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LAS REGLAS DEL JUEGO Por Luis Nieto

publicado a la‎(s)‎ 14 dic. 2012 2:46 por Semanario Voces
 

Cuando faltaban 15 minutos para las 8 de la noche del pasado 6 de junio, el avión de la compañía Air Class, despegó de Carrasco con destino a Buenos Aires. A la hora 20 desapareció de los radares. Al menos tres testigos declararon haber visto caer dos bolas de fuego en dirección al sitio donde posteriormente se encontrarían vestigios del avión siniestrado. Si la última comunicación con la torre de control la tuvo cuando ya volaba al sur de Isla de Flores, la explosión, o lo que haya sido, se produjo en ese mismo momento y el avión cayó en picada. La Fuerza Aérea inicia la búsqueda la mañana siguiente, uniéndosele la Marina al segundo día. A 6 meses del incidente, y a pesar de estar sólo a kilómetro y medio al sur de Isla de Flores, a unos 10 metros de profundidad, no se recuperó la mayor parte del fuselaje, y ni rastro de los pilotos. La indolencia, a menos que se trate de otra razón, hace que las cosas languidezcan, como en el caso del contador Feldman, o del atentado que terminó con la vida de la señora Miriam Mazzeu Soto del barrio Buceo. Lo malo es irse acostumbrando a que reclamar información produce molestia, es parte de las reglas del juego.

Lo que pasó con ese avión es una muestra de lo que pasa en el país con numerosos temas que se cierran bajo protesta. El caso PLUNA quedó blindado, con perdona tutti para Matías Campiani incluido, igual que el avión de Air Class. El último consejo que recibió el Partido Nacional por parte del gobierno es que mejor fueran a controlar por dónde andaban sus esposas en vez de pedir la renuncia de Calloia. Todavía hay algo peor que una recomendación tan recontramachista, y es el argumento que emitieron varios dirigentes del Frente, he aquí un ejemplo: "Tampoco es para hacer tormenta con una matraca. En definitiva están pidiendo una cosa que es decisión del presidente de la República y del Frente Amplio. Calloia tiene el respaldo de toda la fuerza política. Que no anden pidiendo la renuncia". Es cierto, la decisión es de la fuerza política y del gobierno, pero aquí hay un tema que no se cierra, y mucho menos se cierra bien: PLUNA. Si al diputado Jorge Pozzi le parece que lo de la garantía para participar como eventual comprador de los aviones de PLUNA es apenas un detalle, y que haber ido al despacho del dueño de Buquebús, nada menos que tratándose del presidente del principal banco del país es normal, entonces es que estamos muy mal. La oposición hace su juego, y no se puede esperar silencio cuando se le dan estos cachones, y mucho menos justificar la barbaridad que dijo Mujica. Debió haber partido del gobierno una observación a Calloia por el manejo de PLUNA, y debió haberlo observado por la visita que le hizo a López Mena. Si el gobierno va para un lado y para otro en vez de cortar por lo sano de una buena vez, ¿qué se puede esperar de la oposición, que haga “sí” con la cabeza a las vacilaciones del gobierno? Eso no pasaría, de ninguna manera, de estar el Frente en la oposición. Pasó con lo de Calloia algo parecido a lo del avión de Air Class. El ministro Fernández se la tomó con el único que mostró profesionalismo en la búsqueda del avión siniestrado, optando por el agravio gratuito, cuando Bado lo que hizo fue acudir al pedido de los familiares de los pilotos. Puede que sea un personaje hollywoodense, pero encontró el avión, cuando las fuerzas de la Marina y la Aviación llevaban casi dos meses gastando combustible inútilmente. Fernández debió haber amonestado a las fuerzas bajo su mando en lugar de insultar al buzo. Es una mala señal. Muy mala señal, que, sobre todo, demuestra impotencia para manejar problemas grandes, como son, obviamente, los problemas que surgen un día sí y otro también al dirigir un país.

Tampoco se aclaró lo de la supuesta coima por el dragado del canal Martín García. Baraibar puso el tema sobre la mesa, y Bustillo quedó bajo el foco de la denuncia. El canciller uruguayo respaldó esta sospecha con la presentación del caso ante el Juzgado del Crimen Organizado. Timerman dobló la apuesta y adelantó que la posición argentina era no renovar el contrato a Riovía, por la duda sobre la honorabilidad de la empresa. Uruguay quita a Bustillo de en medio y lo lleva a España, bien lejos. Pero eso no mejoró las cosas, como era de esperar. Lo que dio pie a la actual posición argentina fue haber sugerido que hubo una propuesta de coima sin tener pruebas, para mayor ingenuidad. Con la Argentina no se puede jugar, y menos si se trata de algo vital para nuestros intereses. Los que hablaron de más fueron Baraibar, Bustillo y Almagro, no el delegado blanco en la CARP. El que tiene la responsabilidad de hacer las cosas bien es el gobierno. Por otra parte, está mal sugerir públicamente que el gobierno de Vázquez hizo perder mucho dinero al país en el juicio de La Haya. Es una afirmación arriesgada la que propone Mujica. Nunca el país había estado tan unido como en aquellas circunstancias, y si, posteriormente, Kirschner bajó los decibeles fue porque el veredicto de La Haya fue contundente. No se le eche ahora la culpa a la oposición. Cuando se vaya a acusar a la Argentina de país coimero más vale que se tengan pruebas irrefutables, de lo contrario va a pasar como le pasó a Batlle, que tendrá que llorar públicamente, para fiesta de las murgas, aunque todo el mundo –incluyendo a los argentinos- piensen como él.

Una cosa es defender la soberanía nacional ante un bloqueo como el que debió sufrir Uruguay, de forma injusta, y otra es pretender una defensa a ultranza de cada acto de gobierno convencido que la oposición tiene que permanecer callada porque perdió las elecciones. Para que la oposición esté callada, o diciendo insensateces hay que hacer las cosas bien. Detrás de la oposición hay una parte importante de la opinión pública y la ciudadanía. Así como no se le puede faltar el respeto a otro país sin correr el riesgo de tener que ir, por lo menos a pedir perdón, tampoco se le puede faltar el respeto a los partidos políticos que representan casi la mitad de la ciudadanía, y menos de forma irreflexiva. Si un presidente se calienta, al punto de reaccionar de esa manera, entonces no está en condiciones de administrar un conflicto grave. Es preocupante que Mujica no lo entienda así, y es preocupante que su fuerza política no se lo haga ver, por lo menos con el silencio.

Esta es otra de las heridas que le van a sangrar más al Frente que a la oposición. Calloia ha estado mal, como estuvo mal con el capricho de que el BROU necesitaba una sede nueva, más o menos con el mismo argumento de ANTEL para construir la Torre de las Comunicaciones. La plata que administra Calloia no es suya, y ni siquiera del gobierno, es de este país, que no se puede dar el lujo de seguir malgastando cuando ya se anuncia que las obras en las escuelas tampoco van a estar terminadas antes que empiece el ciclo escolar. En todo caso Mujica no engañó a nadie, ya había adelantado su admiración por los bosquimanos antes de ser electo presidente. Para los bosquimanos todavía no hemos llegado al país ideal, pero nos esforzamos en hacerlo posible.

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