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LA UNIDAD SIGUE SIENDO ESTRATÉGICA; NUESTRA PRINCIPAL MISIÓN: CUIDARLAPor Fernando Pereyra

publicado a la‎(s)‎ 6 jul. 2013 10:59 por Semanario Voces
 

 

La reflexión parece no estar en la totalidad de las resoluciones que toman los sindicatos. Nuestra identidad sindical unitaria se basa en que es posible convivir bajo un mismo paraguas sindical con concepciones distintas. Así se pensó la conformación de la CNT. Así se aprobó su estatuto y se llevó adelante el Congreso del Pueblo. Así se conformaron los sindicatos por rama de actividad. O sea, construimos una herramienta estratégica, insisto estratégica, que hay que cuidar responsablemente, porque es la principal herramienta social para los cambios en el Uruguay.

Esta herramienta logró pasar por los peores trances,  entre otros, un golpe de Estado; resolver la mayor parte de las situaciones dificultosas y seguir adelante. Partimos de la base que una organización sindical debe  ser plural, solidaria, participativa y buscar en la medida de lo posible la mayor cantidad de acuerdos y consensos. Es una práctica que lleva más tiempo pero que posibilita que las resoluciones tengan mayor fortaleza.

Estas son apenas algunas consideraciones que dan cuenta de nuestro pasado, en el que por supuesto hubo polémicas muy duras, pero en las que no se resolvió nada tomando el atajo, la desgremialización, la adjetivización y el agravio para laudar temas de fondo.

Me siento orgulloso de ser heredero de esta herramienta y pretendo dentro de mis limitaciones, fortalecerla, abrir los oídos a los compañeros que no sostienen las mismas posiciones que las mías. Trato de escuchar las reflexiones de los demás estando convencido de que cualquiera de nosotros pasa su vida aprendiendo. Esta riqueza heredada surge con fuerza de la construcción de una herramienta de lucha, solidaridad y unidad.

Hace unas pocas horas en una reunión de los zonales de ADEMU Montevideo se votó la desgremialización de los compañeros Héctor Florit, Luis Garibaldi, Oscar Gómez; irupé Buzzetti y Mirtha Frondoy. Destaco  que los nombro compañeros que en lenguaje sindical tiene un profundo significado.

Con todos ellos me conozco hace más de 20 años. Con todos ellos he tenido acuerdos y discrepancias. Con muchos de ellos participé en la misma agrupación sindical y con otros, nunca. Sin embargo, a todos les reconozco la enorme cantidad de horas que volcaron a nuestra Federación. Alguno de ellos estuvo en el proceso de refundación de ADEMU  y de la FUM-TEP. Ocuparon cargos en la dirección e incluso en la Secretaría General, pero independientemente de las representaciones que alcanzaron, son todos ellos, sin excepción, defensores a ultranza de la Escuela Pública y sin ninguna duda integrantes de nuestro gremio por compromiso.

Los cambios que se produjeron en el Uruguay permitieron que destacados sindicalistas ocupen cargos de gobierno designados por el gobierno nacional, algunos de ellos nombrados desde el 2005. Esta situación obviamente cambia la posibilidad de acción de dichos compañeros en la vida cotidiana de los sindicatos. Personalmente diría que los compañeros autoregularon su participación sindical, no participando de ninguna instancia de discusión orgánica del sindicato. Con su afiliación lo que mantienen es su compromiso con el sindicato. En un mundo donde los mandos medios tienden a desafiliarse y ni que hablar de los cargos jerárquicos, que en nuestro país haya compañeros que reclamen estar en su sindicato, parece ser un diferencial que no corresponde tirar por la borda. A su vez, no conviene nunca en una asamblea convocada para tratar presupuesto, que se cuelen por la ventana mociones que son dañinas para los compañeros y para los sindicatos.

Por supuesto que la organización puede tener, y de hecho tiene, diferencias con muchas de las posiciones que asumen los compañeros en su responsabilidad de gobierno. Es legítimo expresarlas y discutirlas.  Es sumamente válido plantear problemas de gestión o debatir posiciones asumidas por los jerarcas. Pero lo que no deberíamos hacer es pedirles que digan lo que nosotros queremos que digan, o exigirles que  reclamen lo mismo que nosotros. Del mismo modo que reclamamos independencia del movimiento sindical de los partidos y gobiernos, debemos otorgar independencia a nuestros compañeros que llegaron al gobierno y tienen que contar con esa independencia para tomar sus decisiones.

Estoy convencido que cuando reflexionen sobre el tema,  los Maestros de Montevideo van a rever su decisión. Es lo deseable y lo mejor que nos podría pasar.

Los sindicatos tenemos que tener en nuestro horizonte de posibilidades la acción de afiliar a la totalidad de los trabajadores de cada rama. Claro que parece difícil, tan difícil como cuando nos planteamos en el año 2003 llegar a 300 mil afiliados y hoy estamos en 350 mil. A estos procesos de avance llegamos porque logramos articular al conjunto de los sindicatos en torno a la idea de que el conjunto de los sindicatos se comprometan con la campaña; sean capaces de hablar con todos los compañeros independientemente de lo que piensen, asumiendo posiciones unitarias, invitando al compañero a hacerse dueño de su herramienta, de su destino. Quedan muchas cosas para profundizar y reflexionar, pero claramente, cada vez que se han tomado medidas similares o iguales a estas, me he expresado en contra públicamente, porque como decía nuestro querido compañero Pepe D´Elía,  a los compañeros “hay que decirles lo que quieren oír y lo que uno piensa, aunque no quieran oír”. Después, cada trabajador sacará sus conclusiones

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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