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Los aportes al Fonasa por Isaac Alfie

publicado a la‎(s)‎ 12 jul. 2013 14:43 por Semanario Voces
 

La falta de dinero en caja y la fuerza de algunos reclamos han traído a la discusión pública un tema que me sorprendente por dos motivos; i) porque una vez más en tiempos de bonanza (el viento de cola no cesó, únicamente no aumenta año a año como antes), se discute sobre cómo se aumentan los impuestos, los peores si se los toma por sus efectos de largo plazo y, ii) porque cualquiera sabe que el efecto de caja de la medida, salvo una expropiación que la justicia en poco tiempo revierte, sería en el 2015.

Comencemos por el segundo, el más trivial. En este 2013 se devolverán los aportes en exceso realizados durante el año 2012 y en 2014 los de este 2013. Un impuesto no puede aplicarse de manera retroactiva por lo que, en el mejor de los casos, la eliminación del límite de aportación sería a partir de la fecha de aprobación de una nueva ley al respecto. Lo razonable en función de los anuncios, ley remitida en agosto, tratamiento en dos Cámaras, Ley de Rendición de Cuentas de por medio hasta comienzos de noviembre, es su no aprobación hasta el último bimestre del año, por lo que su vigencia seguramente sería a partir del 1º de enero de 2014, en decir, devolución setiembre de 2015, ergo sin efecto sobre las cuentas públicas de 2013 y 2014.  Vale recordar que el actual aporte al Fonasa ya incluye un impuesto del 25% sobre el valor de la contraprestación,  únicamente considerando los aportes personales, además se cobra el 5% del salario nominal en concepto de “aporte patronal”, que en la mayoría de los casos es una manera distinta de denominar el impuesto al trabajo que, económicamente, paga el trabajador. El impuesto total (pago por encima de la contraprestación) varía en función del sueldo, la cantidad de hijos a cargo y sus edades pero, entre quienes tiene devolución, difícilmente sea inferior al 100%. Ante ello ¿más impuestos? Si no es una venganza, se parece mucho a ella.

Respecto al impuesto en sí. Es por demás claro que sería un adicional al IRPF, con todas las contraindicaciones que estos impuestos tienen, mucho más para países pequeños con novel de ingreso medio - bajo. Si no comprendemos que el esfuerzo de las personas depende de su remuneración  y que lo que importa es la tasa marginal del impuesto, pronto nos daremos cuenta que lo mejor de nosotros volverá a buscar otros horizontes, cuando necesitamos exactamente lo contrario. Si una persona que gana más de determinada cantidad se le quita de 25 a 30% por concepto de IRPF y 6% por concepto de salud (supongo que ha optado por el régimen mixto de previsión social y entonces ya no abona montepío), es claro que la tasa marginal de impuesto está entre 45 y 56,25% (36 / 64), dejando pocos incentivos para trabajar más. Casualmente son éstas las personas más productivas, las que llevan adelante las organizaciones, las que innovan y generan el mayor valor. Sin ellos no hay progreso y todo el resto sufre. Si se quiere un ejemplo de la realidad, miremos lo que comenzó a suceder entre EUA y Europa, poco más que 3 décadas atrás. Mientras el primero reducía las tasas del IRPF, Europa las mantenía en niveles altísimos, entonces, el primero “descremó” al segundo de los mejores científicos y personal calificado, hasta que éste, encontró una manera que los profesionales paguen pocos impuestos.

En esas sociedades el nivel de ingreso per – cápita, es casi 4 veces el nuestro, por lo que la comparación sólo es razonable cuando se realiza entre ellas, con nosotros eso no opera. Aquí cualquier deducción del salario, por chica que parezca en relación a otras (que ya no lo son, porque las tasas impositivas son muy altas), corremos el riesgo de vaciamiento. Hoy la “prima por emigración” ha bajado sustancialmente a nivel mundial, las comunicaciones y el transporte aéreo accesible, han convertido lo que era “la tragedia del desarraigo” en algo sobre llevable. 

El mundo ha comenzado a dar la vuelta, en poco tiempo ya los compatriotas volverá a mirar con entusiasmo otras posibilidades en el exterior. Seguir cargando el trabajo calificado con servicios públicos de muy bajo nivel, terminará como siempre mal y quien pagará la cuenta será, también  como siempre, el más indefenso.

Políticamente es simpático estar a “favor del bien y en contra del mal”, el tema es que las acciones reales conduzcan a ello y no nos introduzcan en el camino contrario.

 

 

 

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