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La gestión, la democracia, el corporativismo y el estado. Por Emilio Zapata

publicado a la‎(s)‎ 10 oct. 2011 9:33 por Semanario Voces
 

 

 

Intentamos resumir conceptos, para ordenarnos e introducirnos en un lenguaje de referencia, que nos resulta conocido a quienes somos actores de un proceso militante que asumimos como responsabilidad histórica. El compromiso individual,  para actuar dentro de procesos colectivos generando confianzas, respetando espacios y desactivando el estrés conspirativo, pasa por revisarnos y redefinir  conceptos sin perder la brújula   en el objetivo de la sociedad del pan y las rosas.

 

 La libertad puede ser algo personal, la democracia es colectiva o es solo una formalidad, por eso reivindicamos más democracia, para hacer solidarios los procesos productivos.

 Ser solidario no es dar lo que sobra, ni el gesto individual de la limosna, es distribuir  la riqueza material cuando se está generando, e ir trasmitiendo la cultura, del conocimiento y los afectos como una constante independiente  a los ciclos de la economía.

Solidaridad es la integración de la sociedad en la producción democrática de bienes culturales, materiales y de servicios como alternativa o complemento de la relación laboral asalariada. 

La cultura del salario como forma de acumulación individual, sin cultura del tiempo social para la acumulación colectiva  es someternos al mercado, es el individualismo que nos divide por la capacidad de compra, consumo y crédito.   

Solidaridad en el tiempo social productivo, es la sensibilidad con responsabilidad para asumir con menos complejos, dejando mezquindades,  que nos permitan superar  la pobreza humana, para resolver la pobreza material.

 La libre opción, es regulada e inducida por la inversión en comunicación orientada a construir marcas y personajes, con respuestas mediáticas basadas en medir  encuestas y no calidad de vida, es la realidad virtual que  neutraliza, los antagonismos en la disputa por la producción y distribución de la riqueza, con minutos de protagonismo.

  Es imprescindible una ley de medios, para limitar la barbarie del monopolio de la ideología del mercado, y pensar alternativas  para  avanzar la democracia.        

Democracia y participación van de la mano esto lo definimos como el principio ideológico del  tiempo social productivo porque nos incluye en la solución de los problemas y nos da oportunidades ante el poder y las patologías de la soberbia.

 El tiempo social, es tiempo productivo solidario, que aportamos al colectivo al organizarnos como sociedad democrática tomando iniciativas para asumir los temas que nos afectan y las soluciones no se pueden comprar en el mercado.

Diferenciamos la participación como estrategia individual de supervivencia corporativa, del tiempo social productivo que es la intervención proactiva dentro de los proyectos asumiendo ser parte de la gestión con roles, compromisos y responsabilidades.

 La aceptación de la libertad como la expresión del individualismo extremo, donde las personas se organizan en función del mercado y la capacidad de consumo, han derivado en el corporativismo como forma colectiva de defender las fuentes de ingresos, transformando servicios estratégicos del estado en un fin en si mismo, por fuera del interés general.

Cuando la libertad sólo está limitada por el clearing, las leyes del consumo, y la justicia actúa en función de la acumulación del capital y  la concentración de la propiedad. Y el estado recaudador, recarga sobre el salario lo que vuelca en un círculo perverso de compras, mercantilizando servicios, que se pueden gestionar y resolver con la sociedad organizada, es tiempo de ir pensando en “una Constituyente”, avanzando en leyes para  blindar y hacer anticíclica la democracia.

 

El tiempo social  productivo necesita de una nueva correlación de fuerzas, con voluntad política para ser reconocido, reglamentado y computado  en la seguridad social. Para que el trabajo social sea una forma de inclusión solidaria que permita adquirir derechos por servicios a la comunidad. El asumir como aporte a la calidad de vida de una comunidad el trabajo voluntario independiente del salario, es reconocer el  tiempo social productivo como una alternativa anticíclica de inclusión. Cuando una persona pierde o no puede acceder al trabajo remunerado y sigue trabajando en lo social  se le deben reconocer derechos sociales. 

 

Acumulación política, lucha de clases y doble poder.

