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Indisciplina Partidaria la columna de Hoenir Sarthou: con la enseñanza no.

publicado a la‎(s)‎ 22 oct. 2014 15:38 por Semanario Voces

Faltando pocos días para la “primera vuelta” electoral, durante una entrevista realizada por el periodista Gabriel Pereira, de “El Observador”, Tabaré Vázquez hizo pública su intención de establecer un régimen de “vouchers” (o becas, o bonos; Vázquez aclaró que usaba a las tres expresiones como equivalentes), mediante el que el Estado financiaría la asistencia de un número indeterminado de niños y jóvenes a centros privados de enseñanza.

Las declaraciones de Vázquez confirman las versiones trascendidas luego de una reunión que el propio Vázquez y el candidato a la vicepresidencia de la República por el Frente Amplio, Raúl Sendic, mantuvieron hace pocas semanas con los rectores de todas las universidades del país, en la que los integrantes de la fórmula presidencial frenteamplista les habrían anunciado a los rectores la implementación de un “sistema nacional integrado educativo” que contaría con becas destinadas al mismo fin.

PRIVATIZACIÓN

En la entrevista con Pereira, Vázquez presentó la idea en su peculiar estilo, partiendo de una situación hipotética supuestamente especial, la de las personas que trabajan en instituciones privadas de enseñanza y no pueden pagar la cuota para que sus hijos concurran a esas mismas instituciones, ante la cual, según el candidato, el Estado debería hacerse cargo del pago. Sin embargo, al ser preguntado por Pereira sobre si el sistema de “vouchers” se generalizaría más allá de la situación hipotética expuesta, Vázquez admitió que sí, aunque aclaró que no sabía a cuántos niños y jóvenes comprendería porque el Frente Amplio aún no había aprobado el tema.

A partir de esas declaraciones, la idea de que el sistema de enseñanza debe reformarse mediante su privatización, es decir mediante el traspaso de alumnos y de recursos públicos (“vouchers”, becas, o bonos) a las instituciones de enseñanza privadas, es ya una propuesta común de los tres principales partidos políticos del país.

De modo que el modelo privatizador, neoliberal, ese modelo que aconseja considerar a la educación como una mercancía, regulada por la oferta, la demanda y la competencia, tiene chances de imponerse, gane quien gane las elecciones.

Huelga decir que el avance del modelo privatizador implica el debilitamiento de principios históricos de la enseñanza uruguaya, como la laicidad y el carácter igualitario.  

LA DESESPERACIÓN ES MALA CONSEJERA

¿Por qué hizo pública Vázquez su propuesta privatizadora, indigerible para los votantes de izquierda  y para los sindicatos de la enseñanza, que ya manifestaron su disconformidad? ¿Y por qué lo hizo inconsultamente en estos momentos, a tan pocos días de las elecciones?

El panorama electoral no se presenta fácil para el Frente Amplio. El desgaste de diez años de gobierno, algunos escándalos ocurridos en los últimos tiempos, cierta pérdida de atractivo de la figura de Vázquez, y la sorpresiva instalación de Lacalle Pou como un retador con chance de éxito, han complicado una elección que hasta hace pocos meses parecía “cantada”.

Así las cosas, Tabaré Vázquez parece haber asumido que su triunfo corre riesgo y se muestra dispuesto a adoptar medidas extremas, incluida la de “desmarcarse” del actual gobierno.

Sólo así puede explicarse su insólito “choque” de inicios de esta semana con el presidente Mujica, ocasionado cuando Vázquez, haciéndose eco de una crítica habitual de la derecha, afirmó que en su futuro gobierno habría “un solo equipo económico”. A lo que Mujica respondió a través de la prensa diciendo que en el actual gobierno también hay un solo equipo económico y que Tabaré Vázquez estaba “mal informado”.

