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MEGA OPERATIVOS DE SEGURIDAD La alegría va por barrios Por Alfredo García

publicado a la‎(s)‎ 4 may. 2011 10:26 por Semanario Voces   [ actualizado el 4 may. 2011 10:30 ]


 

“La manera de prevenir que tenemos es tener un milico estaca; estar vigilantes en muchos lados. El vigilar por el manejo de información y de la prevención no lo usamos”.  José Mujica, PEPE Coloquios. Pág. 140

 

 

 

Montevideo se transformó en Rio de Janeiro, los asentamientos se volvieron favelas. La Chacarita pasó a ser Rocinha, Malvín Norte se convirtió en Cidade de Deus y la Cruz de Carrasco se transmutó a Manguinhos. Los mega operativos de saturación policial están a la orden del día demostrando que el largo brazo de la ley llega a todos lados y que el gobierno del Frente sabe marcar autoridad.

 


 

Que el tema de la seguridad está en la agenda pública está fuera de toda discusión. Que la cosa va mucho más allá de la mentada “sensación térmica” es incuestionable. Que la amplificación de los medios influye es cierto, pero también incide el histórico morbo criollo por la crónica roja. Sin lugar a dudas este tema se ha vuelto un talón de Aquiles del gobierno y la oposición -ni corta ni perezosa- lo agarró como caballo de batalla, porque de la economía no puede decir ni pío. Así surgen los reclamos de rebaja de la edad de imputabilidad, como si los menores fueron los causantes de todos los males. Es más, como si bajándola solucionáramos el problema de la delincuencia juvenil. Pero políticamente el tema rinde, es fácil hacer maniqueísmos y tomar un rol proactivo en la seguridad ciudadana, juntando firmas. ¡Chapeau!, Pedro. No solo toma visibilidad como líder de la oposición sino que se apropia del viejo y querido mecanismo de la recolección de firmas, tan usado por la izquierda en nuestro país.

 

 

 

Hablemos de la Policía.

Me da la impresión de que la Policía es una institución terriblemente burocratizada, donde internamente ha habido un histórico funcionamiento de acomodo, de una multiplicación de gente que muy poco tiene que ver con el servicio policial. Sin embargo están ahí”. José Mujica, PEPE Coloquios. Pág. 138

 

La conducción del Ministerio del Interior no ha sido nada fácil para el Frente desde que asumió el gobierno. Los diferentes titulares de dicha cartera marcaron improntas personales con resultados diversos. Pero siempre estuvo y está sobrevolando la vieja polémica entre las causas y las consecuencias de la violencia. Y de allí a la dicotomía de si la izquierda reprime los delitos o ataca el origen que los ocasiona. La política pendular se impone y hoy vemos una especie de defensa corporativa de todo lo policial en masa, como si todos los policías fueran los buenos de la película y cualquier crítica es un ataque. ¡Aflojen che! Da la impresión de que el ministro se tragó la pastilla de la autoridad y la mano dura, y actúa  en consecuencia, satisfaciendo a lo más reaccionario de nuestra sociedad.

 

Actuando con inteligencia

 

“Algo que debiera ser la tarea casi sustantiva, porque el trabajo de inteligencia y de información, es un trabajo esencialmente preventivo, y termina siendo disuasivo. Porque si vos tenés una policía que las sabe todas, que se entera de todo, que está informada de todo, las condiciones son distintas.

La policía tiene que tener un registro territorial, claro, desde el punto de vista jurídico no puede, pero desde el punto de vista práctico, el comisario que está en la zona tiene que conocer al dedillo la población que tiene. La tiene que conocer al dedillo, y tiene que saber dónde están los focos principales de problemas y tratar de tener una fuerza que opere disuasivamente.

En eso, creo que en los últimos años hemos retrocedido, porque los antiguos comisarios eran comisarios, se pasaban veinte o treinta años en una seccional.

Conocían a todo el mundo, y cuando veían a un tipo raro, decían: “Éste no es de acá”. ¿Me entendés? Eso se perdió. Ésa es una de las características notables de la policía inglesa, tienen un alto sentido de territorialidad. Es un vecino muy bien conceptuado el policía en general, no deja de ser un vecino”.

 José Mujica, PEPE Coloquios. Pág. 138-139

 

A buen entendedor pocas palabras bastan dice el popular refrán.

Pero reafirmando los conceptos antedichos, cabe mencionar el ejemplo de la brigada antidroga, que justo hace dos días se anotó un gol de media cancha desbaratando una mafia colombiana.

Así se demostró que la represión eficaz se vale de los servicios de inteligencia y de la información más que de las demostraciones de fuerza bruta.

Por otro lado quedan las interrogantes sobre la competencia u honestidad de algunos uniformados, porque unos logran apresar limpiamente a narcotraficantes pesados pero a otros se les escapan los pibes chorros.

 

“A represión mais grande do mundo”

 

“A mí me da la impresión de que se quiere meter en cada casa un milico.

Pero ¿cuánto cuesta eso? ¿Para qué sirve? ¿Te mejora eso la seguridad? Todo indica que no. Algo tenés que cambiar: preparación, buena información, rápidas comunicaciones. Lo que impresiona en Europa es que vos no ves milicos, ahora, pasa algo y no sabés de dónde salieron, pero están ahí”.

                                                                               José Mujica, PEPE Coloquios. Pág. 139

 

Los despliegues de milicos por barrios marginales, con helicóptero de la Fuerza Aérea y todos los chiches, son una puesta en escena espectacular que parece querer tapar la inoperancia.

Pero los medios quedan agradecidos por la cobertura y no es poco, contar con la difusión de la acción policial, que muestra que el gobierno frentista reprime tan bien como la derecha reclama.

A los pobres, como siempre. La pregunta es: ¿sirve para algo?

O simplemente es parte de una operación política destinada a dejar a la oposición sin argumentos sobre el tema seguridad.

El problema de este camino es que alienta a que se despierte el “enano fascista” que todos llevamos adentro y que los reclamos represivos pueden ir en aumento indefinido.

No nos imaginamos un operativo similar en zonas residenciales,

buscando dealers en boliches de onda o prostitución infantil en  pitucas casas de masajes.

No nos convence esta onda brasilera que agarró el Ministerio del Interior, que incluso ya encargó un par de camiones blindados para entrar a los barrios marginales, da la impresión de que para mostrar eficacia se dejan de lado, algunos valores fundamentales.

No nos gusta el modelo de autoridad miliquera, de “palo y palo”, que ha demostrado su ineficacia histórica y que de izquierda tiene muy poco.

 

 

 


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