Artículos‎ > ‎

INDISCIPLINA PARTIDARIA, la columna de Hoenir Sarthou: Welcome to Uruguay

publicado a la‎(s)‎ 9 dic. 2015 13:09 por Semanario Voces

La llegada de Uber al país y las semanas de actividad que lleva sin que nadie –ni siquiera un Inspector de tránsito- ose interferir con ella, han abierto las puertas a un nuevo tiempo para el Uruguay.

Nuevas tecnologías y nuevas empresas se instalan en el país. Vienen para quedarse y, sobre todo, para introducirnos por fin en un mundo de adelanto tecnológico y de progreso con el que no habríamos soñado hasta hace muy poco tiempo.

“Voces”, con el derroche de recursos técnicos y económicos que lo caracteriza, ha destinado a una legión de periodistas y fotógrafos para investigar a estos nuevos emprendimientos que cambiarán indiscutiblemente la cara del país.

“NEOHIPÓCRATES INC. – MEDICINA PERSONALIZADA” (SINMEDICON S.A.)

Nuestro primer contacto fue con la novísima red de clínicas privadas, “Neohipócrates”, instalada hace pocas semanas en el Uruguay. En una amplia y lujosa casona de Boulevard Artigas, cerca del mar y de la Parva Domus, fuimos atendidos por su Gerente General (“CEO” o “CIO”, dijo él), Sr. Johny Martínez, quien con cálido acento caribeño, matizado con ocasionales expresiones en inglés, que publicaremos traducidas, nos puso al tanto de esta nueva modalidad que habrá de revolucionar la atención médica de nuestro país.

-Buenos días, chicos, es un placer tenerlos aquí, en nuestra casa.

-Buenos días, Sr. Martínez. La verdad es que teníamos gran curiosidad por conocer las novedades que ustedes traen al país. Así que nos disculpará si le preguntamos sin rodeos: ¿Qué es exactamente “Neohipócrates”?

-¡Qué vaina, chicos, –dijo el Gerente, escondiendo una gruesa cadena dorada bajo la camisa negra- Así me gusta, directo y adentro, ja ja. Bueno, “Neohipócrates – Medicina Personalizada” es un nuevo concepto en medicina, totalmente nuevo y revolucionario. El fin de los prejuicios, de las rigideces académicas, de las esperas para los clientes… digo para los pacientes. Nuestra empresa reposa sobre un lema: Eclecticismo y Flexibilidad.

-¿Eclecticismo y flexibilidad?

-Sí, claro, ¿acaso la medicina tradicional es la única válida? ¿Creen ustedes que todos los pacientes deben recibir un tratamiento uniforme, sin tomar en cuenta sus posibilidades económicas, sus gustos y sus creencias? Nooo, eso no es chévere. Nosotros tenemos una amplia gama de tratamientos personalizados según el gusto y las posibilidades del cliente…, bah, del paciente. Por ejemplo, ¿creen ustedes que la demanda es la misma en Punta del Este que en Bella Unión, en Carrasco que en el Barrio Borro?

-Perdón, ¿cuántas clínicas tienen abiertas?

-Ahorita, unas cincuenta. Pero en breve esperamos tener trescientas y cubrir todo el país.  Somos una empresa internacional con experiencia probada. Ya nos hemos instalado en muchos países. Tenemos clínicas en Ruanda, en Nigeria y en Haití. Pero, volviendo al Uruguay, les decía que en Punta del Este y en Carrasco la demanda se orienta hacia la cirugía estética. Esperamos liderar ese sector del mercado. Incluso, para esos casos, tenemos una línea virtual de consulta con la Clínica Mayo, en los EEUU. En Bella Unión y en el Borro, en cambio, hay demanda de otras técnicas, digamos que alternativas. Hemos traído algunas de Haití, unos muñequitos…

-Espere, espere, ¿cuántos médicos trabajan para ustedes?

-Bueno, médicos, lo que se dice médicos… ¡Cuántos prejuicios en esta sociedad atrasada y provinciana!

-¿Quiere decir que trabajan sin médicos?

-Como les decía, somos una propuesta ecléctica y moderna. Las viejas facultades de medicina, con años de carrera y exámenes, no aseguran la actualización técnica. Hoy el mundo ha cambiado. Hoy hay cursos on-line en las mejores universidades del mundo y el título universitario es un rezago del pasado.

-Pero en Uruguay es delito ejercer la medicina sin ser médico.

-Sí, en algunos países sudamericanos la regulación está muy atrasada. Pero los cambios tecnológicos son previos al cambio de regulación, y no olviden que tenemos las consultas con la Clínica Mayo.

-¿La clínica Mayo les hace diagnósticos virtuales?

-Estamos trabajando en eso. De momento, las respuestas están un poco demoradas. Pero les aseguro que enviamos por mail todas las consultas que lo requieran.

