Artículos‎ > ‎

LOS MEDIOS, LA POLÍTICA Y LA DEMOCRACIA por Daniel Castro

publicado a la‎(s)‎ 15 may. 2014 14:46 por Semanario Voces

El retorno a la democracia en el año 1985 abrió una nueva etapa en la sociedad uruguaya y el periodismo no escapó a eso. Tuvo que ahuyentar muchos demonios: la parcialidad y la mezcla de opinión con información, entre otros. Y a su vez debió responder a la demanda ciudadana pos dictadura, de medios serios e independientes del poder político.

 

Hoy se alcanzó, en la mayoría de los casos, esa sana tensión entre políticos y periodistas que es como una cuerda de guitarra: tensa y afinada suena mejor.  Creo que el lector, el oyente o el televidente aprecia esa tensión, penando como contrapartida la obsecuencia o el favoritismo.

 

Si tomó en cuenta una encuesta de CIFRA del año pasado, debería suponer que de cada 10 personas que pasen frente a la Católica  en este momento, sólo 3 le tienen confianza a los partido políticos, y menos de tres le tiene confianza al parlamento. ¿Influyen los medios en esta "foto"? Tal vez. Pero no debe olvidarse que son muchos más los espacios de declaraciones, que los de entrevistas o análisis. Y en las declaraciones, lo que prima es el cruce de ataques y acusaciones, entre compañeros y adversarios. Entonces hay una razón para que entre la gente quede como "flotando" esa idea de que los políticos se están peleando todo el tiempo. Es verdad que los periodistas apelamos mucho al " dijo fulano tal cosa ¿usted que opina?"? Pero es la lógica imperante y sin atisbos de cambios no solo en Uruguay, sino en la mayoría de países democráticos.

 

 

PROFESIÓN FETICHE ( disculpen estos comentarios en primera persona)

 

El periodismo tuvo para mi algo de profesión o de oficio fetiche. En lo previo se le asignan poderes casi sobrenaturales y quise poseerlos.  Creí que sería un superhéroe al servicio de la comunidad. Luego me di cuenta de que es un desafío diario para hacerlo digno, donde el principal reto es el equilibrio. Por lo tanto, despojado ya de la imaginaria capa de superhéroe,  quedé casi  desnudo en una cuerda floja, transformado en equilibrista.

 

EL EQUILIBRIO

 

Y aunque suene peyorativo lo de equilibrista, porque podría dejar la idea de actitud acomodaticia, verán que no lo es. Como yo, seguramente tantos, nos pasamos la vida sopesando la vara a la que se aferra el equilibrista. A esa vara la llamaremos, genéricamente, información. Ahora se inclina hacia lo que creemos que puede resultarle de interés a la gente, ahora se inclina a lo que nosotros creemos interesante. Ahora se posa una presión empresarial en un extremo o una llamada de algún gobernante en el otro. Y así vamos por la linga  tambaleando, pero aferrados firmemente a la vara, a la información. Al menos cuidando que el tambaleo sea elegante y no se note. Sabiendo que cuando el movimiento basculante se inclina demasiado hacia alguno de los extremos, el riesgo de caer es importante. Por eso, vida de periodista, vida de equilibrista.

 

 

TRANSFORMAR O DEFORMAR

 

El medio o más concretamente el periodista  ¿deforma, transforma o malforma?. En un noticiero "tipo" del canal de una hora y media de duración, hay unas 30 a 40 noticias, con una asignación de tiempo promedio de un minuto y medio. Allí se incluye información nacional, internacional, deportiva y social. En la información nacional se suman temas del ejecutivo, legislativo, política, sindical y policial. Con estos hilos hay que confeccionar un macramé que quede bien anudado, resistente y además vistoso. Entonces llegamos a la conclusión de que el medio deforma, o al menos, para ser piadosos, transforma. En todo caso la duda seguirá siendo la intención, con el agravante de que la mayoría de los medios adolece o carece de manuales de estilo, códigos éticos o deontologicos. . Y allí, quedamos librados a la consideración de nuestros públicos, que nos premiará o castigará con el control remoto, en un impiadoso examen diario.

 

AGENDA E INTERESES

 

Cuando el presidente Lacalle hablaba ayer de su buena idea del vocero durante su administración,  concluía que en una sociedad de parientes, no vale de mucho. Ahora bien ¿por qué no empezar por casa? ¿Por qué no nos ayudan con las interpelaciones? Quién en esta sala se siente capacitado para hacer una síntesis perfecta de - seamos generosos - 5 minutos sobre una interpelación de varias horas de duración? Cada uno de los integrantes de toda una bancada hablando sobre el mismo argumento o sobre una postura preestablecida. ¿Por qué no un vocero? Seguramente por aquello del perfilismo en los partidos, que también nos exige un plus en la búsqueda de ese equilibrio. No siempre el legislador más mediático, o sea el que más llama a los medios o el que ante la luz roja de la cámara "enciende" su discurso, es el que más trabaja. Y cuando algún legislador argumenta que la interpelación es una herramienta para que la gente sepa, lo dudo. Pocos "fanáticos" como yo (en mi caso se suma la obligación profesional) se cuelgan a las "maratónicas sesiones". Es como el periodista que dice "esto lo publicamos porque es lo que quiere la gente. Nos equivocamos ambos: políticos y periodistas, porque el gentómetro no se inventó .

