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LA ONU Y LOS NIÑOS MUERTOS Por Hoenir Sarthou

publicado a la‎(s)‎ 6 may. 2011 9:11 por Semanario Voces



El anuncio de la muerte de Osama Bin Laden en Pakistán hizo pasar casi desapercibido el nuevo intento, de las tropas que atacan Libia por decisión de la ONU, de matar a Muammar Gaddafi.

 

Las tropas enviadas por la ONU volvieron a fracasar, al menos parcialmente. No lograron matar al gobernante libio. En lo que no fracasaron fue en despachar hacia el otro mundo, mediante el bombardeo deliberado de la casa en que vivían, a un hijo de Gaddafi y a tres de sus nietos, de los cuales el mayor contaba con cuatro años de edad y el menor con pocos meses de vida.

Más exitosas fueron los comandos estadounidenses en Pakistán, que, según su propia versión, anunciada con bombos y platillos por el presidente Barak Obama, lograron matar no solo a Bin Laden, que al parecer estaba desarmado, sino a uno de sus hijos y a otras tres personas, incluida una mujer.   

 

TIM BURTON EN EL PARQUE RODÓ

A estas alturas, todo lo que ocurre en esa región del mundo empieza a tener un aire de irrealidad, empieza a parecerse a algunas de las películas de Tim Burton, en las que una historia ingenua y una estética a la vez gótica e infantil conviven con el horror y lo sórdido, o a las imágenes de la casa de espejos que había hace muchos años en el Parque Rodó, en la que, dependiendo del espejo ante el que uno se parara, se veía muy pero muy alto, o muy pero muy gordo, o muy pero muy flaco.

Es difícil no sentir esa sensación de irrealidad cuando el operativo “humanitario”, en teoría dispuesto por las Naciones Unidas para salvaguardar los derechos humanos y proteger las vidas de los civiles en Libia, se propone manifiestamente liquidar a un gobernante y mata efectivamente a uno de sus hijos y a tres de sus nietos de muy corta edad. Es difícil no sentirla cuando los Estados Unidos, los mismos que invadieron a Irak para eliminar unas armas de destrucción masiva inexistentes, declaran públicamente por boca de su presidente, loco de alegría, que enviaron un comando a un país extranjero para matar a un supuesto enemigo. No para capturarlo ni para enjuiciarlo, sino para matarlo. Pero sobre todo es difícil no sentir la irrealidad cuando dicen que, después de haberlo matado, tiraron el cuerpo al mar, sin exhibir ninguna prueba de que todo eso haya ocurrido.

 

EL OTRO TERRORISMO 

A los tres líderes musulmanes que han enfrentado bélicamente a los Estados Unidos en los últimos tiempos (Hussein, Bin Laden y Gaddafi) se los ha matado o intentado matar junto con sus hijos. ¿Casualidad? Puede ser. Una vez. Tal vez hasta dos. Pero ¿tres veces? Eso no ocurrió ni en la Primera ni en la Segunda Guerra Mundial. Casi no hay antecedentes de muerte de familiares de jefes de Estado durante las guerras del último siglo. Entonces, ¿estaremos ante una estrategia del terror, destinada a disuadir a otros líderes musulmanes de rebelarse contra el mundo occidental?

 

MÁS DUDAS

La distancia, las diferencias culturales, religiosas y políticas, y una sistemática campaña pseudoinformativa emprendida por los gobiernos y las cadenas mediáticas del mundo desarrollado, tienden a dificultarnos la percepción de los hechos. Pero, más allá de eso, parece que nada en esa región resulta ser lo que aparenta.

¿Los intentos de matar a Gaddafi y a su familia son excesos cometidos por las tropas de la OTAN transgrediendo la resolución 1973 de la ONU, o hay una decisión secreta de matarlo y eliminar a su régimen? ¿Tiene que ver con la protección de los civiles o con que su gobierno nacionalizó y controla desde hace más de cuarenta años el petróleo de Libia y con algunas jugadas que estaba haciendo Gaddafi en el ámbito de los países africanos?

¿A quién le sirvió y a quién perjudicó, objetivamente, el atentado contra las Torres Gemelas? ¿Los Estados Unidos habrían podido invadir a Afganistán y a Irak de no mediar el atentado? ¿Quién era o es Bin Laden? ¿Por qué no había interés en capturarlo con vida y había tanto apuro en hacer desaparecer su cadáver? Es difícil creer que el gobierno de Pakistán ignorara que se escondía en su territorio desde hacía casi diez años. ¿A qué juega Pakistán? ¿Escondía a Bin Laden y engañaba a los Estados Unidos? ¿Lo traicionó entregándolo a los Estados Unidos? ¿Ninguna de las dos cosas?     

Hay otros misterios regionales. Arabia Saudita, por ejemplo, que pasa por ser el gran aliado de los Estados Unidos en la región, a la vez ha financiado a las universidades islámicas en las que se formaron, entre otros, los talibán.

 

DE CÓMO OBAMA Y LA ONU LEGITIMARON EL ATENTADO CONTRA LAS TORRES GEMELAS

Muchas de las dudas planteadas más arriba no son solubles con la perspectiva y con la información de que disponemos desde aquí.

Pero hay algo que parece claro. Las políticas que los Estados Unidos y sus aliados europeos vienen aplicando en el mundo musulmán vuelven al atentado del 11 de setiembre una travesura infantil.

Muchos miles de muertos en Irak, Afganistán y ahora en Libia. Las ONU ordenando un ataque y tomando partido, en la peor de las formas (intentando asesinar al jefe de uno de los bandos y asesinando a su familia), en lo que, en el mejor de los casos, era una guerra civil de la nación libia. Su presidente, Ban Ki Moon, festejando alborozado el asesinato de Bin Laden. En fin, si alguna noción de terrorismo pueden tener los niños que están criándose ahora en el mundo musulmán, sin duda será la de los países occidentales y la de los organismos internacionales controlados por esos países.  Sólo con una perspectiva muy parcial y absolutamente distorsionada por la propaganda se puede creer que el atentado del 11 de setiembre fue el “non plus ultra” del terrorismo. Y los EEUU no deberían sorprenderse ni quejarse si recibieran otros ataques.

Sin embargo, probablemente la consecuencia más significativa de estas políticas y de estos hechos sea poner en evidencia que el mundo carece de una organización internacional que pueda postularse como legítimo gobierno para toda la humanidad.

La ONU, cuya legitimidad e imparcialidad ya habían sido cuestionadas cuando la invasión a Irak, probablemente salga más desprestigiada cuando terminen estos sangrientos episodios y se conozcan no sólo los crímenes cometidos por los países invasores sino también la verdad histórica respecto a los motivos de las invasiones.

No es para sorprenderse. La ONU ha demostrado ser lo que siempre fue: el fruto de la correlación de fuerzas planteada al terminar la Segunda Guerra Mundial. Sirve los intereses de los países que, como los EEUU, siempre la han controlado desde el Consejo de Seguridad.

Ojalá algún día pueda ser reformada, o sustituida, por una organización que refleje una forma más equitativa y democrática de concebir al mundo.   

        

 

 

 


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