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“El nuevo ADN de la educación” LA JUSTIFICACIÓN DEL FRACASO Graciela Bianchi

publicado a la‎(s)‎ 2 oct. 2015 12:39 por Semanario Voces

El  jueves 24  se realizó una exposición por parte de la  Dra. María Julia Muñoz, el Prof. Netto y todos los directores de los Consejos.

Concurrimos con muchas expectativas, realmente esperanzados sobre posibles anuncios concretos de acciones inmediatas y de medidas de mediano y largo plazo, porque nadie discute que la educación ha tocado fondo.

¿Qué experiencia vivimos y qué conclusiones sacamos? Entre el espanto, la desilusión y la indignación, podemos afirmar que no hay nada, que no se propone nada. La exposición de las autoridades fue la representación de la nada misma, analizada también desde la semiótica.

Comenzó la Ministra Muñoz leyendo una exposición. Claramente no la escribió ella. De educación no sabe nada, leía con dificultad, lo que dejó en evidencia la falta de comprensión. Lo único concreto: que el ADN tiene 30.000 genes. Lo demás, lugares comunes sobre felicidad, entretenimiento, acompañamiento, formación ciudadana, reafirmando que los alumnos serán considerados el centro de las acciones a emprender. Desde Artigas hasta hoy, el Uruguay ha tenido claro estos conceptos  generales y los ha llevado a la práctica.

La representante de un gobierno que dijo venir a cambiar el ADN terminó con una cita de Pablo Freire -sesentista si los hay- recordando que se educa para la libertad.

Siguió W. Netto. Su única habilidad: hablar sin decir nada. También leyendo, pero en forma más fluida porque es el discurso que repite siempre. Sólo importa la tecnología, algo que en Uruguay -en diferentes modalidades- lo tenemos claro por lo menos  desde 1996. En el discurso hay una falacia: desde el sindicato el dicente la condenaba, al igual que el estudio de inglés, en la década de los 90, porque era neoliberal, mera formación de mano de obra barata para el capitalismo al servicio del imperio.

Fue tan larga y tediosa la intervención, que en una muestra de su absoluta inimputabilidad intelectual, le resultó gracioso que la Ministra le dijera al oído tratando de disimular el tedio: “Wilson terminá”. No nos hubiéramos enterado si él no lo hubiera repetido en voz alta, para todo el auditorio.

Ya había comenzado a retirarse el público, además de otras autoridades nacionales, que no obstante ser fieles al “proyecto”, no soportaban tanta superficialidad.

Siguió la Directora General del CEIP que tuvo un arrebato de sinceridad: tenemos que reconocer dificultades en lectura y escritura. Nos ilusionamos pensando que aquí venía el cambio, pero no. Se reiteró que hay que evaluar en 3er. y 6to. año. La explicación es que debemos evitar que repitan. Por supuesto que si tienen 15 años y no saben nada, deben egresar. Esto es el “pase social” o “proceso de aceleración de aprendizaje”. Ahora eso sí, nos enteramos que los niños están aprendiendo inglés, con profesor remoto (filipino) y maestras que no saben el idioma. Sabemos por todas las mediciones nacionales e internaciones, que no saben español. La misma Directora General había manifestado minutos antes que tenemos graves problemas con la lectura y la escritura. ¿En qué momento estaba faltando a la verdad? 

Llegó el tiempo de Celsa Puente. Luego de tener el atrevimiento de decir que se “explorará” la posibilidad de liceos de tiempo extendido, lo que es un retroceso porque ya los tuvimos, nos alarmó a quienes algo sabemos de gestión,  que en un liceo diurno los alumnos (menores de edad) podrán optar por distintos planes. Suponemos se refiere a los identificados con los años de “creación”: 2006, 2009 y 2012. Yo sólo puedo imaginar el caos de gestión, la imposibilidad de hacer funcionar una organización institucional básica, la adjudicación de horas. Elemental: ¿se imaginan escuchar el timbre sin saber a qué clase corresponde? Tuve que recurrir a mi paciencia, que la tengo y mucha para no reaccionar, o tal vez sentí que estaba viviendo una pesadilla. Eso sí, los alumnos tienen que ser felices en los liceos.

Podemos unificar las intervenciones de las Directoras Generales del CETP y Formación Docente. La primera, sólo se refirió a las dificultades de funcionamiento del sistema que dirige .Y la segunda terminó con nuestras esperanzas: este quinquenio se dedicará a dar el debate para los cambios a instrumentar a partir de 2020. Sin anestesia: la madre de todas las batallas, puede esperar cinco años más. Hoy no tenemos egresados y los pocos que culminan, sin nivel básico.

Hemos tratado de ser fieles a lo que oímos y vimos, reconocido por legisladores oficialistas como el Prof. Mahía, que tímidamente reconoció que esperaba “algo más concreto”.

Pero aún faltaba el Sub Secretario, que seguramente es quien tiene mayor formación en educación como sociólogo. Apenas pudo balbucear que todos quienes les antecedieron fueron lo suficientemente elocuentes, por lo que no tenía más que agregar. No sabemos si fue la cara con expresión imperativa de la Ministra o la sala casi vacía, pero decidió terminar rápidamente con estos altos conceptos. No figuraba tampoco entre las autoridades que tendríamos el placer de escuchar. Raro.

Nos fuimos impactados los más críticos, sin articular palabra las huestes oficialistas, que no demostraban satisfacción en sus rostros. En realidad se percibía  “vergüenza ajena”.

Nos equivocamos cuando desde 2011 afirmamos que se venía la reforma  del Prof. Germán Rama, pero llevada a cabo por sus peores imitadores.

Ni siquiera esto. No hay nada. Ni modelos de gestión, ni autonomía de los centros, ni reforma de contenidos, ni nuevas estrategias para el mejoramiento de los aprendizajes, ni el profesor cargo, ni el mejoramiento de nivel académico. Nada.

Sí nuevo Congreso de Educación. ¿No les alcanzó la desastrosa experiencia del llevado a cabo en 2006? Sindicatos y política-partidaria del más bajo nivel, tomando mate con identificaciones de fracciones oficialistas, perdiendo el precioso tiempo de nuestros alumnos para que aprendan, Porque ese es el sentido de la educación: que nuestros alumnos aprendan y aprendan a aprender.

Comprobamos  falta de honestidad intelectual tratando de justificar el fracaso bajo la falacia que la educación media se ha universalizado en esta última década. Se afirma impunemente que ahora acceden niveles sociales que antes no lo hacían. ¿Cómo se puede ser tan hipócrita?

Siempre pudieron acceder todos los que querían estudiar, sin importar el origen social. Por lo  menos lean a Florencio Sánchez.

Lo que no había era marginalidad cultural, que hoy sí tenemos y  cada vez más por tener una educación pública de pésima calidad, por aplicar  políticas asistencialistas. Porque  flexibilizando  las exigencias y las responsabilidades, estratificamos las clases sociales.

Pero además antes se necesitaban menos años de escolarización para acceder a los mejores empleos. Entre otras cosas porque la educación pública era de excelencia. Con una muy buen educación primaria ya alcanzaba, si se cursaba educación media básica mejor. Y si se terminaba la superior, la capacidad de movilidad social no tenía límites, dentro y fuera de la Universidad.

Las mismas autoridades de los últimos diez años y de los próximos cinco, serán responsables de condenar a los pobres a seguir siéndolo.  Nada es para siempre.

  

 


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