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HABLAN TRES PERIODISTAS: Gabriel Pereyra, Iliana da Silva y Joel Rosenberg

publicado a la‎(s)‎ 17 ago. 2012 6:15 por Semanario Voces
 

 

La semana pasada, en el Centro Cultural de España, en plena Ciudad Vieja montevideana,  se juntaron Gabriel Pereyra, Iliana da Silva y Joel Rosenberg  en una mesa redonda moderada por Gustavo Rey. Los tres periodistas hablaron sobre "El periodismo en los medios". La charla valió la pena y por eso decidimos reproducirla.

Gustavo Rey: ¿Cómo es la vida de un periodista?

Iliana da Silva (I.d S.): Ser periodista es una vida marcada por las renuncias, Es una vida que, si bien tiene su rutina, tiene mucha adrenalina y no es una vida aburrida. Es una vida que te da muchísimo gracias a tus vivencias en el trabajo, pero implica muchas renuncias. Implica trabajar todos los días del almanaque, si te toca trabajar en un noticiero implica viajar mucho, -en mi caso, por ejemplo, hacer valijas muy seguido-, pero tiene su recompensa también.

Joel Rosenberg (J.R.): Supongo que hay algunas diferencias a nivel periodístico, no debe ser lo mismo la vida en un diario que en un semanario. La vida diaria de la radio tiene sus particularidades. Es otra vida la que yo tenía en el semanario a la que tenía en la televisión. Hay muchas vidas del periodista, según dónde ejerce.                                   Creo que tiene muchos beneficios en cuanto a la rutina que existe, por el formato que todos tenemos y que hay que llenar. La calidad supongo, dentro de un espacio de radio, de un diario o un informativo, hay que ponerla, o sea que hay una rutina, hay espacios a llenar y eso puede ser burocrático, pero siempre tenés la libertad de poder llenarlo como vos quieras, eso varia y en general, cada día, cada semana, los temas cambian. Eso habla del interés, las ganas de levantarte con algo diferente. Lo vivo como una vida interesante. Para mí es novedoso, porque no tengo nadie en la familia que haya sido periodista. Lo veo todo con ventaja porque me gusta, porque lo disfruto más allá de que a veces puteo y quiero renunciar. Me gusta y lo disfruto… esa es la verdad.

Gabriel Pereyra (G.P.): Si me hubieras preguntado a mí primero, no te hubiera sabido qué responder. Me gusta lo que hago, pero últimamente, después de las vacaciones, cuando no leo diarios o no escucho radio, me doy cuenta de que no puedo vivir sin mi trabajo. Creo que el concepto de la libertad de prensa, en tanto libertad de expresión, es importante.

¿Qué criterios usan para armar su equipo de trabajo?

G.P.: Sí, hay algunas características puntuales que dependen de lo que están buscando, un cronista policial, un cronista deportivo. Depende de lo que se esté buscando, hay características personales que tienen que ver con su experiencia en el área específica. 

J.R.: Con los años me ha pasado algo bastante similar, que creo que está bueno que nos pase a los periodistas y voy al punto de elegir, porque me he dado cuenta de que, desde que tengo la posibilidad de elegir periodistas, no solo está bueno que entiendan, no es tan relevante, lo del cuarto poder, sino que además, tratar de entender (yo lo entiendo así) que en este oficio hay un conjunto de herramientas que vemos que es muy diferente en cada uno que lo ejerce, hasta éticas. Algunos consideran como éticas algunas cosas que yo considero inmorales. Entonces, ¿cómo elegir a partir de ahí? No quiero que sean iguales a mí, si pretendo esa línea heterogénea, no puedo pretender que piensen o que discutan como yo. He tratado últimamente de ver la actitud. Algunas veces tienen más o menos condiciones de las que pensaba, pero con actitud se compensa que falten algunas condiciones. Con una buena actitud, significa esto que dice Gabriel, ser todo terreno, saber que no hay horarios (si bien se le respetan los horarios). Eso significa, que haya algunos días en que hay que laburar más y no se puede ir a las cinco. Cuando ves actitudes de crecer, de saber, como por ejemplo en radio, de editar un informe solo con todos los chiches de sonido que tiene que tener y dejarlo pronto. Cuando aprenden solos y empiezan a tener esa actitud, yo creo que se puede.

