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KINCHO Por Martín Aguirre

publicado a la‎(s)‎ 18 oct. 2013 10:11 por Semanario Voces
 

Arreglar el problema con Argentina es una papa. Alcanzaría con buscar una Universidad o Institución global especializada en temas ambientales, y encargarle un estudio a fondo y permanente del río Uruguay. Público, auditado, vinculante. Y que los dos países se comprometan a aceptar los resultados. Si no se afecta más allá de lo aceptable la calidad de las aguas, nada más que hablar. Si se afecta, será cuestión de que la empresa se ajuste en un plazo razonable, y sino que cierre y listo.

Ahora bien, para llegar a una solución así se necesitan dos cosas muy difíciles de conseguir.

Primero, un gobierno argentino con buena fe y amplitud de miras, algo que cualquiera que siga la política de allí, sabe que no va a llegar a mediano plazo. Cuando en un país como Argentina gana un candidato como Kirchner, prometiendo que les va a devolver la autoestima (a los argentinos!!!!), es que la cosa está muy mal.

Segundo, que Uruguay tenga una cancillería profesional y eficiente. Acá aprovecho la oportunidad (y el público de Voces) para hacer la siguiente pregunta ¿qué le pasa al Frente Amplio con la política exterior? Porque si vemos estos ocho años, parece que ahí tenemos un problema serio. Queda claro cuando repasamos a las figuras que han estado a cargo del Palacio Santos.

Reinaldo Gargano. ¿Cómo se le ocurrió a Tabaré que Gargano podía ser diplomático? Un señor que parece que se desayunaba cada mañana con un litro de vinagre Gamberoni, con el tacto y sutileza de un picapedrero, y con una visión política del mundo que hacía acordar a esos soldados japoneses que hasta hace poco encontraban perdidos en alguna isla del Pacífico y estaban convencidos que seguía la II Guerra Mundial. Su gran logro fue establecer relaciones diplomáticas con el Frente Saharaui. Como será la cosa que al final Tabaré lo sacó de la negociación con Argentina, porque cada vez que se estaba por arreglar la cosa, él hablaba, y retrocedíamos cinco lugares.

Gonzalo Fernández. Gonzalo Fernández.

Luís Almagro. Su chispa, su elocuencia y su carisma, son dignos de un oso de fibra de vidrio. Arrasó con la carrera diplomática, equiparando a la hora de aspirar a destinos en el exterior a gente con formación, tres idiomas, y concursos anuales de excelencia, con escribanos entrados por la ventana. Eliminó el requisito de inglés para hacer la diplomacia más “inclusiva” (por qué no eliminar el requisito de tener terminada primaria). El bochorno sobre la plataforma continental, el lío en la CARU, el fiasco de Paraguay, las peleas con Israel. Nombró el record histórico de embajadores políticos. Por no hablar de que una de sus primeras gestiones fue ir a un acto político de cuarta en Argentina a hacer de claque de unos gordos peronistas. Por favor, vaya y vea el video en Youtube. A mí, cuando me sube demasiado el patriotismo por un resultado de la selección o después de algún aviso de yerba, lo pongo y enseguida se me pasa.

Siendo que el Frente Amplio tiene una visión de izquierda, internacionalista, ¿por qué le da tan poca trascendencia a la política exterior? No me voy a poner a defender a los gobiernos anteriores, pero vos veías a gente como Enrique Iglesias, Opertti, o Gros Espiell, y con todas las diferencias que pudieras tener, sabías que estabas bien representado. Al menos, que no te iba a botijear un repelente como Timerman.

 

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