampoco creo que necesite de mi defensa.

 

 

 

 
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