Artículos‎ > ‎

Globalización, soberanía e inversiones Por Javier de Haedo

publicado a la‎(s)‎ 4 may. 2012 13:58 por Semanario Voces
 

Hace una semana, titulaba mi columna en Voces “Con Argentina, la clave es ser diferentes”. Y entre otras cosas por eso mismo, es que comparto la reciente firma del tratado de intercambio de información tributaria con ese país. Mientras Argentina anda a las patadas con todo el mundo, nosotros hemos dado un nuevo paso hacia las prácticas de mayor aceptación global.

Porque de esto último se trata: no se puede negar la globalización, como antes hacía la izquierda local y ahora parece querer hacer la derecha de nuestro país. Es como pretender tapar el sol con la mano. Hay un cambio de paradigma a nivel mundial y eso conduce a una mayor transparencia financiera y tributaria, nos guste o no. Como antes la globalización condujo al GATT y a la OMC (lo que, como país pequeño, nos vino bien), ahora el mismo proceso de establecer normas globales se da en lo financiero y tributario.

Es evidente que la globalización conlleva, para todos, una pérdida de soberanía en el sentido tradicional de la palabra. La misma pérdida de soberanía que asumimos cuando entramos en el Mercosur o que vemos en estos días acentuarse en la Unión Europea. De eso se tratan los bloques y, en el extremo, en el mayor de todos, el mundo como tal.

Según los que saben, como Leonardo Costa y David Eibe, y no los que payan, se ha firmado un buen acuerdo, con cláusulas mejores que las estándar, para beneficio o salvaguardia de nuestro país. No teníamos alternativas, era sólo una cuestión de tiempo, si queríamos mejorar nuestra calificación en esta materia. No lo teníamos que hacer por Argentina sino por nosotros mismos. Como deberemos hacerlo ahora con Brasil.

Siendo así las cosas, no era posible usarlo como moneda de cambio ante la larga lista de temas pendientes con Argentina. Apenas se lo podía poner sobre la mesa, y hasta cierto punto. El error del Presidente fue alardear con que lo tenía encajonado dando a entender que sería parte de un paquete. Ese error sólo sirvió para generar expectativas infundadas y, ahora, para que la oposición haga caudal de ellas.

Pero el tema más recurrente en esta materia, consiste en la preocupación por una eventual pérdida de inversiones. No se toma en cuenta, creo, la eventual ganancia de inversiones desde orígenes para los que es relevante el estatus del país en esta materia. Y nadie sabe, ciertamente, si se mantendrá o si se reducirá el ritmo actual de las inversiones de argentinos en Uruguay. Si como consecuencia de este tratado, ese flujo menguara, seguramente lo sería por tratarse de inversiones que se hacían con dinero no declarado en su país. Sin embargo, las más grandes inversiones argentinas en nuestro país son notorias y lo mismo sus inversores, muchos de ellos con alta exposición mediática. La AFIP los conoce y sin embargo vienen, invierten y lo difunden. Por lo visto, no temen, y nada cambiará para ellos.

Creo que tenemos muchas cosas muy buenas para ofrecer al mundo y para convocar a  inversores de primer nivel en todo sentido, como para preocuparnos por la eventual pérdida de otros inversores y de otras inversiones. Sí deben preocuparse quienes hasta ahora obtenían beneficios por este tipo de negocios, porque, como en todo proceso de reconversión, hay, por definición, ganadores y perdedores. Nadie les quitará lo bailado, pero la música terminó.

Comments