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Las cuestiones morales deben quedar abiertas Por Oscar Sarlo

publicado a la‎(s)‎ 6 oct. 2012 14:00 por Semanario Voces   [ actualizado el 6 oct. 2012 14:02 ]
 

Precisión previa:

a) hasta que se sancione por el Senado, no hay ley; b) de aprobarse tampoco se tratará de una despenalización del aborto, sino de una muy restringida y tenue excepción a la penalización, la cual se mantiene como principio. O sea: para la ley penal, el aborto sigue siendo delito, salvo una restringida excepción que se proyecta.

¿A su criterio  considera que es correcto que toda la sociedad se expida sobre el tema?

La historia comparada, y la nacional, muestran que –más allá de algunos episodios virtuosos- las consultas populares no favorecen la discusión racional de los problemas. Las cuestiones graves que afectan directamente a la existencia de un orden Estatal (como los tributos y las penas), no deberían someterse a consulta popular. Nuestra constitución excluye razonablemente el referendum contra los tributos, pero olvidó hacerlo en materia penal. Igual, ya hemos descubierto que puede ser más fácil aún hacerlo por vía de reforma constitucional, así que en nuestro país todo vale. Las cuestiones de fuerte contenido moral no deberían decidirse jurídicamente (de manera coactiva). Y si fuera imprescindible hacerlo, que sea por los procedimientos más racionales, como el debate parlamentario.

¿El hecho de que coincida con las elecciones nacionales no teñirá el debate?

Naturalmente, complicará todo el debate político, que debiera centrarse en la calidad de los candidatos y en las políticas públicas para resolver los problemas de interés general. En su lugar, se agitarán emociones irracionales para decidir otras cosas.

¿Es una consulta popular el mecanismo adecuado para resolver el tema del aborto? 

No lo creo. El problema del aborto (entendiendo por tal, su elevado número) no se resuelve con decisiones que lo condenen o lo absuelvan, sino con políticas sociales de muy diverso tipo que promuevan la maternidad deseada y segura, la estabilidad familiar, etc.

¿Cuál es la solución para saldar un tema tan polémico?

A mi juicio el debate actual encierra dos cuestiones: (a) la penalización del aborto y (b) la moralidad del aborto. No todo lo inmoral tiene que estar penado (por ej.: mentir es inmoral, y no es delito en nuestro país).  La cuestión (a) debería saldarse legislativamente, y punto, porque no tiene justificación.  La cuestión (b) no tiene forma de saldarse, y ello no es un problema, porque las cuestiones morales deben quedar abiertas. Lo que es importante en una sociedad laica, es que el poder institucional no se oriente por tal o cual religión o moral, sino que respondan a una moral mínima, compartida por todas. El poder del Estado (el penal en este caso) no debería estar al servicio de tal o cual religión o moral. En una democracia, los debates morales deben resolverse discursivamente, argumentando ante la gente, y apostando a convencer, sin atajos institucionales.

 

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