 

Y algo parecido pasa con los actos, en años electorales. Ahora tenemos lo que en la jerga se denomina los " tráficos", que son los envíos de los partidos ante la imposibilidad material de los Medios de estar en los actos de los candidatos. Y allí tenemos que lidiar con el ombliguismo de dirigentes y sectores que exigen estar.  Porque son 10 o 12 grabaciones,  algunas de pésima calidad técnica, con el tramo que le interesa al remitente. Ese es otro dilema ético. ¿Qué pasa si un político envía la parte del discurso que anuncia que eliminará impuestos, pero no incluye la parte donde dice que lo hará a fuerza de echar a miles de funcionarios públicos? Apelo a un extremo para que se entienda la idea. Pero,volviendo sobre los envíos de los sectores, todos quieren estar. Y aunque quisiéramos que todos estén, es imposible. Allí se practica periodismo subjetivo, si. Laudado ya el debate sobre sí el periodismo es objetivo, porque en los hechos no puede serlo, corresponde ahora hablar de ejercicio subjetivo, honesto y responsable. El tema es elegir sin culpa y con argumentos. Porque, siendo la democracia un juego de equilibrios, ese juego se traslada al informativo. Y en ese contrato social imaginario que debe firmarse con el público, el oficio del periodista también se juega,  a la hora de quitar la cháchara del trigo.

Elegir y decidir sin culpa es sacerdotal para la credibilidad y por lo tanto para la democracia que necesita periodistas libres

 

LA ENTREVISTA

 

Nada más atrayente para un periodista que hace entrevistas que recibir a personalidades de tal estatura intelectual o política como los expresidentes que participan de estas jornadas u otras figuras presentes. Para quienes hacemos la nota, la fascinación de contar con estos "pesos pesados" es innegable. Es más, en mi caso cuelgo entusiasmado la nota en Youtube. Y luego cuando voy a los "analíticos", me indica que la gente no fue más allá de los 8 minutos. Eso hace que me proponga notas más breves y eso distorsiona el espacio. Lo condiciona para mal. Pero el dato frío me interpela y me obliga a tomar decisiones. Me condiciona también el avisador que presenta el espacio porque  quiere que la gente llegue al final,para que se note su auspicio. Y todavía el programador del canal me exigirá que haga todo para dejarle al próximo programa la pantalla caliente. Pero ¿en qué queda entonces aquello de contenidos distintos para públicos diversos? ¿Cómo hago para abarcar todo? Otra vez, equilibrio. Y todo mientras también peleamos a ciegas y a brazo partido con la opinión pública, ese monstruo sin cabeza que somos todos y no somos ninguno, como dijera ayer el presidente Sanguinetti.

 

APATÍA O INTERESES

 

Vuelvo sobre el canal de Youtube,  que es al menos mi experiencia más directa,  con datos a los que puedo acceder. Tengo 1025 suscriptores, 470 vídeos subidos y  más de 405 mil visualizaciones. El video más visto es el de Bava cuando sale esposado de la novena (50000). en segundo lugar un informe sobre la "yeta" que habría acompañado al,presidente Piñera (casi una nota de color) En tercer lugar con 23 mil visitas una exclusiva al presidente Mujica, en cuarto una al vicepresidente Astori, y en quinto puesto un señor chileno que habla de ovnis. ¿Cómo armo la agenda de la próxima semana? Dejo de lado la campaña electoral y me dedico a lo paranormal? Sigo poniendo curiosidades?  No. Porque el periodista y el medio tiene un cometido social que deben aplicar y cuidar. Hay un servicio social que también se debe defender. Y lo debo prestar, aún comprometiendo un punto de rating. Contribuir desde ese lugar también es una forma de cuidar a la democracia.

 

 

LA TECNOANARQUÍA

 

Hoy la tecnología plantea nuevos desafíos para el periodismo que tienen mucho que ver con la democracia. Con Internet surgió la hiperinformacion y una sensación de gratuidad que golpea a los medios de comunicación, como lo hace con los artistas. Y si bien las redes sociales son una herramienta indispensable (desde mi punto de vista) para el periodista, son una extraña y anárquica competencia para los medios tradicionales. Es más, ya se está hablando del periodismo comunitario. Todos parecen ser periodistas. Y eso no es así y no debe ser aceptado ni siquiera como una posibilidad. Son una extraordinaria fuente de datos, valiosos en muchos casos. Pero el ejercicio profesional del periodismo pasa por técnicas complejas y formación continua.

 

EL RETO

 

Estamos ante otra cruz de caminos. Los medios tratan de adaptar su modelo de negocios ante el impacto de internet, y encontrarán más temprano que tarde el camino de la supervivencia.

 

Los periodistas también tienen que observar estas circunstancias y navegarlas. Con  la convicción de que seguirá siendo un oficio vital para la democracia. Porque ya nadie quiere el mundo del comunicado o la versión oficial, huérfana de la mirada desconfiada del periodismo.

 

Sin queja alguna, los periodistas y los empresarios estamos a una fuerte presión económica que pone en jaque la viabilidad de las empresas. La consecuencia casi natural y directa es que se reducen y precarizan las plantillas de redactores, se acota la capacidad de investigar, de vigilar y de transformarse en un contrapeso del poder a favor del ciudadano.

 

No sabemos cuales serán las formas de transmisión pero si confiamos y sabemos que la información, rigurosa, independiente, indispensable y democrática se abrirá paso.


Comments