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Ideología y estructuras por Danilo Astori

publicado a la‎(s)‎ 16 sept. 2011 10:54 por Semanario Voces   [ actualizado el 16 sept. 2011 11:03 ]
 

 

 

Periódicamente la izquierda coloca el tema del debate ideológico en su agenda. En realidad en las posiciones que adoptamos en temas aparentemente triviales, en medidas de gobierno, en la vida del Frente Amplio, siempre y en forma constante estamos resolviendo y asumiendo posiciones ideológicas.

Cada tanto es necesaria una discusión de fondo, sobre nuestra visión del mundo, del país, sobre los grandes problemas de la sociedad, de la economía, de la cultura, de los valores, de los grandes objetivos que nos guían.


El Frente Amplio nació sin rehuir el debate ideológico y superó todas las difíciles pruebas de sus 40 años de existencia porque supo afrontar adecuadamente la discusión ideológica para la acción, para la política y no como un ejercicio ritual y muchas veces alejado de los temas importantes de la política, como sucedió durante décadas en muchos países de América Latina.

¿Hay motivos actuales para discutir a fondo los temas ideológicos? Se puede recurrir a una respuesta genérica que siempre queda bien: siempre es conveniente la actualización, la renovación, la discusión. Pero hoy tenemos una situación muy exigente y nueva.

Desde hace 6 años y medio gobernamos el país y varios departamentos del interior y desde hace más de 20 años gobernamos Montevideo. El mundo luego de la crisis del socialismo real y de la desaparición del llamado campo socialista en toda Europa hace dos décadas enfrenta la mayor crisis económica, política y social de los países desarrollados, del sistema financiero mundial con un fuerte impacto en la economía global.

En los más de 6 años de gobierno el Uruguay ha cambiado mucho. Por los procesos propios de la sociedad salida de la terrible crisis del 2001 y con una fuerte impacto de la acción de nuestro gobierno, Nosotros hemos contribuido a estos cambios que se expresan en la vida material de nuestra gente, en el mundo del trabajo, en el crecimiento del país, en los indicadores sociales que han impactado también en el estado espiritual, en los procesos culturales, en las expectativas nacionales, en la imagen que los uruguayos tenemos de nosotros mismos y proyectamos en el mundo.

Esas experiencias, esos cambios ¿han sido analizados profundamente en el impacto que tienen en nuestra visión política e ideológica? ¿Hemos creado los ámbitos para este debate? ¿El Frente Amplio está hoy a la altura de las tareas que nos hemos propuestos y queremos actualizar? ¿Qué papel jugó y debería jugar el Frente Amplio en todo este proceso? ¿Qué tiene que ver esta discusión con la marcha de nuestros gobiernos nacional y municipales?

Creo que de una u otra manera son preguntas que todos nos formulamos. Hay una tendencia peligrosa a discutir los episodios, los fragmentos, las anécdotas sobre los diferentes temas y no a encarar un debate de fondo, como corresponde a una fuerza de izquierda y transformadora de la realidad.

En este breve columna no voy a opinar sobre todos los temas, pero me siento en la necesidad de formular ciertos conceptos, ciertas preguntas.

¿La política económica y social que hemos aplicado y el Proyecto Nacional que estamos construyendo en la realidad y en las ideas no tienen una directa relación con nuestra visión sobre la democracia, sobre el pluralismo, sobre el papel de los diversos sectores sociales?

Cuando discutimos y aprobamos una reforma fiscal – para tomar un ejemplo – que corresponde a una estrategia de cambios, dentro del Proyecto Nacional, también estamos definiendo con quienes queremos avanzar en el proyecto progresista, con que sectores sociales, con que sensibilidades democráticas.

Si por otro lado consideramos que el sistema de los cambios es un juego de muñecas rusas, en la que a partir de un núcleo duro y central se puede avanzar imponiéndole al sector subsiguiente determinadas posiciones a través de las estructuras políticas partidarias y estatales y de esa manera llegar a imponer esas concepciones a toda la sociedad y que por encima de todo ese mecanismo debe haber una figura que encabece ese proceso ¿no expresa esa visión una ideología que no es aceptada no sólo por la gran mayoría de la sociedad uruguaya, sino por la gran mayoría del pueblo frenteamplista?

¿No tenemos que discutir a fondo ese tema, esa concepción? Esa discusión está en la base de lo que es la identidad misma del Frente Amplio, del pluralismo y de la imposición de hegemonías y por lo tanto tiene que ver con nuestra historia pero sobre todo con nuestro futuro y con nuestra visión democrática.

Si discutimos de ideas, de programas es imposible que no incluyamos el debate sobre las formas de concretar, de avanzar y eso tiene que ver necesariamente con las estructuras.
No podemos dedicar nuestros máximos esfuerzos a la construcción de un país más democrático en lo económico, en lo social, en lo institucional, cultural, en la educación y la salud y detenernos en las puertas de nuestra propia fuerza política. Sin democratización del Frente Amplio, no es creíble ni aceptable un Proyecto Nacional impuesto a la sociedad. Aunque hable y refiera de democracia.
Y eso necesariamente es hablar de nuestras estructuras, de cuanta gente participa, opina y decide sobre cuestiones fundamentales como el programa, las ideas, las políticas y la estrategia de la izquierda. Cosas que hoy tienen que ver con la vida de todas las uruguayas y uruguayos.
La estructura no es un accesorio, es parte esencial del proceso político, es un instrumento para la política y por eso debe corresponder a cada etapa política, pero es en lo interno una visión de la democracia.

Hay varias maneras de resolver esta situación. Una es incluir naturalmente el tema de las estructuras en el debate ideológico y programático; la otra es reducir todo a los liderazgos y las formas electorales de esos liderazgos o hegemonías y la tercera es dejar que todo se siga deteriorando, destruyendo, empobreciendo en cantidad y en calidad y convivir impasibles con esa situación.

Si alguien cree que podemos seguir por este camino a nivel de las estructuras, simplemente con algún retoque y esperando que lleguen las elecciones, está cometiendo un grave error. Al menos desde una visión democrática y pluralista del Frente Amplio y por ende en la mirada que esto proyecta sobre el conjunto de la sociedad. Y de eso tenemos que discutir. Sin falta.
No hay mejor manera que defender y promover el papel del Frente Amplio en la continuidad histórica y en su capacidad de seguir avanzando que cambiando a tiempo lo que se deteriora día a día. Y hacerlo democráticamente.

Lo que todos debemos descartar es que aún en las diferencias nos anima el espíritu frenteamplista.


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