I.d S.: Creo que la movilidad laboral está buena y buscar el cambio. Creo que es sano cambiar de lugar de trabajo y cambiar de jefe cada tanto también está bueno.
En el caso de Andrea Tabárez y de José Sena, nos conocemos gracias a nuestro trabajo. Entonces, cuando desembarco en el canal, lo que tuve en cuenta no fue solamente su capacidad como profesionales que son, sino que también había mucha confianza. Eso es fundamental, en mi caso, en que estaba pensando en José y en Andrea para el noticiero, creo que ellos no solamente son presentadores, no solamente leen noticias, sino están en la cocina del noticiero. Está bueno… y para mí era como una condición, que los presentadores tenían que resolver muchas situaciones que se dan cuando tenés un noticiero al aire. En este caso, la decisión llegó por lo profesional y por la confianza. En el caso de Christian Font, yo lo conocía y quería que viniera y lo conquisté.                                Yo empecé a trabajar en Canal 5, alguien me dio la oportunidad en su momento. Alguien confió en nosotros alguna vez, entonces quise devolver eso.

¿Tienen alguna rutina hoy establecida para entrar en contacto con las noticias o van entrando a lo largo del día?

J.R.: Es bastante rutinario, lucha con la rutina para encontrar una diferencia. Sí escucho las radios de madrugada, en el baño, mientras me lavo los dientes, la ducha y demás, por los colegas que comienzan a leer los diarios porque si hay algo que me interesa ya lo tengo fresco en la mañana. Después, mi rutina se fue modificando bastante porque por suerte he logrado en la mañana más equipo, (éramos tres cuando empezamos y ahora somos nueve, a veces) y lo primero que tengo es laburo de equipo para editar, para procesar y para elegir y eso cambió bastante mi rutina, donde los diarios eran base de la información. A los diarios no solo los respeto, porque son los que más laburan, pero la propuesta es laburar tanto como ellos y competir.

¿Iliana, tenés alguna rutina de información?

 I.d S.: Paso conectada todo el día. En mi caso la rutina no sé cuándo empieza. Después que termina el noticiero, sobre las once de la noche, me mandan la agenda con todas las actividades del día siguiente, por lo tanto, yo ahí más o menos sé por dónde va a pasar. El trabajo de la noche es pensar qué priorizo con los recursos que tengo. Qué cosas nos quedaron pendientes, qué temas queremos seguir y quizás ahí los podamos incorporar en esa actividad. Al otro día de mañana, cuando llevo a mi hijo a la escuela, escucho la radio, hago mucho zapping, escucho a Joel pero lo cambio bastante, pero de mañana escucho mucha radio y estoy en contacto con los equipos.

 ¿Y Gabriel, cuál es tu rutina?

G.P.: Internet llegó para cambiar rutinas y ahora leo las dos cosas y me sirven para ir viendo que los diarios son viejos. El diario sale con las noticias de ayer, es una sensación bastante fuerte esa, porque te das cuenta que con esa perspectiva por delante, la dificultad sea muy grande porque laburan con eso, llegan y se dan cuenta de que son viejos. Me está pasando que hago mejor las cosas cuanto menos leo. No puede haber tanta información, es tanta la cantidad de información que opino como la mayoría que eso no puede ser bueno. Hago el esfuerzo por leer cada día más y lo otro que nos pasa es perder la batalla informativa. Creo que para los periodistas, nuestra tarea es comunicar. Pero ahora es parte importante de nuestra tarea saber lo que no publicar. Lo que no se publica también es lo que hace la diferencia entre un medio y el universo de la información. Si yo no publico, sé que hago del lugar en el que estoy trabajando un lugar digno donde no publicás un montón de cosas que andan en la vuelta y que la tentación es grande. Antes éramos nosotros los que jugábamos, nosotros decidíamos qué cara dábamos, qué nombre dábamos. Mostrábamos la foto de la casa. La tentación es grande y no debemos caer en la tentación.