UN GIRO A LA DERECHA

En ese contexto, las declaraciones de Vázquez sobre la enseñanza pueden  ser interpretadas como un deliberado “giro a la derecha”, destinado a competir con Lacalle por el electorado conservador de centro derecha.

La  hipótesis de que, más allá de sus propias convicciones conservadoras, Vázquez esté convencido de que la elección se definirá por la opción que haga el electorado conservador se ve robustecida por sus extrañas declaraciones de las últimas semanas, como la de que “los EEUU están combatiendo al terrorismo en todo el mundo”, o la de que el Frente Amplio, y él personalmente, son “conservadores”.

¿Acierta con esa estrategia?

Desde el punto de vista electoral, es difícil decirlo. Quizá logre “robarle” algunos votos moderadamente conservadores a Lacalle –aunque no es sencillo- y eso le permita el triunfo. El problema son las consecuencias, tanto si tiene éxito como si no lo tiene.

ÉXITO VS. IDENTIDAD

Si tiene éxito, llegará al gobierno con compromisos de difícil aceptación para los votantes más tradicionales del Frente Amplio. La privatización de la enseñanza es uno de los ejemplos más claros, habida cuenta de que la enseñanza pública es una de las tradiciones uruguayas más sentidas y, para el pensamiento de izquierda, una viejísima y esencial bandera de lucha.

Si no tiene éxito, es decir si derechiza la propuesta y el discurso del Frente y aun así no llega al gobierno, las perspectivas son incluso más inquietantes. Porque habrá sacrificado la identidad del Frente como fuerza de izquierda a cambio de nada.

En cualquier caso, el camino adoptado por Vázquez lo sitúa como un candidato despegado de la sensibilidad de muchos de sus votantes  e incluso de la voluntad de su fuerza política, a la que, de estar a sus palabras, no consulta antes de pronunciarse.

Explicar los hechos sociales e históricos como resultante de la personalidad de los líderes es sin duda un exceso. Pero no puede negarse que los rasgos de personalidad de los líderes tienen cierta influencia sobre la forma en que se procesan los hechos sociales e históricos. En el caso, cabe preguntarse si los rasgos de personalidad de Tabaré Vázquez no estarán pesando más de la cuenta en ciertas definiciones que el Frente Amplio ha ido adoptando.

En el tema que nos ocupa se juegan cosas esenciales, no sólo para la izquierda sino –lo que es mucho más importante- para la sociedad uruguaya. Porque de la enseñanza depende la clase de sociedad que seremos. Por eso, decidir si nos jugaremos a reformular, jerarquizar y universalizar a la enseñanza pública, o si elegiremos privatizarla, es una definición vital.

EL VOTO DE IZQUIERDA

¿Qué pueden hacer los frenteamplistas de  izquierda ante esa situación?

En lo personal –ya lo dije muchas veces- creo que el 26 de octubre es necesario dar una señal clara de que el apoyo político no es incondicional.

Esta nueva definición de Tabaré Vázquez me reafirma hasta la certeza en esa convicción. Porque está en juego la enseñanza, un área demasiado sensible de la vida social.

Hasta ayer, había pensado dedicar esta última columna previa a la elección a reflexionar sobre las opciones de izquierda e incluso a pronunciarme por alguna.

Hoy, después de ver la entrevista Vázquez-Pereira, me parece que eso pasa a segundo plano y que cualquier opción –abstención, voto en blanco, voto anulado, UP, PERI, PT- puede cumplir ese cometido. En todo caso, para quien aspire a incidir en la conformación del Parlamento, la opción por alguna de las formaciones de izquierda extrafrentista puede ser la más adecuada.

Al menos para mí, el voto en sí mismo no es tan importante como transmitir el mensaje inequívoco de que, incluso en noviembre, no contará con mi apoyo ningún candidato que, entre otras cosas, se proponga privatizar a la enseñanza.

Si no somos capaces de defender a la enseñanza pública, ¿qué sentido tiene que nos llamemos “de izquierda”?

   

 

     

 

        

 


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