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Se impone que realicemos una cruda autocrítica Por Enrique Pintado

publicado a la‎(s)‎ 27 may. 2011 15:07 por Semanario Voces


La voluntad es necesaria pero no suficiente para que la respuesta por la que voy a militar sea afirmativa. El tema es que debemos asumir sin miedo  que tenemos que cambiar para realizar la utopía por la que tantos luchan y lucharon.

Ojalá el sentimiento con el  que amanecimos los frenteamplistas el 20 de mayo sea la última  señal que necesitemos para encarar de una buena vez los problemas  que tenemos. Digámoslo claramente, otra vez la estructura orgánica quedó enfrentada a la voluntad popular. Iniciamos un proceso lleno de confusión, contradicciones y falta de respeto entre compañeros que terminó con esta gran frustración. No se trata de  pasar cuentas porque todos cometimos errores y somos responsables.  Ahora hay que intentar que este proceso siga el rumbo de reafirmar la memoria colectiva del relato social como el valor central que nos conducirá a la paz. Por eso, fraternalmente, se impone que realicemos una cruda autocrítica que abra nuevos caminos hacia el futuro. Lo que está en juego no es el 2014, la sobrevivencia del Frente Amplio, la vida de un sector, ni los cargos que ocupamos algunos militantes. Más allá de ello, será de nuestra capacidad de repensarnos que dependerá cuanto pongamos en  riesgo el futuro de la izquierda en el Uruguay.

El gobierno y el país necesitan un Frente con rumbo claro, lucidez y trazo firme. Que el ejercicio del poder y la desesperación por la acumulación no nos cieguen.  Que rompa la tendencia al empantanamiento y al bloqueo, al enfrentamiento, a la disputa menor y al descrédito. Que revalorice la política, sin perder la perspectiva popular y sin frustrar las expectativas de la gente.

 Reivindiquemos la transformación del Frente Amplio para continuar cambiando al país. Más democracia, más participación, espacios verdaderos para la renovación generacional y aire para que los que vienen  construyan su propia utopía. Trabajemos para que en el accionar político de la izquierda  incorporemos la idea de que el cambio cultural es el más difícil de todos los cambios pero también el más revolucionario. La economía podrá seguir mostrando los mejores índices de empleo, producción y bienestar pero si no abrimos la cabeza no cambiaremos la sociedad en un sentido solidario, de oportunidades y justicia. En la izquierda nos hemos acostumbrado a culpar a otros de nuestras fallas. Algunos van más allá y niegan  o justifican  nuestros errores. Hagámonos cargo, seamos humildes y aprendamos de las batallas ganadas y perdidas sin renegar.

Asumamos que  a nosotros también nos cuesta cambiar y evitemos la parálisis que pone en riesgo el futuro del desarrollo nacional. Es vital levantar la mira y salir del encierro de las estériles luchas internas.

Promovamos,  convoquemos y renovemos el compromiso activo con el cambio cultural que soñamos antes que lo que hoy huele mal huela peor. El pueblo frenteamplista todo, es al que debemos convocar para que nuestro Frente Amplio siga siendo viable.

 


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