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GERARDO CAETANO: Rodney Arismendi fue mucho más brillante como político que como teórico

publicado a la‎(s)‎ 20 oct. 2012 12:04 por Semanario Voces

 
Agradezco a Fito esta invitación. Como imaginarán, mi abordaje va a ser distinto y por supuesto que no voy a hacer la síntesis. Estoy de acuerdo en que hay un nosotros, que a mí me gusta llamar “la patria comunista”, que es necesario, que hace falta. No porque tenga una relación fácil con ella. Tengo una relación muy paradójica con la patria comunista. En la patria comunista están los que fueron, están los que están y están muchos otros. Pero en la patria comunista hay cosas que me alejaron siempre y cosas que me alejan cada vez más. Seguramente está en el plano de las ideas y hay otra cosa que me acerca, y me acerca cada vez más, que es la gente. Es lo que queda, la gente. Tengo una gran admiración por la gente de esa patria. Hay que estudiarla mucho más, ha sido poco estudiada. Creo que, por suerte, hay como una tendencia a revertir una desmesura en términos de historiar y hay un impulso necesario para estudiar a fondo esta patria comunista. Es algo a celebrar porque el Uruguay es una patria que reúne muchas patrias y necesita conocer mucho más a esa patria comunista.

Este texto es necesario, tiene un marco teórico importante, el institucionalismo histórico con sus ejes y una hoja de ruta muy atractiva, muy provocativa que incorpora la historia y tiene una sistematización documental formidable que incorpora documentos que uno recordaba pero que no tenía y que incluso termina con una cita maravillosa de Carlos Vaz Ferreira, que tiene mucho que ver con este libro y con su autor.

El libro comienza trabajando la configuración ideológica fundacional, los orígenes. Allí trabaja muy bien esa singularidad relativa de los primeros comunistas uruguayos en donde les ganaron a los socialistas. En muy pocos partidos ocurrió, uno de ellos fue el Partido Comunista francés que de manera muy atractiva aparece como un espejo importante en muchas páginas de este libro. Pero ya desde el análisis de esta matriz se trabaja sin historicismo en la relevancia de las matrices y se lo hace con esos ejes mundo-nación.

Desde el eje de una referencia que es difícil tal vez caracterizar. Si es internacionalista o si ese internacionalismo está muy marcado por la afinidad muy rígida con el PCUS que era una manera muy específica del internacionalismo.

La tensión entre teoría y práctica desde una visión doctrinaria de la política muy alejada de la política entendida como ensayo y error tan vigente. La teoría persiguiendo la práctica, no avanzando por ensayo y error. Pero también es el polo de la teoría, en donde había una visión cientificista realmente muy poco científica. Esa idea de una visión científica que terminaba siendo profundamente anticientífica por dogmática, que terminaba siendo una fe. El comunismo como una religión política. La escolástica como una forma de sutura entre fe y razón, entre creencia y ciencia. A partir de ese modelo, Fito nos invita a una recorrida que obviamente no puede tener todo. Esto recién empieza, este es un esfuerzo sobre el que va a haber que navegar y trabajar con mucho rigor, recuperando muchos documentos, mucho tiempo. La patria es compleja, es muy rica y al mismo tiempo muy fuerte. No le podemos pedir a un libro que desata hambre, que nos satisfaga. Es muy importante que desate, que provoque. Aquí hay algo muy importante, provoca no solo a los comunistas. Siempre me pareció un atajo muy perezoso eso de “este entierro no nos involucra”. Esas ajenidades también tienen muchas trampas. Desde esa mirada histórica, hay una mirada bien interesante respecto a la era Gómez y hay una hipótesis interesante, lo dice así Fito: “No hay forma de entender a Rodney Arismendi sin pasar por Eugenio Gómez”. Acá hay una provocación histórica importante porque no hay mejor relato que establecer una suerte de época sectaria, negativa que hay que superar,... una “Edad Media” y luego todo lo bueno. Fito nos provoca y de alguna manera recoge la interpelación de aquella historia del Partido Comunista que finalmente publica Gómez en el 61, pero que en realidad Gómez la había escrito con otros, entre ellos con Rodney Arismendi, y que luego fue publicada (cambiada) por Francisco Pintos. Hay un debate por el relato y está muy bien evitar las tensiones entre la sombra y la luz, lo bueno y lo malo, y provocar una mirada más compleja.

Cuando Fito dice: “Hay una anticipación frentista” en la etapa Gómez. Aquellos tres círculos de la táctica que se vuelven claves estratégicas y que, obviamente, se consolidan en la mirada larga de un brillante político como fue Rodney Arismendi (tal vez, uno de los políticos más brillantes que haya habido en el siglo XX uruguayo), y miren que la cultura política uruguaya en el siglo XX produjo grandes figuras. Esto no es autocomplacencia, eso es mirada comparada. Uno de ellos fue Rodney Arismendi, que me parece mucho más brillante como político que como teórico, porque como teórico no tiene esa brillantez.