¿Hay una prensa en Uruguay oficialista y otra opositora?

G.P.: Creo que es una visión. Les digo a los periodistas: arranquemos cada día con el cuchillo entre los dientes.  Tratemos de pelearnos con todo mundo, ser los malos de la película y hacer lo que las oficinas de prensa no van a hacer. Para hacer cosas mostrando que el gobierno tiene la cara limpia, está la secretaria de información de la Presidencia. Hay que meter el dedo ahí, joder en el mejor sentido de la palabra, por lo tanto, es una actitud que puede ser calificada de opositora, pero esta actitud la tenemos para con el gobierno y para con la oposición y la tenemos para con todo el mundo. Opositora en el sentido de confrontativa, de dar lo que molesta. Creo en el periodismo subjetivo. El periodismo es una mirada desde la vereda de enfrente de la versión oficial, por lo tanto sí es opositor, no me duelen prendas.

J.R.: Me da mucha gracia el tema que viene de la época de Vázquez y los secretarios de presidencia que les da por apuntar al periodismo y apuntar mal. Tienen una mirada absolutamente errónea. Me dan gracia los informativos porque son los tipos que quieren cubrir más agenda oficial. ¡Es impresionante!  Están en todos los actos y me hace gracia cuando los tildan de oposición porque de última no ves en ningún medio tanta agenda oficial, tanta conferencia de prensa. Un destaque: a la de Antel no falta nadie, por ejemplo, entonces ahí no hay oposición. No siento como dice Gabriel, no me siento opositor. Sí siento todo lo otro y capaz que no siento solo ese mote de opositor. Siento que siempre doy la sensación de molestar, del cuchillo entre los dientes o de buscar la quinta pata al gato; sí, efectivamente. Estoy buscando la versión oficial, la de la Cámara de Industrias y estoy buscando la versión de la oposición todo el tiempo. Creo que si se escucha con atención, puede haber errores, pero jamás intención de un lado o del otro, por lo menos en el programa o con el plan que trabajo. Lo que pasa es que es como más fácil con la agenda armada y si estás de un lado o del otro, sos de izquierda o no sos de izquierda. La verdad, yo aprendí a que me resbale. Me siento libre, tengo la libertad de laburar y eso es lo más lindo que hay para decir lo mismo de Bordaberry, de Mujica y de Heber todas las mañanas. Lo único que les pongo es que den información y pongan rigor en esa búsqueda de información.                               Muchas veces te sienten opositor o te sienten oficialista, por eso mismo, porque estás con el cuchillo entre los dientes y porque estás buscando información. 

I.d S.: En mi caso, cuando llegué a Televisión Nacional se me planteó todo un desafío de trabajo con el canal del Estado. El proceso fue una decisión que no fue fácil, que la pensé mucho y que implica trabajar para el canal del Estado y ser el noticiero de la televisión pública. Les voy a contar cómo me lo planteé yo cuando empecé la propuesta. Creo en el periodismo responsable y plural y por lo tanto, si yo me voy a hacer cargo de ese noticiero, quiero seguir en esa línea y lo que está pasando ahora está bueno para mí, porque van tres meses y les puedo asegurar que estoy haciendo el periodismo que quiero hacer. Así lo pensamos con José Sena cuando llegamos ahí. Es verdad que dependemos económicamente del Estado, del gobierno, que la asignación de recursos es una decisión política, pero lo que yo reclamé y voy a seguir reclamando, es que sienta que eso nos está dando la independencia técnica del poder de decisión, porque parto de la base que si es la televisión del Estado se supone que tiene que ser la televisión de todos, por lo tanto mi desafío tiene que ser mostrar en la pantalla la pluralidad.                                                                 Es verdad, cubrimos la agenda de Mujica, pero les puedo asegurar que en mí está cuidar y que exista el equilibro y que la oposición también tenga la posibilidad de estar y creo que al aire, eso lo estamos reflejando. Por ejemplo, Mujica todavía no ha sido entrevistado por el noticiero en una entrevista, en un mano a mano. Muchos me preguntaron por qué. Porque no se ha dado y en algún momento puede llegar a estar. Pero sí ha estado toda la oposición y no he recibido llamadas telefónicas por coberturas que hayan molestado. En eso tengo la tranquilidad. Es un desafío sin dudas, y por ahora creo que hay respeto de un lado y del otro. Eso está bueno. Por supuesto que muchas veces sos el noticiero del presidente, sos el noticiero oficialista, pero tengo la tranquilidad del trabajo que estoy haciendo.

