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LA FOTO Por Luis Nieto

publicado a la‎(s)‎ 26 oct. 2012 14:19 por Semanario Voces
 
 

¿Cuál de los cinco pudo haber llamado al fotógrafo? Según Bayardi, sin dudarlo, cree que fue López Mena. A ver, para hacer algo deliberado debió existir un buen motivo. Lo que estaba claro el día del almuerzo en el Lindolfo era el interés de la prensa por pescar cualquier noticia en torno al caso PLUNA, por tanto, aparte de motivos hay que tener una buena estrategia para no quedar pegado al meter a la prensa en el asunto. ¿Y si fue, como dice El Observador, uno de los comensales el que llamó al diario al ver aparecer a los cinco en el restaurante? El comensal pudo haber tenido un motivo banal, alguien que conocía a López Mena y a Lorenzo, obviamente, ignorando el resto de la historia. Y en plan especulativo, buscando motivaciones en toda la gente que giró alrededor de esos episodios, ¿no habrá sido Lorier? Él tiene por lo menos un par de buenos motivos: hacerle una zancadilla al binomio Frente Líber Seregni-Mujica, y dejar pegado a López Mena, a quien considera que tiene que salir del tema PLUNA por las buenas o por las malas. Hace poco Juan Castillo, su correligionario, reveló a El Observador algo que no debía revelar...

Bayardi hace la más fácil, pero ¿qué motivos podría tener López Mena en que trascendiese su relación con el que se hizo llamar Antonio Sánchez? Lo único que se sabía era que al hombre de Buquebús no le interesaba ese tipo de avión. Lo único que le servía a López Mena era reventar el negocio relacionado con PLUNA y retirarse a Paraguay como una víctima, pero estaba claro que tarde o temprano se descubriría que Cosmo era poco más que un quiosco, y que Antonio Sánchez, en realidad, se llamaba Hernán Calvo. ¿Y cómo podría explicar López Mena que ese hombre era padrino de uno de sus nietos, y que, incluso, había sido, o todavía es, empleado suyo en los negocios que tiene en España? Demasiado riesgo, a pesar de que en ese juego él parece sentirse cómodo. Arriesgó trayendo frentistas a votar y le fue bien, y para un empresario ese tipo de gestos es de mucho riesgo. Demuestra que no se asusta con el cuco.

En cuanto a la foto en sí, el mejor ubicado fue Lorier, a pesar de ser uno de los sospechosos: “Quizá esas cosas habría que hacerlas en una oficina (la negociación posterior al remate), no en un almuerzo.” ¿Qué hubiese pasado de no existir la famosa foto? ¿De qué cosas nos hubiésemos enterado y cuándo? Si le sacamos el prepo, del que luego Lorier se arrepintió públicamente, la posición del dirigente comunista fue la más sensata y clara, y nos introdujo en un tema recurrente de un tiempo a esta parte: la conspiración de la prensa. Dice Lorier: “Por suerte el periodismo de investigación nos hace ver que había sido un exfuncionario de un tal empresario”. Pasa por alto quién llamó al fotógrafo y centra su opinión en el meollo del asunto. La prensa “opositora”, como dice la senadora Topolansky, en todo caso, ayudó a desenmascarar quién era el hombre que había levantado la mano en el remate, su verdadero nombre, la relación que lo unía a López Mena, y el estado patrimonial de la empresa que decía representar. De haber una conspiración por parte de la prensa le hubieran dado piola al gobierno, porque no tardaría en quedar maniatado a una operación bochornosa, en la que el otrora benefactor del Frente ha tenido mucho que ver.

El error de Mujica, quizás, estuvo en no aprovechar la reunión que mantuvo con los líderes políticos, cuando les comunicó los riesgos que corríamos por los juicios en Brasil, para hacer de esto una salida consensuada. No debió haber puesto el pecho a su solución, más teniendo en cuenta que lo de PLUNA viene de muchas administraciones atrás. El país no puede seguir arrastrando esta cadena. O se decide por una salida que, de una forma o de otra, implique subvención, o declara que Uruguay va a aplicar una política de cielos abiertos. Cualquiera de las dos soluciones pasan por asegurarse que la oposición asuma el paso que dé el Ejecutivo.

 Queda lo otro, el tema de la foto. Sea quien haya sido el que llamó al fotógrafo, es el servicio que la prensa de un país libre debe cumplir, aunque se equivoque muchas veces. Siempre habrá periodistas que no venderán su palabra, que tienen el decoro de transitar por la estrecha franja que le deja la línea editorial de su medio de comunicación y sus convicciones. En esa tensión se mueve el periodista. Este país es chico, todos conocemos a gente de izquierda que trabajan para la “prensa opositora”, ¿y eso los obliga al sometimiento, a veces de una patronal que quisiera ver al Frente con el 10% de los votos, a veces del gobernante que intenta humillarlo en público? Provoca rebeldía las escenas en que un joven periodista es tratado con prepotencia por trabajar en un medio de aquellos que Vázquez caracterizó de adversarios, como cuando la Dictadura clasificaba a la ciudadanía. La prensa y los periodistas han dado lecciones de ética y coraje en todas partes del mundo, en sitios calientes o frente al peligro que puede traerle destapar la trama de Watergate, o el precio que tuvo que pagar José Luis Cabezas por fotografiar a Yabrán. El presidente Mujica, en buena medida, debería estar agradecido a su propio empeño y a la oportunidad que le dio la prensa uruguaya, cuando un día sí y otro también le abrían los medios para difundir sus ideas y su atractiva personalidad. Por suerte existió esa foto, hasta para Mujica debiera ser un alivio, porque de quedar todo el resto de la trama en las tinieblas quién sabe qué consecuencias habría tenido que enfrentar.

Hay una tendencia en varios gobiernos latinoamericanos a demonizar el papel de la prensa haciendo foco en la propiedad de los medios. ¿Por qué en Uruguay no hay un diario competitivo, capaz de desafiar a El País y El Observador? Con una potencial clientela que ronda el 50% la financiación no debería ser un problema. A muchos periodistas y creativos afines al Frente le resultaría más agradable trabajar para un periódico donde pudieran dejar el alma y llevar el pan a sus casas. Esa tendencia populista intenta, y tiene éxitos parciales, jugando al pichón con “los medios opositores” y fortaleciendo los del Estado. Como nada es para siempre hay que calcular que un día le puede tocar gobernar a otros, y esos medios acaben tirando piedras sobre nuestros techos. Esta semana Newsweek en inglés anunció su pasaje a formato digital para 2013. Esta tendencia es tan irreversible como internet, y pretender tapar el sol con un dedo es no darse cuenta el tremendo cambio que se viene, y que cada vez depende menos de la propiedad sobre los medios de comunicación. Yoani Sánchez, con sus escasos recursos consigue mantener una comunicación alternativa al omnipresente Granma, y, para quienes desconfían de quién está detrás de esta muchacha, a menudo represaliada con detenciones y palizas, también las aberrantes prácticas del ejército de Estados Unidos con los presos de Abu Ghraib tomaron estado público gracias a fotos que gente decente, valiéndose de los medios digitales, hicieron llegar a redacciones de medios estadounidenses que no dudaron en denunciar a su propio gobierno.

Cuatro amigos pueden hoy formar un medio de prensa convincente y atractivo, pero eso no depende del bolsillo sino del talento y la decisión, lo demás es la vieja letanía que busca excusas para seguir haciéndose la del mono.

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