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INDISCIPLINA PARTIDARIA: Camellos,refugiados y el pastor mentiroso por Hoenir Sarthou

publicado a la‎(s)‎ 27 mar. 2014 11:20 por Semanario Voces   [ actualizado el 27 mar. 2014 11:21 ]

Este cuento me lo contaron siendo yo muy chico.

En una aldea muy lejana vivía un pastor de ovejas. El hombre, que tenía mucha imaginación, se aburría en las afueras de la aldea cuidando a sus ovejas. Así que una tarde decidió hacer algo para romper la rutina y se puso a gritar como enloquecido: “¡Auxilio, auxilio, que viene el lobo, auxilio!”. Los vecinos de la aldea lo oyeron y salieron corriendo para ayudarlo, el herrero abandonó la fragua, los sembradores el arado, el carpintero dejó el serrucho y la cocinera dejó la comida en el fuego. Tomando el palo o el cuchillo que tuvieran a mano, corrieron al campo para proteger del lobo al pastor y a sus ovejas. Apenas llegaron, jadeantes y angustiados, vieron al pastor muerto de risa, burlándose de ellos por haberle creído y haber corrido. Algunos se enojaron, otros lo insultaron y al final todos se fueron.

Pocos días después, el rebaño del pastor fue atacado realmente por un lobo. El pastor gritó y gritó desesperado. En el pueblo lo oyeron pero no le hicieron caso. “Otra broma de aquel mentiroso”, pensaron, y cada cual siguió en lo suyo.

El pastor perdió la mitad de sus ovejas y además tuvo que soportar las bromas e ironías de sus vecinos.

LA OTRA ALDEA

Ahora supongamos que, en otra aldea, un viejo chacarero anuncia que hizo un gran negocio con una empresa forestal pero se niega a dar a conocer el contrato que firmó con la forestadora, otro día anuncia que una empresa de aviación anda fenómeno y después resulta que la empresa perdió millones de dólares, entonces anuncia que va a rematar los aviones de la empresa y va a recuperar todo el dinero, pero resulta que el comprador es un lobo disfrazado de oveja y el viejo chacarero lo sabía. Y supongamos que, después de todo eso, el viejo chacarero dice que traerá a vivir en la aldea a varios presos de la mayor potencia del mundo. ¿Usted no sospecharía que hay gato, o lobo, encerrado?

HABLANDO EN SERIO

Quiero ser muy claro en algunas cosas:

  1. La tradición uruguaya en materia de asilo es admirable. El hábito de abrir nuestras fronteras para dar refugio a perseguidos políticos y religiosos es una de las cosas de las que los uruguayos podernos enorgullecernos. Así se hizo infinidad de veces en el pasado y así nuestro país se pobló con anarquistas, sindicalistas, antifascistas, miembros de etnias perseguidas, opositores políticos de casi todos los países americanos y disidentes religiosos de muy diversas confesiones.  

  2. En este caso concreto, la situación de los potenciales refugiados amerita de sobra conceder el refugio. Todos sabemos el grado de ilegalidad y de irregularidad con que los detenidos de Guantánamo han sido encarcelados y torturados por el gobierno de los Estados Unidos, que los ha mantenido en un verdadero limbo jurídico y vital por más de diez años.

  3. La ley Nro. 18.076 regula en nuestro país los derechos de los refugiados y las obligaciones del Estado Uruguayo respecto a ellos; a los refugiados les asiste el derecho a ingresar al país si así lo solicitan, a recibir protección y asesoramiento del Estado, a no ser discriminados y a gozar de los mismos derechos individuales que el resto de los habitantes del país, a disponer de un documento de identidad y otro de viaje (que obviamente les permite salir del país si desean hacerlo), a no ser devueltos ni directa ni indirectamente al país que los persigue, y –muy importante- a contar con la confidencialidad del Estado y de los funcionarios uruguayos, que no deben revelar información sobre ellos a nadie.

GUANTANAMERA

Cabe preguntarse en qué calidad vendrÍan los presos de Guantánamo al Uruguay, porque en los cambiantes anuncios de Mujica y de otras autoridades del gobierno hay cosas que no cierran, que no se ajustan al estatuto de un refugiado.

Para empezar, es anómalo y sospechoso que la solicitud de refugio sea formulada por el Estado que tiene presos a los aspirantes a refugiados.

En segundo lugar, la concesión de refugio –si es tal- no puede estar condicionada a otra cosa, ni siquiera a la liberación de otros presos.  

En tercer lugar, la condición de refugiado implica la libertad. El refugiado debe poder moverse libremente dentro del país y salir de él si lo desea, lo que no condice con los anuncios de que deberán quedarse durante dos años y de que el gobierno de los EEUU le solicitó al gobierno uruguayo que los mantenga “vigilados” durante ese tiempo.

En cuarto lugar, el Estado uruguayo no podrá dar a nadie información sobre los refugiados, lo que tampoco condice con la pretensión de “vigilancia” planteada por los EEUU.

REFUGIADOS Y CAMELLOS

Un viejo chiste afirma que un camello es un caballo hecho por una comisión.

Del mismo modo, uno puede preguntarse qué saldrá si Mujica y Obama, más sus respectivos asesores, se proponen hacer un refugiado.

¿Será un refugiado o un prisionero desterritorializado?

El asunto es importante porque la calidad de refugiado no es una categoría inventada para el problema “Guantánamo”. Por el contrario, es una categoría en la que se ampararon muchos miles de uruguayos durante la dictadura, por la que recibieron protección y  libertad en muchos países del mundo.

El Uruguay no debe prestarse para degradar el instituto del asilo o refugio, porque millones de personas en el mundo tienen y tendrán que ampararse en él y es vital que no se lo desdibuje o limite. Sería terrible crear precedentes internacionales de casos en que el refugio haya sido usado para mantener a los prisioneros bajo control por intermedio de otro Estado, sin pagar ni siquiera el precio político de ejercer directamente la privación de libertad.   

Lo inquietante es que Mujica parece creer que el refugio es una categoría plástica, apta para que él y Obama la moldeen y negocien según sus intereses.

Aunque él no lo sepa o no lo crea, el refugio está regulado no sólo por la ya mencionada ley 18.076 sino por una larga tradición y práctica internacional que los uruguayos no tenemos el derecho a destruir ni a perforar. Garantiza derechos demasiados importantes como para eso.

¿QUÉ HACER CON LOS PRESOS?

Lo dicho hasta ahora no significa en absoluto que los prisioneros de Guantánamo no tengan derecho a recibir refugio en Uruguay ni que Uruguay no esté obligado a concedérselo. Por el contrario, recibirlos es nuestra obligación jurídica y moral.

Pero, sin importar lo que piensen o acuerden Mujica y Obama, si los prisioneros ingresan al Uruguay, deberán hacerlo en calidad de personas libres. Ninguna vigilancia legítima podrá ejercer sobre ellos el Estado uruguayo y ningún control ni información podrán reclamar legítimamente los EEUU.  

Ignoro qué mueve a Mujica en este asunto y qué espera obtener de su participación en él. Lo que sí sé es que debería pensar muy bien lo que negocia con Obama y lo que le promete. Porque, si negocia o promete lo que no debe, puede enfrentarse a un dilema: convertirse en un infractor de derechos humanos fundamentales, o incumplirle promesas al gerente del mundo.

Cualquiera de las dos, malas opciones para un aspirante al Nobel de la paz.

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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