Artículos‎ > ‎

LA PAJA Y EL TRIGO Por José Luis Baumgartner

publicado a la‎(s)‎ 8 abr. 2011 13:53 por Semanario Voces



 

Empecemos limpiando el tablero. Mínima higiene. Para ventilar la estupidera que, como mala moneda, usurpa lo que vale atender.

Elecciones del PBS.

El Presidente de la República pretendió sufragar sin figurar en el padrón, ni existir posibilidad de voto observado –cosas sabidas desde hacía meses-. Espíritu democrático dijeron maquilladores y comentaristas mitómanos. Desubicación y porfiadera de veterano que madrugó al pedo. Pepe, ¿qué querías? Que te mecharan en el padrón a birome. Pedile al Onito, y alguno que él elija, que te ayuden a no aparecer cada dos por tres, como un anciano despistado y navegando al garete: ¡sos el number one, carajo!

La Corte Electoral escandaliza con fraude porque un empleado maragato del organismo digitó mal y engrosó números como con 10 mil votantes inexistentes. ¿Fraude? ¿Contra quién? Elvira Domínguez corría con lista única en el grupo empresarial. El pobre hombre se distrajo y, aburrido, descuidado, metió la pata, sabiendo, como atenuante de su incuria, que ningún resultado se alteraría, desde que era conocido mucho antes de largar. El Mundo tembló. La Jerarquía pulsó alarma nuclear: sumario/ suspensión/ retención de sueldo/ denuncia penal/ ¡publicidad!/ ¿horca, paredón o la letal? ¡Bah! La estupidez no tiene escalafón.   

El Legislativo y las interpelaciones por el invisto video. Una vergüenza. Gente grande, bien alimentada, con salarios de próceres. perpetrando semejante mamarracho. ¿Por qué no juegan mejor al veo/veo? Sería más productivo. ¡Y todavía mentan a Wilson y recuerdan a Carlos Julio Pereyra! Son de  cuarta.

¿Y el senador a quien le quedó grande el apellido? Quiere ser revoltoso y agarra para todos lados a la vez. Cree arrancar galopando pa’ las cuchillas (poniendo milicos verdes a patrullar calles y barrios “paredón y después”) sin darse cuenta que monta pony del Parque Rodó.

Siguen las firmas….

¡Basta de teloneros!

 

La función es Mujica en el Conrad, asegurándole a los empresarios de acá, de allá y de acullá, lo que ya les dijo cien veces: el tren avanzará por la vía, según lo previsto, y no a campo traviesa. ¡Oh, qué bien! Revacunación periódica contra la caspa y la gripe lorier. Incluso hay burgueses que, ya al final del evento, con las últimas copas, hasta deslizan giros medio proletas.

Es el Ejecutivo marcando los grandes fines a concretar por el gobierno. Enrique Rubio los señaló.

Es la inflación importada con el dolaraje.

Es Alberto Pérez Pérez -¡de pie, señores-, analizando los efectos del reciente fallo de la Corte Interamericana de Derechos Humano, CIDH, que condena al Estado uruguayo a “dejar sin efecto” el engendro legislativo de caducidad. Hay que cumplir el fallo, señaló. El Estado debe aplicar la sentencia. La ley interpretativa no sería idónea para lograr el objetivo buscado, por cuanto el Poder Judicial deberá interpretar si corresponde su aplicación, no pudiéndose saber cómo se unificará la jurisprudencia. Puso el acento en el artículo 239. 1 de la Constitución, del que surge la aplicabilidad directa y la primacía del derecho internacional por sobre las leyes internas.

Por tanto, apuntó, el Poder Ejecutivo podría derivar el caso ante la Suprema Corte de Justicia –que tiene la potestad originaria para analizar los temas inherentes a la validez y eficacia de los tratados- la cual podría declarar la incompatibilidad de la ley de caducidad con las normas del derecho internacional de los derechos humanos. El pronunciamiento de la SCJ tendría carácter general, con lo cual aquélla dejaría de tener efectos prácticos. ¡Genial! Y –sustancial aporte mío: ¡A otra cosa, mariposa!

 

¡Que los popes de la SCJ se encarguen de botar a la basura, con los perendengues consabidos, la norma que figura con el Nº 15.848 en el Registro de leyes y decretos, de impunidad y protección a los artífices y sicarios del terrorismo de Estado!

Palco Oficial en calma. Talú tranquilo. Barras bravas cantando bajito.

 

Mientras la SCJ trabaja y el Legislativo descansa, propongo homenajear al doctorísimo Alberto Mandrake Pérez bis con una cena (los mejores vinos, murga, candombe, carnes a paladar ¿ave, ganado o cerdo cebado con avellanas? y, entreveradas, ahí, en medio de, Las Mulatas de Fuego a todo dar; a menos que el amigo (a quien siempre recuerdo con  invariable afecto) prefiera el clásico pergamino gótico de reconocimiento, para colocar visiblemente en su estudio entre un Nacional campeón a todo color y el póster, igual al que tengo en la puerta de mi dormitorio, en el que al pie dice: “Batman eternamente” –a su elección-).

 

 

 

 

 


Comments