Fito nos ayuda desde una mirada comparativa. Hay páginas de este libro que ya solamente una página vale el libro. La página 73 vale el libro. Me la habían contado, pero no la había visto. La página donde está la tribuna, la clausura de la conferencia de OLAS  en La Habana, que se cae y hay un hombre que tiene las manos juntas y que no se mueve en medio no del aplauso sino de ese ditirambo, de ese delirio. Es un uruguayo y se llamaba Rodney Arismendi. Esa página ya vale el libro. Esa página salvó la vida de muchos centenares de jóvenes y no era fácil estar con las manos juntas en medio del delirio y no aplaudir.

Fito no cede a la tentación de los atajos fáciles. Trabaja bien y es persuasivo respecto a la visión de la vía violenta, era mucho más compleja y en el fondo Arismendi advertía que la vía violenta era la más probable. No renunciaba a la violencia y complejiza el tema del aparato armado. Complejiza el tema de la infiltración comunista en el ejército. Obsesión de la policía política y del ejército desde los años 40 y obsesión que no estaba tan descaminada, por cierto.

En uno de los prontuarios más profusos que hay en la Dirección Nacional de Inteligencia, el prontuario 622, de Líber Seregni  Mosquera, la primera anotación surge de un allanamiento en la casa del Tape López Silveira en la cual aparecía profusamente Liber Seregni, y eso obsesionaba ya a finales de los años 40, y particularmente obsesionó a muchos militares cuando aquel capitán de los 40 se convirtió en los años 60 (más concretamente en el 63), en el general Seregni. Estaban obsesionados y creían que era comunista. Por cierto, no lo era pero no era anticomunista. Es otra cosa que hay que estudiar... el impacto del anticomunismo en el Uruguay. El impacto impresionante del anticomunismo. Hasta qué punto el anticomunismo cambió a una derecha.

La lógica especular Partido Comunista-MLN, tal vez es una mirada que se entiende desde hoy, no se entiende desde la historia larga del Partido Comunista. Pero sirve, por ejemplo, para un tema fundamental que es la cercanía del tema de la violencia y del  aparato armado. Allí es muy interesante el debate que incorpora Fito en su debate respecto al aparato armado y respecto a la no utilización del aparato armado.

Aquí, nuevamente vuelve a aparecer la sagacidad política, ¡qué bueno que no se utilizó el aparato armado! ¡Qué importante que no se utilizó el aparato armado! ¡Cuánta responsabilidad política hubo en la no utilización del aparato armado! En no ceder a la tentación militarista, que era tan fuerte en la época en donde prácticamente se definía lo que era o no era izquierda en la relación respecto al tema de la violencia. Y muchas veces los comunistas eran acusados de cobardes, precisamente por no ceder a esa tentación que estaba allí y que no estaba solo en la izquierda, por cierto. Los violentismos no estuvieron solo en la izquierda.

El factor liderazgo es importantísimo.El liderazgo no es solamente un líder, es un grupo que lo hace posible. Luego la historia más reciente con la posdictadura. La noción compleja de democracia avanzada y las restauraciones del escolasticismo aún respecto a una agenda nueva como era el tema de la revalorización de la democracia. Había un problema teórico porque había una recuperación experimental de lo que significaba la democracia que estaba en la gente de esa patria comunista y que tal vez mejor que nadie, podía representar Jaime Pérez con su coraje que mereció la pena. ¿Acaso solo los corajes de los triunfadores valen la pena? ¿Y el coraje de los derrotados, no vale?

Sin embargo, la recuperación de la democracia chocaba entre esa recuperación de la experiencia que estaba en la gente y la necesidad de una reincorporación escolástica de la teoría que era imposible. Marxismo leninismo, como decía Valenti  tan gráficamente: ¿ustedes saben lo que es hacer política desde el marxismo leninismo? Esa frase me impactó, seguramente hoy voy a tener una pesadilla. También va a abonar esa pesadilla esta confesión de que el Partido prefiguraba lo que quería para el conjunto de la sociedad.

Allí lo mejor era la gente. Hay que reinvertir la aguja y pasar del socialismo científico al socialismo utópico, como utopía que nos va a acercar a la gente, que es lo mejor, y que es lo que queda.

El libro trabaja bien el Co-Co (relación entre comunistas y colorados), ni socialdemocracia ni frente grande. Realiza mediciones impactantes respecto al crecimiento... esa incorporación de 35.000 afiliados entre el 85 y el 89. Es muy importante esa conjugación de la amalgama intergeneracional con sus cuadros.

