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LA NECESIDAD TIENE CARA DE HEREJE ( HEREJE DE ARATIRÍ ) Por Washington Abdala

publicado a la‎(s)‎ 26 jul. 2011 15:06 por Semanario Voces
 

 

 

 

Soy de los que creen que este tipo de explotaciones -en este momento- le sirven al Uruguay.  Se las ve en varios lados del mundo.   No voy a desplegar conocimientos técnicos que no tengo para abogar por mi postura. Lo hago desde una posición en la que creo que solo ambientando inversiones de envergadura, que tengan capacidad de repercutir sobre otros escenarios económicos, se puede pensar un futuro mejor para el país. Si, con controles, con un Estado firme y no  cómplice.  Y claro, lejos de la “chantada”  de aquellos que hablan con el sombrerito de empresario capitalista de una forma y con el de gobernante con otra. Eso, en mi mundo se llama “cinismo”, “doble moral” o “avidada”.

     Seamos francos, no se puede negar algo de afectación al medio ambiente. Si solo con los desperdicios que producimos desde botellas o pilas hay que estar cientos de años esperando  para que desaparezcan sus efectos, explotaciones como las planificadas sin duda algo afectarán. La pregunta es si en este estadio de nuestro desarrollo económico estamos dispuestos a vivir esos “sacrificios”  para mejorar otras cosas. Si Uruguay fuera Dinamarca, es probable que yo opinaría distinto. Son sociedades ricas que ya llegaron a un nivel de distribución del ingreso en el que los sectores medios son consolidados (no como nuestra clase media trucha, siempre agarrada con alfileres). Ni que hablar de nuestra pobreza estructural que por más que ha bajado tiene un núcleo duro mortal.   Por eso, me afilio a bancar estos emprendimientos, como tantos otros que por “ahora”  resultan imprescindibles para que los nuestros vivan mejor, para que circule más dinero en el país y para que goteen recursos sobre gente que hoy no advierte posibilidades en otros horizontes. “La necesidad tiene cara de hereje” me enseñaron de chiquito. Y es verdad, no se puede tener lo que se quiere sino lo que se va encontrando en el camino.  Tragar sapos, gárgaras con gofio...

     Aumentar el cánon a la empresa en el camino me parece de cuarta. Solo con cabeza de boliche se plantea algo así. Ya el hecho de insistir en modificar el código minero por el camino es patético. Asociar al Estado es un camino loco.  El Estado será robado y corrompido  al final del camino. Como tantos temas, este es un asunto de grandes convicciones. Si crees que necesitamos inversión diversificada con algún mínimo de garantías (controles) para que no se deprede demás, en fin, hay que ambientar la inversión. Si crees que el medio ambiente se daña, que ya basta de estas inversiones y que tu proyecto de Uruguay pasa por otros ejes, bien, tendrás que rechazar el planteo. Todo lo demás son argumentos laterales que no me interesan demasiado. Y esta es la verdad de la milanesa porque los encares técnicos solo servirán para sostener las posiciones que previamente se tienen. No será al revés jamás.

      Lo que me resulta peculiar es que los partidos que están en la oposición ahora se transformen en nacionalistas-dogmáticos y los que están en el gobierno ahora sean privatizadores.  Cada uno obedece a una lógica propia. Los gobernantes necesitan plata y asumen lo que odiaban de manera frívola y desesperada. Los que eran abiertos a las inversiones privadas ahora las repudian y parecen recurrir a argumentos dirigistas perimidos y viejos. Es un escenario paranoico por decir lo menos. Bien de un país tirando a mediocre. No de primera.

 

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