ESTABLECIMIENTO “FUMASA GRANDE”

Sorprendidos por la entrevista anterior, nos dirijimos al Interior profundo, a orillas del Río Negro, donde la empresa brasileña “Fumasa Grande”, una colateral de Petrobrás, auspiciada por la Fundación Rockefeller y asesorada por el millonario George Soros, ha arrendado cinco mil hectáreas para un emprendimiento agrícola. Su Director General, James Mac Connia, brasileño a pesar de su nombre, ataviado con bombachas gaúchas y sombrero tejano, nos recibió amablemente en el establecimiento.

-Diga, don Mac Connia (el impacto de la entrevista anterior nos había hecho perder algo de formalidad), ¿a qué se dedica “Fumasa Grande”?

- Aaah, meu amigo, ¿nao e evidente?

-Perdone, no hablamos portugués.

-Disculpen, -se excusó Mac Connia- a veces olvido que estoy en Uruguay. “Fumasa Grande” se dedica a la plantación y exportación de marihuana, esa planta maravillosa que afortunadamente fue legalizada por el gobierno de Pepe Mujica, el presidente más pobre del mundo.

-Disculpe, pero… tenemos entendido que el cultivo industrial de marihuana es para el mercado interno y se permite sólo a dos empresas que fueron seleccionadas…

-Justamente, justamente. Nosotros queremos romper esos viejos monopolios que limitan el comercio , el progreso y el avance tecnológico.

-¿Cómo viejos? Si se les dio la concesión hace un par de meses.

-Es que en el mundo actual todo se acelera y los monopolios ya nacen viejos. Son un mal que hay que erradicar para ampliar la libertad de comercio y el bienestar de los consumidores.

-¿Qué dicen las autoridades, los intendentes de los departamentos afectados por este emprendimiento?

-Bueno, tuvimos una entrevista con ellos. Les llevamos folletos de la empresa, recortes de prensa de “El Heraldo de Matto Grosso” y fotografías de nuestras plantaciones publicadas por “La Voz de Cali”.

-¿Y qué dijeron?

-Nada. Que iban a estudiar los recortes y a ver si nos cobraban impuestos.

-¿Así que ustedes empezaron a plantar, nomás?

-No, nomás no. Tuvimos que desmontar varias hectáreas de monte nativo, unos matorrales pinchudos que no sirven para nada, y estamos haciendo los desagües de efluentes hacia el Río Negro.

-Pero, ¿eso está permitido?

-Según nuestros abogados, hay una enorme laguna legal.

“DEFINITIVE PEACE” (Corleone & Sons Ltda)

De regreso en Montevideo, sobre el atardecer, nos dirigimos al Edificio Ciudadela. En un gran y alfombrado apartamento, nos recibió una rubia de cuerpo ondulante y mirada inocente.

-El Sr. Corleone los atenderá enseguida –dijo.

En su despacho, detrás del escritorio, Corleone tenía el pelo engominado. A sus espaldas, el retrato de una hombre mayor, tal vez su abuelo, muy parecido a Marlon Brando.

-Ustedes dirán. –dijo, con cara de pocos amigos.

-Mire, Sr. Corleone. Nos cuesta hacerle esta pregunta pero es necesaria. Su empresa interviene en situaciones de conflictos personales, ¿no?

-Para nada –Corleone se acomodó la corbata- , nosotros no intervenimos en nada. Somos una empresa de comunicaciones. Tenemos una aplicación que ofrecemos a nuestros clientes. Nos limitamos a poner en contacto a la oferta con la demanda mediante esa aplicación.

-Peeero… -vacilamos-, la gente usa su aplicación cuando hay alguien que le molesta mucho. Digamos que cuando quiere que alguien desaparezca.

-Nosotros no nos inmiscuimos en los planes de nuestros clientes. Les repito: hay oferta y hay demanda. Nosotros sólo intermediamos.

-¿La policía los ha investigado?

-No creo. Ni siquiera estamos aquí. De hecho, puedo demostrar que en este momento estoy en Las Vegas, Nevada. O en nuestro domicilio fiscal de las Islas Caimán.

-Pero, cada vez que se usa la aplicación, alguien desaparece sin dejar rastros, ¿no?

-Eso lo desconocemos. Las personas que ofrecen sus servicios a través de nuestra aplicación son empresas independientes. Suponemos que pagan sus aportes a la seguridad social y, por supuesto, si resultan privados de la libertad por su oficio, nos limitamos a proporcionarles un abogado.

-¿Quién cobra las facturas?

-Cobramos nosotros, pero sólo nos quedamos con el veinticinco por ciento, para compensar nuestra inversión en tecnología.

-Se dice que, en otros países, ustedes enfrentan acusaciones por homicidio.

-Bueno, ya saben, en el mundo hay mucho atraso y mucha resistencia a la innovación tecnológica.

  

 


Comments