¿Sos quien decide el rumbo del informativo? ¿Lo dirigís en todo sentido?

I.d S.: Es un trabajo de equipo. Quizás tengo la decisión final, pero con Pepe (José Sena), hacemos la agenda y tenemos como una rutina de trabajo. Quizás yo en la noche soy la que más o menos decido en lo que vamos a poner énfasis porque tenemos pocos recursos humanos, por lo tanto, hay que optimizar y por lo tanto, hay que priorizar también que ese es un desafío de una agenda que tiene muchas actividades para no caer en eso que dice Joel que vivís en cubrir muchas conferencias y conferencias.           Pero es un trabajo de equipo y los periodistas también aportan. De repente decís: “Mando a este periodista a hacer esta cobertura”, pero se encontró con alguien y logra un material que vos no tenías previsto.

¿Cuál es la diferencia más grande que encontraste en los otros informativos en cuanto a los recursos humanos y técnicos?

I.d S.: Técnicamente Canal 5 (Televisión Nacional), tiene una inversión que viene de gestiones anteriores y que está muy bien. No tiene nada que envidiarle a los canales privados técnicamente. Incluso, diría que el noticiero tiene una infraestructura que muchos otros canales hoy no tienen. A nivel de personal tenemos la mitad que los canales privados, eso te obliga a optimizar mucho más tus recursos y te obliga a ser mucho más exigente. La gran diferencia pasa por ahí. Básicamente la diferencia es la gestión.

¿La radio es uno de los medios más libres para trabajar?

J.R.: No, creo que depende de la empresa donde trabajes. Ahí depende de la libertad que te dan. La radio puede tener más libertad para trabajar en el día de ahora. De eso nosotros tenemos mucho, tenemos cuatro y también abre la puerta a decir muchas más estupideces. La tendencia del periodista siempre es a opinar, por lo menos eso creo yo y esa libertad hay que controlarla mucho porque si no te ponés a hablar directamente en la radio. Tengo que controlar mucho eso, para que el programa no se convierta en lo que creo o en lo que yo pienso. La libertad que uno tiene, o la independencia, va de acuerdo a la empresa.             Lo he dicho muchas veces al aire, creo que los canales privados están dominados por Tenfield. La gente ha creído durante muchos años que es un tema de la pelotita y del fútbol y no. Lo veo, lo he vivido, lo he confirmado por diferentes vías y fuentes durante muchos años.                     Creo que no puede haber independencia cuando no se puede manejar la información. Hay millones de temas que no tienen nada que ver, pero siempre están restringidos.  Es una realidad de Uruguay desde 1999, han hecho y deshecho. A quién le importa un corno si Lanata está en Uruguay o no está en Uruguay, pero lo cierto es que la presión yo la confirmé y hablé con la gente que fue presionada. Cuando se fue Lanata del Uruguay los amenazaron y los canales tiemblan con que les saquen el fútbol local. Eso existe, y a veces va y viene y no es para hablar todos los días. Pero hoy en día me da gracia cuando en algún sector del informativo dicen: “No, porque el gobierno y las presiones”. Están presionados eternamente  desde el 99 hasta que venza el contrato de Tenfield. No hay dudas de eso. Lo que pasa es que durante meses no tocás ningún tema que tenga relación y es un tema empresarial y no político. Creo que desde lo empresarial puede haber mucha más presión que desde lo político.           Lo político es un juego de artificio: que Vázquez dice, que Bordaberry le contesta. Bordaberry nos defiende, Larrañaga nos defiende. Eran pavadas que decía Vázquez y que le decía Larrañaga a Bordaberry. ¡No necesitamos que nadie nos defienda! Si vos trabajás en un medio privado y te dan libertad, no importa lo que digan ellos.           Eso es para la tribuna y es un juego. La libertad es la que te da la empresa para la que vos laburás. Esa es mi experiencia después de televisión, diario y radio y, sobre todo, en el diario y en la televisión la viví muy de cerca.

