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Ministerio Civil del Mar Por Carlos Alcántara

publicado a la‎(s)‎ 13 dic. 2013 2:05 por Semanario Voces   [ actualizado el 13 dic. 2013 2:07 ]

            

 

 

La ordenación y administración de nuestros espacios marítimos, fluviales y lacustres, con todo su potencial actual y enormes perspectivas de futuro, exigen políticas públicas en diferentes áreas íntimamente relacionadas con el quehacer del mar, que requerirán el acompañamiento con una gestión innovadora en el marco de un “modelo nacional integrador” en el cual convergan todos los esfuerzos para el mejor aporte al desarrollo del pais.

El explosivo crecimiento portuario de Montevideo y Nueva Palmira, más allá de contingencias puntuales, el desafío del puerto de aguas oceánicas de cara a una realidad mundial impostergable, como son las nuevas series de buques de ultramar que por sus dimensiones no pueden operar en ningún puerto del Río de la Plata, el creciente desarrollo de la navegación de cabotaje en el Río Uruguay, las políticas de inversión para la operativa en puertos secundarios como Fray Bentos, Paysandú, Colonia, Juan Lacaze, La Paloma, entre otros, son algunos de los elementos que deberán encuadrarse dentro de una visión que requiere un “enfoque global” y que en la actualidad no se puede llevar a cabo por existir múltiples sectores compartimentados en el marco de diferentes reparticiones del Estado.

 

La aparición del Cluster Naval en Uruguay, si bien fue muy significativo sigue siendo un hecho aislado, que requiere de políticas de apoyo sistemático y un marco normativo amplio, que permita establecer sinergias y dinamizar el sector marítimo en las áreas de mantenimiento, construcción naval e industrias auxiliares y concretar polos navales adecuados, en aquellos lugares que por la operativa de ciertos buques se requieran  servicios especiales.

 Es necesario planificar que infraestructura de apoyo en tierra (varaderos, diques, etc.) deberá brindarse en el futuro a los barcazas, remolcadores y empujadores  que ya en número importante navegan por nuestras vías fluviales y en el futuro cercano, a todas la embarcaciones de apoyo logístico que efectuarán los servicios a las plataformas petroleras que operen en el frente atlántico.

Se requieren “ políticas específicas y un marco legal que brinde facilidades” para establecerse a las empresas de reparaciones y logísticas, entre otras, en base a un plan de acondicionamiento costero integrador, que contemple las múltiples actividades marítimas y de apoyo  donde cada una tenga su lugar previsto.

 Hoy no existen dudas que el sector marítimo y portuario brinda suficientes datos que podrían seguir contribuyendo sensiblemente al crecimiento a través del empleo cada vez más especializado, lo que significa calidad del mismo y valor añadido a los bienes.

En otros sectores, la creciente llegada de los cruceros turísticos en temporada  cada vez más ampliada, involucra al Ministerio de Turismo, Obras Públicas, Defensa, y a la ANP.; el dragado a la ANP y al Ministerio de Transporte y Obras Públicas y a Defensa;  las Comisiones del Río de la Plata y su Frente Marítimo, Río Uruguay, Laguna Merin , Plataforma Continental e Hidrovía Paraná Paraguay al Ministerio de Relaciones Exteriores, Transporte y Obras Públicas y Defensa, Dinara, Ancap, etc.

 La marina mercante y el balizamiento a Defensa y Transporte y Obras Públicas; Pesca artesanal y de altura el Ministerio de Ganaderia, Agricultura y Pesca; construcción naval al Ministerio de Industria, Energía y Minería y a Defensa… y así podríamos seguir listando un sinnúmero de actividades que están repartidas en la mayoría de los ministerios, entes y otras reparticiones. No obstante, se adolece de políticas centralizadoras al respecto, que fijen prioridades, objetivos y que determinen estrategias y responsabilidades de control y el correspondiente apoyo presupuestal.

