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Los mil y un Pepes Por Washington Abdala

publicado a la‎(s)‎ 29 mar. 2012 10:24 por Semanario Voces
 

Es que no hay un solo Pepe. Hay muchos. Son amigos entre ellos pero se pelean, se discuten, se entreveran. A veces, se enojan entre sí, a veces se toman una,  a veces se ladran. Les cuento todos los Pepes que existen.

El Pepe gruñón. Es el Pepe que se recalienta con preguntas chotas, con periodistas que interrogan sobre lo obvio y con conversaciones innecesarias que impone el cargo de Presidente al tener que hablar con gente al santo botón miles de veces. Es un Pepe al que le molesta que le pregunten por los “quioscos” cuando él sabe que hay que conducir un “transatlántico”. Si, es un Pepe de malhumorado, calentón, que no siempre es racional.  Me parece fenómeno que diga lo que se le cante y que los serviles -de los medios de comunicación y del sistema político- tiemblen por temor a quedar quemados con algún sopapo dialéctico cuando preguntan imbecilidades.

 El Pepe filósofo. Es el Pepe que hace discursos inteligentes, que desconcierta a la barra, que dice cosas con lectura. Un tipo que le gusta pensar la vida y que la analiza con perspectiva puesto  que pasó por el infierno y está vivo -sin rencor- para contarlo. Un individuo, quizás magnánimo  en lo individual pero rehén de sus amigos, esos que lo atan a lo ideológico demasiado. Un tipo que sabe que lo que hay en esta vida es lo que está “en la cortita”, el resto es  puro verso. No parece importarle el más allá, aunque de vez en cuando “la parca” se le  presenta en sus discursos. Sabe que está en los descuentos. Hoy, es un Pepe moderado  y sabedor que todo objetivo requiere habilidad para llegar a él. No alcanza con declamarlo. El Pepe violento del pasado está en su recuerdo, pero no mucho más que eso. Por eso el Pepe filósofo se tragó al guerrillero. El “libro” enterró al “fierro”. Siempre es así. Y es muy bueno que sea así.

El Pepe gobernante. Es el Pepe con sentido de la acción, es desordenado, inorgánico y  va para adelante y para atrás. No conoce el método, no lo estudió, solo lo intuye. No pocas veces cambia las reglas de juego y los jugadores se marean, se asustan. No deja mucho lugar para el protagonismo proactivo de su equipo. Más de uno le “teme mal”, como dicen los pibes ahora. No es bueno eso, no se gobierna bien con la fusta. El  proyecto no es claro, entrevera la pelota y se le está acabando el tiempo para concretar sus prioridades. Además, su sombra asfixia. Y la primera dama no siempre lo ayuda, a veces, sin quererlo le mina el terreno. Es cierto, está muy solo, pero los presidentes siempre están solos eso no es novedad para nadie.

El Pepe internacional. Es un Pepe irregular, hace discursos interesantes en algunos países y medios berretas en otros. En Alemania sorprendió con su lucidez, así como sucede habitualmente con los discursos que hace en la Argentina y en la región. Hay otros malos (Perú). Claro, los de la Argentina no sirven para mucho, es más, en alguna oportunidad generó celos innecesarios en el gobierno peronista-kirchnerista. Mucha miseria en la vecina orilla. (Nos quieren, pero nos quieren chiquitos, botijeados, orinados). Es que en el mundo sorprende el viaje personal (introspectivo) que hizo y eso es bueno para el Uruguay. Habría que aprovecharlo más, claro, tenemos un ser penoso en la Cancillería que no entiende nada de esto. Ese es el típico jugador de la B, arribista, que pone cara de estadista y no sabe jugar en primera.  Una lástima no haberlo aprovechado mucho más al Pepe. Piénsese en un Enrique Iglesias lo que hubiera vendido al producto: “Pepe remasterizado como demócrata-negociador venido de un pasado violento”. Se hacía un picnic con caviar. Lo terminaban nominando al Nobel de la paz.  Repito: una lástima. Igual como la diplomacia presidencial funciona sola en ésta sobrevive el hombre.

El Pepe compañero. Es el mismo de siempre. El de Don Koto. El de la militancia infinita en los barrios y en los boliches. El que se ríe de las mismas cosas con sus amigos por lo que cuentan los que lo aprecian. Es cierto, hoy  en su proximidad hay amenazas de halcones, pero son solo eso, amenazas.  El cree en las mismas utopías de siempre pero ahora sabe que son solo eso, utopías, referencias finales, sueños a no perder de vista pero sueños al fin y al cabo. Es un Pepe que sus amigos lo siguen defendiendo y sus enemigos lo van a terminar respetando en el largo plazo.

El Pepe político. Es el más afinado de todos. Es psicólogo del comportamiento de los demás. Los conoce. Sabe sus debilidades, sus fortalezas. Mueve piezas sabiendo como lo harán los adversarios, está dos o tres jugadas antes que los demás. Lo estuvo siempre porque el plan B o el C siempre le sirvió igual y los iba armando sobre la marcha. Es una máquina de acumular poder con lógicas prebendarias, redes de lealtad y juegos de poder que no se muestran como tales pero que existen y los que conocen saben de lo que hablo. Nadie la va a tener fácil en el Frente Amplio con Pepe en el peaje. No va a resultar barato pasar por allí. Pepe a diferencia de Tabaré conoce a los cuadros intermedios y los fideliza de alguna forma.  Maneja el poder en la dimensión real. A la oposición la maneja a gusto y placer. Los dividió y los puso en una fritata. O se pusieron solos, es lo mismo. No hay oposición verdadera en este país, Pepe de alguna forma ganó ese partido. Un jugador de temer para una barra opositora que se odia más de lo que se comunica entre sí. Un político que sabe jugar en todos los terrenos. Venir de donde viene y terminar donde termina, es para pocos. No lo neguemos.

El Pepe humanista. Es el que va a mirar los restos óseos de la semana pasada y lo hace con respeto. Sin hablar. En ese momento se imponía eso y no la chabacanería guasa de algunos. Es el mismo que también cree que los presos de más de 75 años tienen que estar en sus casas, el mismo que comentó eso hasta para los represores de la dictadura. Es que a su edad se permite mirar con dimensión abierta y sin revanchismos berretas la vida sabiendo que lo chico es solo enojo para el alma. Hay una edad –o un momento-  en que ya no se miente más.

El Pepe es un poco todos estos Pepes y la combinación del día puede salir para cualquiera lado. Todos son verosímiles, todos son reales y todos son Pepe. Claro, hay que lidiar con todos adentro de un solo tipo. Pero eso es una tarea de él. Vaya problema que tiene el hombre. Nosotros, los vivimos como ciudadanos por eso algunos Pepes gustan más que otros. Es normal que así sea. Supongo.

 

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