¿Gabriel, cómo definís la tapa que tiene que salir mañana?

G.P.: Incide el cargo que ocupo, pero son los periodistas los que tienen más elementos, porque son los que van y buscan y traen noticias. Analizamos lo que conseguimos ese día por las razones que fueren en una reunión con los jefes y se discute. Pero cuando se termina el tiempo soy el que decide qué va. 

Vamos a poner la mirada un poco sobre la televisión. Este año hay algunos programas periodísticos más en la televisión que están arrancando un poquito más temprano que el año pasado. “Código País”, aparece “Santo y seña”, también “En la mira” en VTV, pero sigue cambiando día y horario, ¿no?

 G.P.: Día no, horario sí. Lo que pasa es que si hay un partido de bádminton, cambia. 

¿Cuánto les parece que ha afectado al periodismo el entretenimiento? 

G.P.: A mí no me gustaría tener un humorista dentro de mi programa, pero eso es porque yo soy un amargo. Creo que hay algunos humoristas, Darwin, por ejemplo, que es el mejor analista político de este país.

¿Lo llevarías a tu programa “En la mira”?

A la televisión… no sé. En radio, sin dudas que funciona. Lo veo desde ese lugar, no lo veo como humorista. Ahora, a los que lo hacen, yo creo en la teoría del supositorio: 99% de vaselina y el 1% de antipirético. Si es necesario que para que llegue algún mensaje, para que el empresario compre el paquete, hay que vestirlo de alguna manera y eso no ataca la dignidad de tu trabajo, no me parece mal. Yo no lo haría, pero porque yo no me siento cómodo, hoy. No creo que el entretenimiento haya afectado al periodismo.

I.d S.: En mi caso, cuando escuchaba a Gabriel, yo no tendría en mi programa a un humorista y pensando también en que he visto últimamente algunas situaciones de humor en programas, me acordé de Tomás Eloy Martínez que decía algo así (no recuerdo textualmente la frase), como que “el periodismo no es un circo para exhibirse sino una herramienta para hacer pensar”.                                          Coincido con Gabriel, creo que nuestro periodismo está en el CTI y necesita un debate urgente y, sobre todo, los que estamos en esto deberíamos aportar para ese debate.  Creo que sería muy sano. Es verdad, que también hay que adaptarse a lo que los empresarios quieren y después cada uno sabrá hasta dónde quiere ir. Eso depende de cada uno y también depende de cada uno que tan protagonista se sienta. Los periodistas no somos los protagonistas de las noticias, pero son decisiones y elecciones personales. Cada uno tiene la libertad de elegir cómo quiere hacerlo y la gente (o el televidente), de mirarlo o no. Siempre está el famoso zapping, el control remoto en donde uno decide qué es lo que quiere dejar entrar en su casa.                                                                                      Nombraste algunos programas que están al aire ahora: “Santo y Seña”, “Código País”, “En la mira”, “Sonia entrevista”, está Raquel Daruech con “La Sed y el Agua” (no nos olvidemos del Canal 5, por favor) y son todos estilos de hacer periodismo diferentes y que utilizan herramientas diversas que están a su servicio. Sonia elige un mano a mano, Raquel también, Aldo hace una combinación donde está Antonio y tiene un formato más tradicional y Nacho está más tirado para el entretenimiento. Creo que cada uno también lo hace desde un lugar muy profesional.