 

El debate sobre el proceso de acumulación de fuerzas que llevo la izquierda al gobierno se fundamenta en la historia oficial de los partidos, en las conclusiones de la academia, y en la anécdotas de protagonistas que hemos mantenido  espacios de confianza para la discusión democrática que trasciende cargos y partidos. 

Antecedentes.                                                                                              El tiempo social  productivo fue democracia para gestionar en forma solidaria, generando  poder alternativo o  doble poder. “Obreros y estudiantes unidos y adelantes” se acuño en las luchas de los trabajadores por las cajas de auxilio y de lo estudiantes por la autonomía de la universidad.  La cultura y el trabajo pelearon por la gestión democrática del conocimiento y la seguridad social. Las vías democráticas, fueron sintetizadas en la estrategia de unidad sin exclusiones.

La acumulación                                                                                                                No fue un camino lineal el primer Congreso del Pueblo fue la unidad social sin exclusiones, que delineó el programa que tomó la CNT  en su fundación. Después, vino la convocatoria   “Orientales al frente la patria nos llama”. La sociedad organizada  expreso su programa en la unidad del Frente Amplio.                                                El golpe de estado fue contra la democracia, donde los trabajadores y los sectores más progresistas de las capas medias, avanzaban en la reforma y gestión democrática de las funciones  estratégicas del estado. Las reivindicaciones de los trabajadores se trasformaban en conquistas de toda la sociedad con leyes que al ponerlas en práctica, en vivienda cooperativas de ayuda mutua, seguros de salud, etc. generaban un doble poder  un  camino crítico, para la gestión democrática de la materialidad de la vida, eso es  tiempo social productivo. Antes de la dictadura el doble poder dividía la sociedad organizada que exigía los cambios, y la oligarquía al servicio del capital con control del aparato represivo.

Enfrenamos la dictadura                                                                            Recuperamos la libertad con democracia tutelada, en un camino de transición que donde la acumulación de la izquierda se proyecta electoralmente en la unidad del frente, con liderazgos individuales fuertes,  que superan las crisis internas de los partidos fundacionales  para llega al gobierno.

Gobierno y poder                                                                                     Aquí esta uno de los temas no resuelto, ni asumido, ni analizado ni teorizado por la izquierda, lo venimos disimulando ,resolviendo con  iniciativas para identificar contradicciones reales y actuar con más democracia, aceptando como  un principio la independencia de clases de los trabajadores organizados.  En teoría el doble poder que en los hechos separaba al gobierno de los partidos tradicionales,  de la izquierda,  desaparecía como contradicción cuando esta ganar las elecciones, y se generaría una oposición de derecha. La continuidad del modelo de económico y de gestión, coloca a los representantes electos por la izquierda como los nuevos capataces de la estancia,   administradores honestos, que entran en conflicto con la lógica acuñada en la militancia de izquierda, que plantea la participación y democracia como motor de los cambios. Esto implica que es la sociedad la que cambia las reglas del estado para ponerlo a su servicio (Reforma del Estado), y no el gobierno con en alianza con los grupos corporativos asimilados al estado que votan  reformas que liquidan la trama social solidaria.

Hoy el asalto al poder                                                                            Es el acceso a la gestión, asumiendo al estado como una unidad producción regulada y auditada por la sociedad, que se debe dejar de doble discurso y cruzar la información para un tope obligatorio de ocho horas para el trabajo asalariado, generando puestos de trabajos de calidad y un registro del trabajo solidario, o voluntario que genere derechos y oportunidades. Lo podemos identificar como tiempo social productivo, o como militancia social pero sobre toda las cosas debe involucrar al colectivo en la solución de los problemas.                                                                                             Perder la democracia o vaciarla de contenido no es fracaso de un gobierno o de un partido político, es el fracaso de toda una sociedad, que no encuentra un modelo de gestión alternativo al corporativismo y la burocracia, donde la calidad de vida, se base en la aplicación del conocimiento, la innovación y las tecnologías en función  una cultura de participación y solidaridad.  La transición termina en un punto de inflexión en donde la madurez política que permitió el ascenso de la izquierda al gobierno marcando un avance en la democracia política permita asumir la democracia social que es resolver y gestionar colectivamente lo que no se puede comprar  ni transformar en mercancía. Democracia y calidad de vida son la síntesis de la evolución de las sociedades.

 

 

 

 

 

 

 

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