Artículos‎ > ‎

La actualización de la izquierda Por Juan Grompone

publicado a la‎(s)‎ 19 ago. 2011 8:35 por Semanario Voces
 

 

  

Desde mi punto de vista, la izquierda es un movimiento internacional que adhiere a los principios fundacionales establecidos por el Manifiesto Comunista de 1848 (con variantes locales y regionales, ver capitulo IV) y todas sus consecuencias. Eso sí, es necesario interpretarlo con cuidado.

 

Engels, además de co-autor del Manifiesto, agregó algunas notas posteriores. Entre ellas destaco una observación muy importante de 1890: la calificación de socialismo científico. Marx y Engels pretendían construir una teoría científica, materialista, alejada del idealismo. Éste es un muy importante punto a considerar.

 

La ciencia se construye sobre la experiencia material, el idealismo se construye sobre el pensamiento especulativo. Creo que ningún principio es más fuerte en la izquierda que el basarse en la experiencia histórica. Esto hace que todo lo sucedido a lo largo del siglo XX y en lo que va del siglo XXI también debe ser incorporado a la visión de la izquierda. De otra manera Marx y Engels serían como Moisés, heraldos de lo inmutable, de la palabra divina. Por eso, lo primero que debe reconocer alguien de izquierda es que las ideas cambian. “¿Qué demuestra la historia de las ideas sino que la producción intelectual se transforma con la producción material?” (Ver capitulo I)

 

Pues bien, si la izquierda ignora a la implosión de la URSS, a las diversas perestroikas de China, Rusia, Vietnam y (posiblemente) Cuba, estaría transformando al Manifiesto en una Sagrada Escritura, estaría ignorando los hechos materiales más importantes del siglo XX, se habría alejado de la aspiración científica.

 

Es algo innegable que hacia fines del siglo XX ocurrió una profunda transformación en la producción material. Para muestra basta un botón. La producción de los Estados Unidos, la vanguardia del capitalismo, tiene la siguiente composición: agricultura 1,2%; industria 22,2% y servicios: 76,7%. La sociedad industrial que describe el Manifiesto está desapareciendo a toda velocidad: el campesinado ya no existe; la clase obrera fabril disminuye a velocidad creciente y el sector “servicios” forma las tres cuartas partes de la economía moderna. Hoy es necesario diferenciar al sector servicios en más de un sector y admitir que hay nuevos tipos de asalariados productivos. Este es un cambio importante para la izquierda.

 

 Como para continuar con la idea de actualización de la izquierda, Marx decía en el prólogo de 1872 del Manifiesto: “El mismo Manifiesto explica que la aplicación práctica de estos principios dependerá siempre y en todas partes de las circunstancias históricas existentes, y que, por lo tanto, no se concede importancia excepcional a las medidas revolucionarias enumeradas al final del capítulo II.” Estas diez medidas tenían un fuerte signo estatista si bien solamente decían: “7. Multiplicación de las empresas fabriles pertenecientes al Estado [...]”. Pues bien, la experiencia de monopolizar (que es mucho más que multiplicar) las empresas por parte del Estado demostró ser una idea equivocada. También creo que fue equivocado no mencionar, ni en primer lugar ni nunca,  a eliminar el trabajo asalariado.

 

En resumen, la actualización que hoy intenta realizar (parte) de la izquierda mundial, a veces en direcciones opuestas o contradictorias, no es otra cosa que proceder como corresponde a un movimiento materialista que aspira a tener un pensamiento científico. A la derecha, en cambio, le gustaría ver convertido el Manifiesto en una religión inmutable.

Comments