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El paralelismo de Vázquez y Mujica Por Javier de Haedo

publicado a la‎(s)‎ 8 may. 2011 19:01 por Semanario Voces



Hay veces en que la vida le deja a uno picando la pelota en el área, sólo, con la posibilidad de definir un partido. Depende de uno, en esas instancias, que la pelota finalmente entre o no al arco. Nos sucede a todos, en algún momento, ya en el plano familiar, ya en el profesional, en fin, en las diferentes dimensiones de lo humano. También ocurre eso en la política.

 

En la política, y para un pretendido líder, esas instancias se dan tarde o temprano y son las que definen la estatura del sujeto. Si da o no con la talla. Y, en el caso de esa actividad y esos sujetos, la imagen de la soledad frente a la pelota y el arco es bien precisa, pues refiere la soledad del poder. Si se es el uno se es el uno y no se delega ni se comparte.

 

El presidente Vázquez tuvo, a mi modo de ver, dos instancias de esa naturaleza. Similares a los efectos de la imagen que quiero trasmitir, diferentes por lo que en cada caso estaba en juego. Una, la instancia en la que resolvió vetar la despenalización del aborto. Otra, cuando resolvió no ir adelante con el TLC con los EEUU.

 

En el caso del aborto, un tema de principios, de valores, de profundas convicciones, se la jugó contra su fuerza política y vetó. En el caso del TLC, un tema de gestión, de gobierno, de agenda, no se la jugó de igual modo y fracasó en su intento por llegar a un acuerdo con los EEUU. En un caso fue líder, en otro no.

 

El presidente Mujica está en la misma encrucijada. El tema aborto para Vázquez es el tema caducidad para Mujica. El tema TLC para Vázquez es el tema APP (Asociaciones Público Privadas) para Mujica.

 

Tanto en el caso del aborto como en el de la caducidad, se va a lo más profundo de las convicciones. En ambos casos la casi unanimidad de la fuerza política está en una posición claramente definida. En el caso del aborto, contraria a la de Vázquez, que, sin embargo, siguió adelante con sus convicciones y vetó. En el caso de la caducidad… ¿también se puede decir que la posición de la casi unanimidad del Frente Amplio es contraria a la de Mujica? Pienso que sí, a estar por lo que él mismo expresó en Código País en noviembre de 2009, en vísperas del balotaje (“Del punto de vista estrictamente del cumplimiento ni qué hablar, lo laudó el soberano, chau, esto no se discute, se acata. (…) El gobierno que viene tiene que acatar estrictamente. Y tener eventualmente una mayoría parlamentaria, no legitima que se le pueda enmendar la plana a una decisión que tomó la gente. A mí no me agarran en esa, yo no le corrijo la plana a un pueblo”). También, si se observa su gesto en la noche de la aprobación por el Senado del proyecto de ley respectivo, al visitar al renunciante senador Fernández Huidobro. Y también, por todo lo que ha venido trascendiendo desde que la norma recibió media sanción en el Senado, y que está bien reflejado en la página 3 de Búsqueda de la semana pasada: el Presidente dijo al semanario que está “preocupado por esta situación”, porque “tensiona todo” y genera un “panorama complicado”. Además, la publicación señala que para el Poder Ejecutivo la anulación de la Ley de Caducidad generará “efectos negativos”, por lo que se evalúa la “salida política” menos “traumática” para evitarlos. Es decir que el Presidente no está de acuerdo con la sanción de esta ley.

 

Si el Presidente fuera coherente con lo dicho en oportunidad de pedir el voto a los uruguayos para el balotaje y quisiera evitar todos esos problemas y efectos que la anulación de aquella ley generará, debería vetar también él. No es sensato que él señale una suerte de “oposición conceptual” al uso del veto, que es un instrumento constitucional propio del Poder Ejecutivo en su carácter de colegislador.

 

Tanto Mujica como Vázquez cuentan con un activo que creo que más nadie tiene hoy en la política nacional: tienen un carisma extraordinario y una capacidad de lograr aprobación por fuera del ámbito de sus votantes. Creo, además, que como nadie pueden ir en contra de la corriente de su fuerza política y no sentirlo en términos de pérdida de adhesiones. Creo que son instancias en las que el saldo de adhesiones ganadas versus perdidas es ampliamente favorable. Entre los propios no pierden mucho y entre los ajenos ganan una enormidad, al menos cualitativamente. Pueden jugar al límite su liderazgo y seguro que no pierden. Quien pudiera….

 

El otro par de temas es de naturaleza diferente, pero sirve también para medir la estatura del líder. Acá no hay nada de principios fundamentales sino que se trata de cuestiones de gestión de gobierno, de agenda de políticas públicas. Por supuesto, no son temas menores pues la futura prosperidad de los compatriotas depende de este tipo de decisiones.

 

Y en este plano Vázquez falló. Le ganaron Gargano y compañía. Es evidente que él estaba convencido de que llegar a un TLC con los EEUU sería bueno para Uruguay y los uruguayos. También lo estaba la plana mayor de su gabinete. Sin embargo prefirió allanarse a lo que una minoría del Frente pretendía, con tal de no perder el consenso. Podía habérsela jugado y prescindir de votos propios buscando votos en bancadas opositoras, pero ni siquiera lo intentó. Nos dejó sin saber si en la oposición hubieran estado a la altura de las circunstancias. Pero sí sabemos que el Presidente no lo estuvo.

 

Ahora le toca a Mujica con las APP: otro presidente, otra sigla. Hace meses que se envió el proyecto de ley respectivo al Parlamento. Aún no se ha aprobado. Se trata de un proyecto clave para el gobierno que correctamente percibe el tremendo déficit en materia de infraestructura que hoy tenemos y desarrolla un instrumento idóneo para resolver el problema sin insumir recursos presupuestales. Es urgente. Basta andar por las rutas y ver las zanjas o surcos que han ido produciendo los camiones, basta circular para no ver trenes, basta no ser muy despistado para comprender que faltan escuelas, liceos, cárceles. Ya se fue un año y pico y aún siendo aprobada en breve, luego vendrán la instrumentación, los pliegos, los llamados, etc. Desde el primer día el Presidente tenía mayoría propia y en este tema seguramente votos en la oposición que pudieran remplazar los propios que se le pudieran refugar. ¿Serán finalmente las APP de Mujica como el TLC de Vázquez? Y no me refiero a si finalmente el proyecto será o no aprobado, que posiblemente lo será, sino que me refiero a que si lo que finalmente resulte aprobado será un instrumento tan válido como el que se pensó en un principio o habrá terminado siendo limitado, licuado, diluido por las negociaciones internas y externas que se han ido dando. Hasta la semana pasada seguían surgiendo voces desde el Frente y los sindicatos, que pretendían seguir empobreciendo el proyecto.

 

En fin, Vázquez metió una en el arco y tiró la otra a la tribuna. Mujica ahora está en la puerta del área.


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