¿Ustedes tienen una postura sobre el tema Ley de Medios?

J.R.: Tengo bastante información. Leí todo el material cuando se comunicó con la sociedad civil y el gobierno, con las empresas. Trato de estar atento a qué es lo que puede salir en lo que el gobierno ha llamado la Ley de Medios, la Ley de Servicios y Telecomunicaciones y viene otra atrás, que sería la de Contenidos que está trancada desde el año pasado y que en realidad, es la que más problemas genera.  Aunque el gobierno trata de meter en el decreto de televisión digital y en esta otra de servicios de telecomunicación, un poco en el tema de contenidos pero menos de lo que era la situación pasada.                              Lo que más ha generado problemas ha sido el contenido y tampoco lo tengo muy claro, es muy difícil regular contenidos. Ahora metió una en la Rendición de Cuentas, la transmisión de los 15 minutos obligatorios que supongo que serán servicios de información social importantes.     En lo que hace al decreto sobre televisión Digital, creo que el gobierno se ha plantado bastante bien en ese tema, porque ha trabajado por fuera de su paranoia y prejuicios en general. Ha tenido gente de la sociedad civil que ha agarrado el tema y lo mueve, recuerdo al que estaba de director de telecomunicaciones, que ahora está en presidencia y es más o menos quien sigue con esa ley.  Esa ley la montaron el Ministerio de Industrias, decían algunos y otros decían que el presidente la está esperando. Para expedirme sobre la ley en sí, tengo que leer el proyecto. No por no querer opinar, sino porque vi quince medidas sobre convivencia y al otro día vi una ley de internación compulsiva que no estaba. Entonces, yo qué sé que van a hacer en presidencia con esta ley que armaron técnicamente. Para mí esta presidencia es como una caja de sorpresas, se puede sacar cualquier cosa. Entonces, mientras presidencia la tenga ahí para tocarla, yo temo cualquier cosa.                                                                             Después, con el decreto del gobierno sobre TV digital fue un poquito, no mucho, sobre el control que tienen los canales en los medios, y tratar de empezar a paliar los horrores de la distribución de los canales cable para los mismos, que tenían la televisión abierta, un poquito. En acuerdos, en conversaciones mil veces con ellos, con la caradurez de los canales que te dicen que sí pero que no les da la pauta y han dominado por 60 años la televisión.                              Después, lo de contenidos es mucho más engorroso pero no por la libertad, sino porque ¿cómo fijas criterios? El 50% nacional… esos criterios la verdad que yo tendría que estudiar eso. No sé bien cómo se hace para que funcione, porque tampoco es cierto que si va el 50% de producción nacional va a funcionar. Me parece que no es así.                       Por ahora, por lo que hay puesto en el papel: el decreto y esto que está en la rendición de cuentas de cobrar por la frecuencia no me parece mal, si no es al libre albedrío de cuánto y a quién. Eso quedó libre entonces, es difícil porque según el gobierno y el humor va a cambiar, me gustaría que fuera más específico.

G.P.: No tengo una posición, tengo la percepción de que el gobierno no tiene ni idea de lo que se está planteando. No veo a nadie del gobierno con el conocimiento del tema.         No coincido con Joel en cuanto a que se han metido un poquitito con los canales.

J.R.: Yo que tenía una ilusión, me mataste. Pensé que había algo bueno, pero no.