Es muy importante y valiente incorporar temas difíciles e imprescindibles. Los problemas de la cárcel, los problemas del retorno del exilio, esos problemas, agenda insoslayable pero no solo para los comunistas. Esa tensión entre militantes y ciudadanos. Los debates en el 89. La paradoja, se caía el muro y el Partido Comunista obtenía la votación más importante de su historia. Se moría simbólicamente en diciembre Rodney Arismendi. Releyendo en el diario, la tragedia de sus viejos amigos a quienes conocía y quería... por lo menos, a algunos de ellos. Rodney Arismendi fue un hombre muy importante. Una de las superpotencias de la segunda mitad del siglo XX.

Luego la crisis, el vía crucis y el calvario de esa crisis emblematizada en tantos. Hemos hablado de Jaime Pérez pero también reivindico esa frase donde, Marina, tú decís que “ya no tenemos a los dioses del Olimpo” a mí no me cae mal. Me genera una profunda simpatía el fin del partido de los secretos. También el registro de las victorias pírricas en el XXII congreso. Todo eso lleva a preguntarnos el porqué del fracaso. La renovación fracasó en el Partido Comunista, pero fracasó en toda la izquierda. No ganó la renovación en la izquierda, no hubo renovación. ¿Podría haber renovación en el Partido Comunista, tras el colapso de la Unión Soviética? Creo que no, pero es un tema para discutir. Creo que tenían razón Jaime Pérez y muchos, pero es un tema para discutir.

Cuando Fito registra las referencias fuertes de Álvaro Rico: “las teorías son también responsables”. Hacen recordar muchas cosas de aquellas discusiones de los 90, de esa relación difícil entre renovación y tradición.

Luego, esa tramitación tan compleja de una ruptura que tal vez no haya podido ser distinta, me doy cuenta que fue terrible, feroz, dejó heridas injustas, fue mala para todos, es un duelo a reelaborar entre los que se fueron, los que quedaron... entre muchos. Entre las cosas que ya está provocando este libro, está este encuentro público que tiene otra trascendencia, de una señal incluso para hablar de este libro.

Fito en su libro recoge, de manera muy provocativa y extraordinaria, cómo las historias personales también definen. La historia de Marina, la historia de Lorier. Incluso la tensión entre Lorier y Juan Castillo.

Hay muchos cuadros y gráficos que son muy recomendables. Hay uno particularmente extraordinario en donde hace como un registro de la evolución del poder político del Partido Comunista entre el año 62 y el año 2009. Allí uno puede ver las implicaciones muy relevantes de esa matriz que Fito pone como un observatorio para ver lo que le pasó a la patria comunista. ¿Cómo funciona esa vieja matriz? La imposible reformulación ideológica y la relevancia de la dimensión política que es un legado muy fuerte, tan fuerte que si falta ese trazo, el fresco de la democracia toda no termina de entenderse.

Quiero terminar con la pertinencia del último documento de este libro. Es una cita maravillosa de Carlos Vaz Ferreira, de su libro Fermentario, que refiere a la diferencia entre las almas liberales y las almas tutoriales y la enorme rareza, la enorme singularidad de la conversión. Una palabra complicada, cargada de fe y muy difícil de entender para quien no incorpora la fe.

Dice: “Las verdaderas conversiones son muy raras, si es que existen. Serían las conversiones de clases de almas”.

Ahora, las conversiones de posición, fenómeno muy corriente para un análisis profundo, no son verdaderamente conversiones. Lo mismo en hombres de pensamiento que en hombres de acción. Cuando un excomunista pasa a ser militarista o dictador, no ha habido en él verdadera conversión. “Partidario de una teoría de organización autoritaria, lo que ha hecho es cambiar de sitio. Pasó histórica o políticamente de un partido al otro. Cambió de lado, pero llevando la misma alma”.

Siempre recuerdo -algo que no me puede resultar ajeno- la invocación de Zitarrosa a los compañeros alma. Y ahí lo que queda es la gente. Conozco mucha gente de esa patria comunista a la cual, después de una vida muy difícil, se le ha pedido un nuevo rol de ese “nosotros” que, en el error o en el acierto, supo andar. Cometió grandes errores, pero en horas difíciles pudo ser un dique muy importante, insoslayable. Después de todo, con un registro de la historia uno dice: “¿Puedo pedirle a este ‘nosotros’, a esta patria comunista esto?” Y sí, el cambio de alma. No el cambio de alma de ellos. No, el aprovechar desde la experiencia para advertir que, desde una rica historia, vale la pena cambiar el alma, vale la pena asumir las preguntas difíciles, vale la pena incorporar la interpelación de la historia sin borrar las huellas, de eso se trata.

Creo que, más allá de las ausencias -que seguramente serán incorporadas por la investigación que sigue-, este libro, entre otras cosas, vale mucho y es imprescindible porque proviene de un alma libre, de alguien que tuvo el coraje de cambiar su alma. No es el único que conozco. Pero es. Muchas gracias.

 

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