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La incompetencia del servicio exterior Por Daniela López R.

publicado a la‎(s)‎ 14 nov. 2011 10:13 por Semanario Voces
 

 

Con la llegada al gobierno del Frente Amplio empezó la construcción del Uruguay Productivo y con él, el desmantelamiento de la “patria neoliberal y financiera”. Desde el inicio, ha sido un proceso complejo, difícil, aún en desarrollo. Asistimos hoy a la consolidación de una nueva ingeniería institucional que da soporte a un país que impulsa la investigación y la innovación, al tiempo que va rediseñando una banca al servicio de los intereses nacionales, tanto productivos como de desarrollo.

Estos no son consignas (que lo han sido), sino axiomas. Y sin dudas que hay avances significativos en ese camino. Un ejemplo, es el convenio que se ha firmado entre la Agencia Nacional de Vivienda, el nuevo BHU y los bancos privados BBVA, Comercial, Itaú y Santander para financiar viviendas dirigidas a los sectores medios, a un ritmo proyectado de 2 mil unidades por año, hasta alcanzar las 6 mil. Las condiciones de los préstamos: Unidades Indexadas (UI) con una tasa de 6% anual y hasta 25 años de plazo. El porcentaje de financiamiento va del 70% al 90% del valor de remate de la vivienda. Este financiamiento potenciará otro instrumento que sumará otro beneficio: estas viviendas se beneficiarán de la ley de Promoción a la Vivienda de Interés Social, que otorga fuertes rebajas fiscales para sectores medios. Así, se combinan ambos instrumentos para posibilitar el acceso a vivienda nueva a 6 mil familias.

Este ejemplo es de ayer, y no es el único, sino uno más dentro de un escenario de transformaciones de la banca que opera en el país. El BROU ya cambió su rol orientándose como banca de inversión y promoción, actuando en sintonía, por ejemplo, con la ANII, Agencia Nacional para la Innovación y la Investigación, vinculando el financiamiento con el incentivo a la investigación. Sólo la ANII desde que comenzó a trabajar (junio de 2007) hasta el 31 de diciembre de 2010, ejecutó 47 millones de dólares. Y sólo en este 2011 habrá de ejecutar entre 24 y 26 millones de dólares. Pero hoy la ANII representa apenas una sexta parte de los fondos públicos en ciencia, tecnología e innovación. El resto de los recursos pasan por la Udelar, el INIA, el Clemente Estable, el Pasteur,  el Centro Uruguayo de Imagenología Molecular y también los ministerios. En ese nuevo diseño institucional, se ordenaron y potenciaron incluso esfuerzos que venían de larga data. Pero la ANII dio una visión nueva, transversal y única. Es ésta la visión del Uruguay Productivo.

Un país nuevo, un país en cambio

 

La situación del sistema financiero hay que observarla en el contexto del nuevo país que se está desarrollando desde hace apenas 7 u 8 años. En sentido estricto, desde la aprobación por parte del Poder Legislativo del primer presupuesto progresista en la historia del país. Desde allí comienza a configurarse el nuevo país.


Convengamos que el sistema financiero es especialmente sensible y complejo. Es cierto que en los últimos tiempos ha estado en el centro de los cuestionamientos a nivel global, ello sólo sirve para recordarnos la delicadeza del asunto y de la necesidad imperiosa de un nuevo marco normativo. La crisis del 2002 acabó con la poca banca nacional. Por eso, hoy hablar de banca nacional y de banca estatal es casi una y la misma cosa. Ha habido muchos cambios en la normativa bancaria y financiera, aunque aspiramos a muchos más. Vamos bien…pero con pendientes.

Por cierto, la estructura al servicio de la patria financiera no se reduce a la banca, sino a una ingeniería legislativa que daba un marco sofisticado y complejo para la acción de agentes financieros internacionales y locales, que hacían negocios que poco o nada dejaban al país y sí mucho a unos pocos. Oficinas de lujo, abogados costosamente trajeados, restaurantes cosmopolitas…pero ni un crédito a la producción, a la creatividad, a la innovación. Todo librado a la especulación financiera, al consumo, al gasto suntuoso, pero nada al fomento del trabajo.