G.P.: Un buen día aparece la televisión y se les da a tres familias. En la década del noventa aparece el cable y se lo dan a los mismos, porque resulta que si lo repartían el negocio no era rentable. En la era de las Telecomunicaciones a full, aparece una nueva tecnología y resulta que se habla de dársela a los mismos sin siquiera cumplir con la formalidad de hacer una licitación. Porque está clarísimo que si se hace una licitación, los que van a presentarse con mejores condiciones son ellos. Pero por lo menos cumplí medianamente con las fórmulas y permití que alguien compita mínimamente.                                       Tampoco estoy de acuerdo con el enorme poder que Tenfield tiene como el cuco que está en la vereda de enfrente, porque antes de Tenfield había otros cucos y eran los dueños de los canales de televisión. No sé si vos te acordás, pero en esa época estaban los que trabajaban para el Foro Batllista u otros. Las cosas eran increíbles. No dejaban pasar un spot de un partido, cobraban tarifas diferenciales. Tenfield no existía en ese momento y ahora hay un nuevo cuco. El principal cuco de la libertad de expresión y de la independencia es la mediocridad de los empresarios que se dejan presionar, de los periodistas que se dejan presionar, de los periodistas que gargantean y cuidan el bolsillo. Yo no me meto en el bolsillo de los demás, pero si estás laburando en un lugar, no te quejes, no salgas a boquillar que no tenés independencia.                   No muerdas la mano del que te da de laburar, jugá callado. Creo que esto se va a consolidar. La única posibilidad que había acá de que ese poder tuviera un contrapoder era la posibilidad de que entraran capitales extranjeros y los limitaron, los cerraron. Cuando le dieron un canal de cable a Multiseñal, se lo dieron al Grupo Clarín, le aumentaron la frecuencia y, al poco tiempo, se la quitaron. ¿Por qué? Porque el gobierno decidió: “mejor malo conocido que bueno por conocer”.

I.d S.: Comparto con Gabriel y con Joel que, en realidad, todavía no está muy claro lo que quiere la izquierda. No solamente este gobierno, porque no hay que olvidarse que esto se viene arrastrando desde la administración Vázquez. Creo que la izquierda tiene una deuda en ese sentido con los medios. Creo que esa deuda hay que saldarla cuanto antes porque es necesario. Creo en la regulación y ahora que estoy trabajando en la televisión pública y que vivo de cerca lo que es hacer televisión con poco presupuesto, también hay un debate que considero pendiente y es qué quiere la izquierda de una televisión pública, o qué quiere el sistema político de una televisión pública.                            Hay que fortalecer a la televisión pública porque cuando ustedes hacen zapping para buscar Canal 5, tienen que ir hasta el Canal 23, por ejemplo. ¿Por qué no está seguidito con los demás canales? Les pongo este ejemplo y estas son decisiones políticas. Por ejemplo, lo que tiene que ver con el cobro de un canon de la frecuencia, que para mí estaría bueno y se ha generado todo un debate en el parlamento ahora: qué hacer con ese dinero. Estaría genial que se invirtiera en la televisión pública, para fortalecerla y que fuera una televisión pública competitiva.

Vamos a terminar con una pregunta para cada uno, hecha por alguien del público. Joel, ¿tu equipo lo formaste vos o te lo formaron?

J.R.: Lo formé yo y creo que después, cuando van ingresando periodistas que tienen muchos años, me ayudan también con consejos. Obviamente pregunto a colegas que conozco, sobre determinadas personas o los estudiantes que están en la facultad.  

Gabriel, ¿te hubiera gustado participar del nuevo programa de Nacho Álvarez?

G.P.: La verdad que no tengo una respuesta. En otras circunstancias capaz que podría haber participado, pero no tiene sentido, teniendo un programa.

Iliana, la pregunta es: ¿dónde te sentís más cómoda haciendo periodismo, en un canal estatal o en uno privado?

I.d S.: Lo podría contestar más adelante, recién empecé y estoy haciendo periodismo desde otro lugar. Capaz que este rol de jefatura te aleja un poco de lo que hacía habitualmente que yo era la que estaba en la cocina, la que salía a la calle y tenía horas de plantón esperando a un ministro y haciendo los móviles ahí es donde traés información. También se hace levantando un teléfono.  Responde a momentos personales y madurez y crecimiento. Disfruté mucho de los lugares en donde estuve. En todos los lugares en donde estuve, quería estar y los elegí; y cuando me fui, me fui porque ya no tenía ganas. Pero esta respuesta la doy el año que viene, el año que viene te la respondo.

 

 

 

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