Es necesario desarrollar una Marina Mercante de Cabotaje Océanico, no podemos continuar con una Ley que tiene sesenta años y que fue elaborada para otra época y que fue testigo de la desaparición de los buques mercantes de bandera nacional; tenemos que reflotar y actualizar el Fondo para el Fomento de la Marina Mercante Nacional y aplicarlo en el marco de una política dinamizadora de las actividades marítimas, para las cuales fue concebido en sus orígenes. Para eso se requieren políticas públicas, planificaciones estratégicas y control centralizado.

Hay que negociar en la Comision de la Hidrovía Paraná Paraguay, para  eliminar las asimetrías existentes con respecto al pago de practicaje, baqueanos y otros tasas a los buques con bandera del MERCOSUR que transitan por dicho curso fluvial.

La Marina de Pesca es un capítulo aparte, que requiere convocar al sector y brindarle posibilidades reales a través de planes que desde el Estado fomente el recambio con unidades construídas en el pais de aquellos buques de la flota pesquera nacional que  cumplieron el tiempo de  vida útil. No hay que olvidar la importancia del sector de la pesca artesanal, que involucra a tantos y arriesgados trabajadores del mar y que dada su complejidad requiere un tratamiento especial que incluya toda la cadena involucrada, incluso el adiestramiento y la problemática social del mencionado sector.

La investigación científica debe acompañar todo este impulso a través de proyectos de crecimiento inclusivo que apoyen los planes de desarrollo marítimo integral convencionales (pesca, oceanografía, hidrografía, gestión integrada de costas, seguridad de la navegación, etc ), a los cuales deberíamos sumar también la acuicultura, energías renovables, biotecnología azul, industria de minería en aguas profundas, gestión del ecosistemita, explotación sostenible de los recursos naturales marinos, entre otros..Ello requiere priorizar por un organismo centralizador las partidas presupuestales para Investigación, Desarrollo e Innovación. (I+D+I), que habrá que volcar para orientar los esfuerzos hacia un crecimiento sostenible.

Tampoco debemos de restar la importancia que ha cobrado el turismo náutico y marina deportiva, para lo cual se hace necesario ampliar capacidades de amarras en los puertos y desarrollar infraestructuras mínimas en innumerables puntos de la costa del Río de la Plata y Uruguay. Nuestras costas  atraen todo el año los fines de semana  y en verano innumerables buques de recreo con familias completas procedentes de los múltiples clubes náuticos argentinos y que en temporada por falta de infraestructuras mínimas terminan amarrando a los árboles o en refugios costeros como sucede en inmediaciones de Bocas de Cufré, Rosario, etc. Por otro lado, al no existir planes de puertos intermedios, algunas travesías exigen piernas muy largas que no capitalizan de paso, estadías en otros balnearios con todo lo que ello significa para el sector turístico.

Esto también requiere de políticas para desarrollar el turismo náutico y estrategias conducentes a implementar en forma integral y centralizada los planes más adecuados,  para un sector que también involucra a diversos ministerios y genera muchos empleos y requiere diversos servicios .Es necesario potenciar nuestro país como destino náutico.

Asimismo, el empleo marítimo y las necesidades de formación en todos los niveles requiere una íntima conexión con las necesidades del sector y las políticas en desarrollo, para lo cual es imprescindible liderar este proceso con una estructura y organización adecuada, que coordine todos los asuntos relacionados con el mar y que podría exigir grandes cambios en el futuro de la enseñanza marítima y que oportunamente vamos a plantear.

Finalmente no podemos dejar de considerar que Uruguay ratificó la Convención del Mar de 1982 y que adhirió a múltiples acuerdos referidos a la contaminación, la formación de la gente de mar, etc. al igual que lo hizo con los países fronterizos cuando se acordaron los límites fluviales y lacustres. Esto requiere estrategias del país que apoyen las perspectivas de futuro relacionadas con la gestión de los espacios marítimos y las fajas costeras, que ameritan ser coordinadas por una autoridad responsable de las políticas que implemente el Poder Ejecutivo al respecto.

Por todo lo expresado se requiere crear una Estrategia Nacional para el Mar y los litorales fluviales y oceánico, en el marco de una nueva estructura orgánica de un “Ministerio Civil del Mar”  , responsable de coordinar y gestionar el modelo integrador que estamos necesitando para el desarrollo sostenible y una economía azul en nuestra pradera marítima.

 

 

 

 

 


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