Desde los años 1940 el país fue construyendo una superestructura dedicada a ese negocio, que le fueron dando experiencia, complejidad y profundidad. Siete décadas en que el país estructuró un  entramado jurídico, que el gobierno frenteamplista dinamitó (por caso, eliminación de las Safis), pero que convertidas en producto los argentinos y brasileños utilizaron dando rienda suelta a su imaginación. Una mejor legislación ha hecho que el lavado de dinero, uno de los productos de la patria financiera, ya no encuentren más impunidad en el país.

Buena parte de esa ingeniería ha sido desmontada. Otra parte, ajena a lo delictivo, debe ser reexaminada y dignificada. Preservando los espacios de libertad básicos para el desarrollo de la iniciativa privada, se debe cerrar el paso al narcoterrorismo, a fondos provenientes de corrupción, a dineros de acciones delictivas. Imitemos a Estados Unidos y su Delaware…a quien el G20 no considera un paraíso fiscal. En Europa, Países Bajos, Luxemburgo y Mónaco. Actuemos con severidad e inteligencia.

¿Dónde está la Cancillería?

La crisis en el mundo desarrollo exacerbó la preocupación por el sector financiero y los “paraísos fiscales”. La OCDE comenzó a emitir listas de países que desatienden las advertencias “para modificar su legislación”, y ha puesto energía en ello. En el 2009 Uruguay es incluido en la “lista negra” de paraísos fiscales pero es rápidamente matizado a “gris”, tras comprometerse a alcanzar en los siguientes dos años (2011) al menos 12 acuerdos de intercambio de información fiscal.

Ese compromiso está en proceso de alcanzarse. Sí se avanzó: están vigentes cinco convenios (Alemania en renegociación, Hungría, México, España y Francia); otros tres esperan aprobación parlamentaria (Portugal, Suiza y Lichtenstein), y otros se enviarán próximamente (Rumania, Malta y Ecuador). Hay negociaciones con Bélgica, India, Corea del Sur y Finlandia; y se exploran posibilidades con Estados Unidos, Malasia y Canadá.

También DGI creó la Unidad de Fiscalidad Internacional, que atenderá los requerimientos que lleguen al país en el marco de los convenios asumidos. Está pendiente agregar alguna excepcionalidad al secreto bancario.

Claro, aparecen preguntas sobre el trabajo de cancillería que no se han respondido: ¿Los pilló distraídos la reunión de octubre del Foro Global sobre la Transparencia Fiscal, patrocinado por OCDE? ¿Desde cuándo y cómo se trabajó el tema? ¿Cómo se coordinó con Economía, el Central y Presidencia? ¿Quiénes debían hacer qué? La lista de Sarkozy se origina en ese Foro. ¿Cómo trabajó cancillería este tema? ¿Quiénes y cómo diseñaron y ejecutaron diariamente las acciones necesarias para generar disposición a atender adecuadamente la posición del país? ¿Quién dio seguimiento y tomó la responsabilidad de gestionar este tema? ¿Cómo es que cancillería estaba, nuevamente, distraída? ¿Acaso alguien cree que los anuncios de Mujica de concentrarse en el Mercosur ahora son otra cosa que ocurrencias fuera de hora, para maquillar la incompetencia política del servicio exterior cuando es obvio que Argentina y Brasil son parte de nuestros problemas?

Debilidad política y mediocridad de un servicio exterior que vuelve a fracasar, navegando en un mar de papeles intrascendentes, que nada aportan al proceso de cambios que el país está desarrollando y que las circunstancias exigen.

Es inadmisible que en momentos en que Uruguay dejó atrás el modelo de patria financiera debamos vivir estas insensateces. Es torpeza e incompetencia de un servicio exterior y de sus responsables políticos que no han sabido presentar al mundo el nuevo modelo de país productivo, y de su apuesta a la investigación y a la innovación. Ese vacío queda de manifiesto con sólo observar la web del Ministerio, llena de obviedades y sin sentido político. No han sabido ni querido representar al país de la ceibalita. Eso no se debe tolerar y debe ya rectificarse.

 

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